TIENE LA PALABRA
Resistencia burocrática
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Quiero por este medio expresar mi total indignación con la dirección e inspección del Registro Civil (calle Uruguay). Mi familia y yo tenemos campo y por consiguiente también tenemos el clásico matrimonio dedicado: él (José) a las tareas rurales y ella (Flor) a las tareas domésticas. Ninguno de los dos aprendió nunca a leer ni a escribir, pese a los esfuerzos de la flia. Tuvieron dos hijos y hoy (ella falleció hace algunos años), también sus hijos han formado hogar y los hicieron abuelos. Al ir a sacar la cédula de identidad de uno de los pequeños, nos percatamos de que el apellido estaba mal escrito, difería una s con una z, por consiguiente me armé de paciencia y buena voluntad y comencé los trámites para su regularización. Dado que todos los datos venían bien, hasta la partida de matrimonio de José y Flor, presenté toda la documentación pertinente por el decreto 64/77, creado para solucionar los problemas ocasionados por errores del Registro Civil. De más está decir que hasta el 12 de diciembre aún no he obtenido una solución a dicho problema.
Los abogados del Registro consideraron en primera instancia que había que dar curso a la apelación, pero la Inspección y dirección opinaron lo contrario. Logré, por primera y única vez, hablar con el Sr. Calvo, quien me dijo que presentara una nota que sería enviada nuevamente a los abogados para tener otra visión. Dicha nota quedó sólo con la opinión de la Inspección, y habiendo ya mandado dos notas más de reclamo, aún no ha sido enviado a abogados. Nunca más pude conseguir ni siquiera una conversación telefónica con el Sr. Calvo, no está, no ha venido, no se sabe a qué hora llega, de mañana no trabaja, está en reunión, está de licencia, y otros. El último inconveniente parece ser que el Sr. José sacó su primera cédula de identidad (que está correcta) después de casado, más allá de que la partida de matrimonio de sus padres está correcta, la partida de nacimiento suya también y la credencial cívica emitida en abril de 1961, también….
El Sr. Calvo manifestó que ellos no pueden autorizar un cambio de nombre, lo que me llama la atención, dado que el apellido ya fue cambiado por el Registro Civil en el momento de casarse (al poner una z en lugar de una s en el apellido), lo que significa que no estarían cambiando nada, simplemente estarían regularizando un error, o falta de atención de un funcionario del Registro.
Es cierto que la pareja debería haber corroborado los datos de la documentación en el momento de casarse, cosa bastante imposible si tenemos en cuenta que, como fue indicado más arriba, José es analfabeto y Flor también lo era, y también eran lo suficientemente confiados como para no imaginar que los funcionarios que estaban procediendo a tan importante acontecimiento, podrían equivocarse.
Quizás el Sr. Calvo tenga tiempo para leer algún diario y recuerde que desde el 17/11 estoy esperando que lea la última nota que envié.
Gracias por la publicación.
GRACIELA C.I. 1.390.017-8
8 años
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Llegamos, en unos días, a un nuevo año, el 2009. Parece que fue ayer que el mundo entero vibró porque el 31 de diciembre de 1999 a las 24 horas se cerraba un ciclo y al minuto siguiente comenzaba un año nuevo, un siglo nuevo y un nuevo milenio.
Presentíamos que nos iba a costar muchísimo, sobre todo a los veteranos, escribir 2000, 2001, 2002, etcétera y ni que hablar de decir siglo XXI y sin embargo en unos días se cumplirán 8 años de ese instante y hemos sobrevivido lingüísticamente a esos términos y números que nos parecían imposibles de incorporar.
Han pasado 8 años de ese momento; ¡qué poco tiempo si lo medimos con referencia a una vida vivida! pero ¡cuántas cosas han sucedido en tan poco tiempo!
Temo no equivocarme si opino que donde más notamos los cambios vertiginosos que han ocurrido en estos años es en el lenguaje, tanto verbal como social. Los adolescentes son quienes han impreso un cambio drástico en esas áreas. «Los jóvenes que atraviesan la adolescencia, etapa tan compleja, tienen necesidad de amparo emocional que sienten que no encuentran en su familia, con sus padres, y buscan ese amparo entre pares con quienes se sienten acompañados para transitar este período pleno de dilemas existenciales, donde la crisis de la identidad se hace sentir inevitablemente. Transitar este pasaje de lo infantil a la adultez, desde los cambios corporales, la sexualidad, los afectos y todo lo que concierne a elaborar su proyecto de vida, es un tiempo de acontecimientos irreversibles para los que no hay un manual de instrucciones a seguir» (Internet) Nacen como consecuencia, las tribus urbanas: hoy, en nuestra ciudad encontramos a los floggers, emos, góticos, cumbieros, raperos, gothic lolitas, rastamanes, rollingas, antifloggers, entre otros. Algunos quieren ser vistos y disfrutan ser reconocidos entre sus pares, a través de la exposición en la web, y otros quieren pasar desapercibidos. Para ellos, la tecnología actual, es una gran aliada; las tecnologías audiovisuales tienen un papel principal en la comunicación y causan efectos irreales. Lo que la televisión trasmite, no acontecería de igual manera si ella no estuviera allí. Los sucesos son «fabricados» por la televisión. Las agencias de publicidad aconsejan: «No lo diga, muéstrelo», «Para muestra basta una imagen». De allí que la imagen, para ellos, sea primordial. Y ni que hablar del lenguaje. Un joven de 19 años cuenta su experiencia del fin de semana: «En la semana anduve resalado con el tema de las minas, y anoche, en la disco, parecía que no iba a poder enganchar, así que encaré con un litro, estaba buena la cerva, al toque nomás me puso en una onda de fin de semana. El loco que estaba chupando conmigo se piró a hablar de motos y se colgó en una que ni te cuento; pero yo estaba en otra, se me entró a podrir el bocho con una que ya estaba bastante zafadita y que hacía rato hedía en la vuelta. Mirá, la gata no era una bestia pero estaba muy bien, así que me curtí una de romántico que, realmente, mató; la conversé y la mina todo bien. Terminamos chapando y bueno, por ahí la semana que viene… Por eso digo, hay días que ligás, yo que sé, a mí esa vuelta se me dio. Te podrás imaginar, todo ok. Pero yo también, he tenido cada historia que no sabés».(Internet)
Y aquí, homenajeando a la excelentísima referente Ma. Antonieta Dubourg, en el tema lenguaje, transcribimos: El fenómeno se explica, según Dubourg, porque quieren distinguirse de los adultos en la forma de proceder, de vestirse, en las costumbres y, sobre todo, en el lenguaje. «Si logran que éste, el medio de comunicación por excelencia, sea comprendido sólo por sus pares, actuará como la gran barrera que lo separa de los mayores», dice. «Es un lenguaje muy perecedero y que raramente pasará a integrar el diccionario y el vocabulario de las personas cultas. Un lenguaje diferente del que manejamos cuando fuimos adolescentes, lo que no significa que, como tales, no hayamos tenido nuestra forma especial de comunicarnos.» «El cambio de significado de las palabras es otra característica de este tipo de lenguaje» -dice Dubourg-. «Obvio», que en el Diccionario significa ‘que se encuentra delante de los ojos’, para los adolescentes quiere decir ‘por supuesto, seguramente’, y lo usan siempre con tono despectivo y con una exagerada pronunciación de la b.»
Y ni que hablar del lenguaje que utilizan en los sms. Ello amerita un nuevo mensaje. Será para otro momento. Ocho años; ¿qué escribiremos dentro de 8 años más?
NOEMI DA CUNHA
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