Informe. En Primaria, la cobertura es de casi el 100% y baja a medida que se avanza

Educación: cuanto más nivel, menos alumnos concurren a los centros de enseñanza

A medida que existe una mayor exigencia en el sistema educativo, hay menos alumnos. Esto tiene una relación directa con el nivel socioeconómico de las personas.

Según los datos relevados, el fracaso escolar y el abandono se da más en los alumnos más pobres. El Anuario del Ministerio de Educación (MEC) estudia el fenómeno de disminución de la matrícula que tiene en un extremo a casi el 100% de la cobertura en Primaria, es decir que casi todos los niños del país concurren a la Escuela, y en el otro, la pérdida paulatina de estudiantes a medida que avanza el nivel de educación, o la exigencia.

 

Cobertura

Entre las edades de 6 a 12 años hay una concurrencia aproximada al 100% en los centros educativos, según el Anuario del MEC. Ya a los trece años de edad, la asistencia baja al 95,0%, dos décimas menos que en el año 2006, y el porcentaje sigue bajando a medida que sube el nivel. El abandono estudiantil está radicado en mayor medida en la educación media y se acentúa cuanto más alto sea el nivel educativo. Dice el Anuario Estadístico de la Educación: «La cobertura crece muy rápidamente en las primeras edades y decrece lentamente entre quienes tienen más edad». Según los datos del Instituto Nacional de Estadística, en base a la Encuesta Nacional de Hogares 2007, el 95% de los jóvenes de trece años concurren a centros educativos. Ya a los 14 años, la tasa baja al 88,7% del total de las personas de esa edad. El 82,1% de los jóvenes de 15 años fueron en 2007 a estudiar, mientras que bajó al 74,6 para los jóvenes de 16. La tendencia, según el aumento de la edad, sigue en baja, y tal como explica el informe, el 31,5% de las personas de 22 años concurre a centros educativos de algún tipo.

Mientras hubo casi 400.000 alumnos entre inicial y primaria en 2007, ese mismo año la matrícula de alumnos fue de 99.232 personas, según los datos recogidos en universidades o institutos universitarios. La Universidad de la República en su censo de estudiantes del año 2007 recogió que la cantidad de su alumnado supera las 81 mil personas. Unos diez mil estudiantes más que en el año 1999. ¿Qué ocurre en el medio? Se preguntan los analistas. Para Héctor Florit, «en cualquier sociedad y sistema, el alejamiento de las personas de los ámbitos de enseñanza es inexorable».

 

Casi totalidad

El tramo de edad que corresponde a la educación primaria, si de educación formal nos referimos, tiene una asistencia cercana al 100%, aunque nunca se logra alcanzar este parámetro. La socióloga Adriana Marrero, especialista en temas relacionados a la educación, hizo referencia a estos datos explicando que «en todos los sistemas educativos se produce en algún momento algún tipo de selección del alumnado, y en los países más desarrollados este proceso se da en los niveles superiores». Agregó también que «en nuestro país la universalización de Primaria marca una pauta muy importante que se da por las diferencias entre los sistemas educativos y pedagógicos que existen entre primaria y Secundaria».

Según Marrero, estas diferencias, es decir la universalización alcanzada en Primaria con casi el 100% de los niños en edad escolar asistiendo a clases, y la baja paulatina de la cantidad de personas en edad liceal se debe a que el liceo «no ha logrando acompasar la universalización de la educación primaria».

Para el consejero de la ANEP, el maestro Héctor Florit, «hay una relación directa de la matrícula estudiantil con la inserción laboral y el estudiante debido a sus responsabilidades en la vida, ya sean laborales o familiares». Destacó Florit que en cuanto a la permanencia de los niños en las escuelas, mostrado desde la casi totalidad de la cobertura en Primaria, este fenómeno obedece a que «hay obviamente una obligación de concurrencia». Florit destacó que «la condición de estudiantes en la adultez es un esfuerzo e implica en general un costo personal, familiar, económico, así como el resignar tiempo de trabajo».

 

Diferentes visiones

Pablo (14) concurre al Liceo 55 de Asilo y Luis Alberto de Herrera. «Estoy seguro de que vengo porque mis padres me obligan», dice entre las risas de dos compañeras que le susurran «dale si sos un traga», a lo que Pablo admite «sí, me gusta estudiar». Luciana (12) concurre al centro Entresierras de Minas, en convenio con el INAU, donde se le brinda apoyo educativo, como en otros centros que cuentan con acuerdos de apoyo de esta institución pública. Dejó de estudiar en el sistema formal, no comenzó el liceo, debido a que «no me convencía tanto», aclaró y agregó, «tal vez el próximo año comience un curso en la UTU». Leticia va a un liceo de Lomas de Solymar y su nota de promedio fue diez, en su primer año, el ya culminado año lectivo 2008. «Yo no soy la más inteligente, creo que aprendo porque a mis compañeros les tienen que explicar muchas veces algo que yo ya entendí». Ella tiene la expectativa de seguir estudiando, un derecho universal, un derecho del niño y del adolescente, así como de todos los seres humanos, pero que no todos los seres humanos gozan, tampoco en Uruguay. Eso sí, los antes consultados coinciden en que si bien ahora, a pesar de ser menores y estar bajo la tutela de sus padres, pueden elegir qué hacer y no hacer, cuando iban a la escuela, la historia era otra, la obligación era absoluta.

