24 y 25. El Mercado del Puerto al mediodía, brindis, pirotecnia y bailes en la noche; tranquilidad durante el 25.

Montevideo vivió dos días de intensa pero distinta celebración

Hacia el mediodía del 24, la Ciudad Vieja estaba alborotada. El clima que se vivía era una antesala de lo que sería una verdadera fiesta, que se repite año a año, y que se extiende hasta la salida de los últimos ómnibus capitalinos.

Antes de llegar al Mercado del Puerto, las personas eran -de alguna manera- bendecidas. Con agua, sidra, medio y medio o cualquier bebida alcohólica, se procuraba que nadie llegara seco al Mercado.

En distintos puestos improvisados se vendía la botella de «sidra bien fría» por 30 pesos y la bebida hecha a base de caña y vermouth a 90 pesos en promedio.

En el cruce de Pérez Castellano y Yacaré, la gente estaba de fiesta. Allí bailaban al ritmo del tambor, brindaban, saludaban conocidos y también desconocidos.

Sobre las 15.00 horas, cuando la fiesta en el Mercado comenzó a decaer, mucha gente migró a la Peatonal Sarandí y su entorno.

 

Retorno bajo agua

De camino, los vecinos de los antiguos edificios tiraban agua a los transeúntes. La mayoría aprovechaba la lluvia improvisada para limpiarse la sidra y el alcohol de la ropa y todo el cuerpo.

Algunos aprovecharon a asearse en la canilla de la Plaza Matriz, a pesar de que no salía mucha agua.

Sobre la calle Bartolomé Mitre, algunos boliches ofrecían buena música y la gente bailó en la calle hasta la tarde, más precisamente hasta la hora de salida de los últimos servicios de ómnibus. Aunque más de uno tuvo que volver caminando a su hogar o llamar a algún familiar para que lo fuera a buscar.

Pero para muchos conductores, la vuelta a casa no resultó fácil debido al intenso control que realizaban los inspectores de tránsito. A lo largo y ancho de toda la plaza Independencia, se realizaron cientos de controles de alcoholemia a cantidad de conductores. Muchos, sabiendo de la situación, estacionaron sus coches en las calles paralelas a nuestra principal avenida. A pesar de que algunos tomaron en exceso, solamente se registraron incidentes aislados, que por la buena voluntad o por la acción policial no pasaron a mayores.

 

Flujo vehicular

Luego del Mercado, hacia la noche, reinaba la calma en toda la ciudad. Sin embargo, el flujo vehicular fue intenso en las principales avenidas y bulevares de nuestra capital. Las avenidas Italia y Rivera, además de toda la rambla, fueron las vías más concurridas.

Sin importar el barrio o el lugar, las familias y los amigos se reunieron para recibir la Navidad y a la medianoche el cielo se tiñó de distintos colores. La pirotecnia fue intensa en todo Montevideo. Sin embargo, en algunos barrios de mayor caudal económico, como Pocitos y Carrasco, la cohetería fue impresionante. Las baterías de fuegos de artificio fueron las preferidas, por encima de las cañitas voladoras.

Una vez finalizada la cena y el brindis, a partir de las dos de la mañana, el tránsito nuevamente fue intenso, debido a que muchos se dirigían a los bailes, en los boliches de distintos barrios de la capital, principalmente Ciudad Vieja.

 

Navidad

La Navidad para muchos comenzó al mediodía. Para otros, la jornada comenzó bien temprano, y a pesar que el tiempo no era el mejor, en las primeras horas del 25, muchos aprovecharon el feriado para ir a la playa.

La Ramírez y la Pocitos fueron las playas más concurridas.

Aunque el día arrancó nublado, hacia el mediodía el cielo ya se había despejado totalmente. Sobre la rambla, el movimiento, desde la tarde y hasta la noche, fue continuo.

Una postal típica, y lamentable, de todas las navidades, fueron los envases de vidrio de bebidas alcohólicas totalmente destrozados y volcados sobre las calzadas y veredas. Además fueron varios los refugios de las paradas dañados por la acción de los vándalos, al igual que los contenedores de basura, muchos de ellos dados vuelta y en medio de las calles.

En cuanto a víctimas fatales, lamentablemente diez personas perdieron la vida en estas fiestas; cinco por accidentes de tránsito y los restantes por homicidios y suicidios. (Por mayor información, páginas 22, 23, de Justicia, y 26, de Comunidad).

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