 

«Cuello de botella»

«Yo quiero en un futuro seguir estudiando, poder llegar al liceo», explica Zulma, que con sus 62 años aprende a leer y escribir en el Plan de Alfabetización «Yo Sí Puedo». Tal vez las cosas del destino, de una vida difícil, o la falta de contención del sistema educativo, alejó a Zulma de las aulas. También Mauricio se alejó, con sus 16 años, de la educación. «Por ahora no pienso estudiar», dice muy convencido, pero al preguntarle de qué piensa trabajar, admite que si no estudia, «no voy a llegar muy lejos». Mauricio dejó en segundo año de liceo y trabaja en una barraca junto a Horacio (55) que comenzó a estudiar alguna vez Derecho y también abandonó. En el liceo «se ve un cuello de botella, sobre todo en los niveles superiores», dijo la semana pasada el rector de la Universidad de la República (Udelar), Rodrigo Arocena, en una rueda de prensa. Los alumnos que logran terminar la educación media, si siguen estudiando, uno de los destinos posibles en la educación formal es la propia Universidad, pero allí la matrícula baja, a medida que aumenta el nivel. Si comparamos en la Escuela Pública (la cual es obligatoria), hay anualmente unos 400.000 niños, y en la Universidad (la cual no es obligatoria) se supera apenas, en carreras de grado, los 81 mil (127 mil en total pública y privada). En todos los casos, desde preescolar a carreras de posgrado, hay opciones tanto públicas como privadas, de las cuales las primeras son gratuitas, salvo en los posgrados. Anualmente, en promedio, tanto en la educación pública como en la privada, hay unos 3.000 personas en Uruguay realizando carreras de este tipo según el Anuario 2007 del MEC.

 

Abandono

Para Adriana Marrero el abandono en Secundaria responde a varias causas. «la primera es que es realmente la organización de Secundaria no se adecua, no se adapta a las necesidades de incorporación de los más jóvenes a la educación». En 512 establecimientos de educación secundaria, unos 142.420 jóvenes son estudiantes de Ciclo Básico. A su vez 112.877 son estudiantes de Bachillerato. El 85,4% son estudiantes de enseñanza pública. Según el Anuario del MEC, el 23,5% de la matrícula de primero a cuarto año repitió en 2007. El 64,3% de los jóvenes de 17 a 18 años culminaron el Ciclo Básico, y el 34,8% lo hicieron en Bachillerato.

«El primer reflejo que se da a la hora de evaluar aquellos que quedan por el camino, es estudiando el nivel socioeconómico de la población que sigue estudiando, y aquellos que abandonan». «Lo que se incorpora en Secundaria es el alumnado de clase media y baja», explica Marrero. Según la socióloga
consultada, en Secundaria no existe «la organización que sí hay en Primaria, donde un maestro está cuatro horas con los estudiantes. Un profesor viene una o dos horas, no manda deberes, no conoce al grupo y sus necesidades…» A medida que se avanza, a niveles superiores, tales como los universitarios también se encuentra otro problema, el de la cobertura territorial.

«Estamos trabajando en eso, ya que entendemos que es un gran esfuerzo de los jóvenes del interior, el tener que trasladarse a Montevideo», dijo el rector Arocena, la semana pasada.

 

Estrategias

El Consejo de Secundaria comenzó a aplicar un plan de incentivo educativo para que los jóvenes en edad de cursar el Ciclo Básico vuelvan a clases. Se trata de un plan de atención integral, apoyo psicopedagógico, y estímulos educativos. Uno de cada cuatro estudiantes repite o abandona el Ciclo Básico, según los datos de Secundaria.

En la Universidad las estrategias comprenden a los recién llegados estudiantes, y a los que realizan carreras de posgrado.

«No podemos hablar de abandono estudiantil, ya que en la Udelar se da una gran movilidad de estudiantes entre una carrera y otra, y una Universidad y otra», dijo el rector Arocena. En cuanto a los posgrados, «necesitamos seguir creciendo y de hecho lo hemos logrado, pues debemos abrir más oportunidades de cursos de posgrado». Este año, el Consejo Directivo Central (CDC) de la Universidad de la República (Udelar) optó por financiar propuestas de centros de estudios sobre aplicación de más horarios y modalidades para revertir el abandono y brindar facilidades a los estudiantes que trabajan, que se ubica por encima del 70% de la matrícula. También se fomenta un plan de tutorías donde «uno aprende algo, una vez que intenta enseñarlo, así que los propios alumnos son los que estimulan a sus compañeros para seguir». Se suma a esto un plan de desarrollo de la Udelar en el interior del país para favorecer el acceso de los estudiantes en el interior. En Secundaria también funcionan las tutorías de este tipo, donde alumnos y ex alumnos brindan apoyo a sus compañeros. La UTU optó también este año por brindar un sistema de becas de trabajo interno en la institución invirtiendo casi 2.500.000 pesos para 200 estudiantes y así revertir el abandono que se sitúa cerca del 30%. En sí la Educación Técnica (UTU) implementó nuevos planes educativos para poder atraer la atención y el interés de los jóvenes, que se volcaron en su mayoría a carreras de servicios, como hotelería y gastronomía, o informática que en los últimos diez años, creció diez veces en matrícula. En el caso de Primaria, el programa «Maestros Comunitarios» (así como en Secundaria «Aulas Comunitarias»), permite un mayor acercamiento de los docentes a las familias y estudiantes con más necesidades dentro del sistema. El Area de Jóvenes y Adultos de la ANEP le brinda apoyo educativo a Primaria, recibiendo a aquellos alumnos menores de quince años con mayores problemas de conducta, que se relacionan socialmente a partir del contacto con pares de su edad, y personas adultas realizando, además de la acreditación de primaria y otro tipo de actividades como talleres de oficios y artísticos.

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