TIENE LA PALABRA

La respuesta de Amondarain

Señor Director de  LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens:

¡Qué rostro! ¡Un tal Sr. Holnap! (este sí por lo menos da el nombre) se escandaliza por un par de «chanzas» mías, según él chabacanas, después que me destrató unos días antes de «viejo blanco pillo» entre otras menudencias (desconociendo mi púber edad). O sea, cuando insultan ustedes está fenómeno y divertido, pero si se les sobra tomándoles el «pelo» se ofenden, cual «chicas puritanas». ¡Cuánto candor irrespetuosamente subestimé! Pero vamos por partes: dice que cientos de uruguayos fueron mandados a la Isla de Flores, maltratados y torturados por el régimen herrero-terrista en el 33. ¿Cuántos muertos civiles hubo, no siendo las víctimas de Paso Morlan, particularmente dirigentes? Que yo sepa la enormidad que usted sugiere se reduce, al suicidio de Baltasar Brum, por cierto dramático y respetable, traicionado por los batllistas que de lejos, según versión de la época, lo «vichaban» con prismáticos (de los de Maroñas) y nadie salió a defenderlo. ¿Es cierto o no? El otro muerto fue Grauert en un confuso hecho, según se contaba, con la policía a la vuelta de un acto clandestino en Lavalleja. Nunca se terminó de aclarar, aunque puede suponerse que la policía del régimen pudo poner poco empeño. ¿Cuántos dirigentes civiles se torturaron? Me cita a Lorenzo Carnelli y hasta le puedo agregar a Gustavo Gallinal sin perjuicio de algún otro. Y es cierto que fueron presos. Pero no hubo torturas ni ellos denunciaron haberlas recibido y mucho menos como las actuales. Carnelli fue soltado después de un tiempo prudencial y se fue para Buenos Aires a ejercer su profesión donde dio cátedra. Volvió a la patria en el 58 con el triunfo blanco. La versión que después de un período corto les llevaban la comida en lancha de la confitería «El Telégrafo», eran comentarios de la época de algunas publicaciones mordaces supongo de los gubernistas. Yo no era nacido aún y supongo que andaría por algún país mediterráneo. No es el caso suyo que habrá vivido esa época con la intensidad del caso, por la manera «detallista» que la describe. Uno de los presos fue don Emilio Frugoni con el que Gigliani, ministro del Interior de Terra, iba a dialogar sobre presuntas soluciones a adoptarse. Eran amigos según se contaba. Tampoco se constataban golpes y torturas como hoy día. Pero es más, superado el mentado golpe, nadie los golpistas crueles fue preso, según Terra en su momento, que después del golpe se pasó al bando de los «colorantes» perseguidos y cooperó por cierto en la construcción de la Constitución «libertaria» posterior. Por supuesto, algunos sopapos y plantones en las comisarías se dio, sin perjuicio que en la Isla de Flores diesen poco tabaco y algún que otro vasito de yerba. ¿Le parece comparable con lo que pasó después? O sea, sin querer minimizar o faltar el respeto a los de esa época que hoy están todos muertos, no están tan errados los que la bautizaron «dicta blanda». ¡Ojo! No macanee, ni le quite méritos a Basilio Muñoz. Con sus 84 años estuvo en batalla y al frente en Paso Morlan sin perjuicio de haber andado en otro momento entrando y saliendo del Brasil. Y vamos a los numerales tan detallados. 1) El golpe de Terra fue muy criticado en el Partido Nacional. Tanto que mantuvo y fue uno de los motivos primordiales de la división entre independientes y herreristas que recién en el 58 se llegaría a la unión con el consabido triunfo. ¡No opine si no sabe!; 2) Sobre don Martín Echegoyen ya me referí los otros días. Fue un probo y brillante legislador, que al final de su vida cometió el garrafal error de apoyar la dictadura. Opacó, es muy cierto todo lo hecho. Pero, también es cierto, que la izquierda tampoco ha hecho autocrítica por sus apoyos frenéticos al rumano Ceausescu, al georgiano Stalin, a Fidel, al chinito Mao, al yugoslavo Tito y a cuanto régimen esclavista de izquierda hubo. Y los colorados, desde los tiempos del «Pardejón» Rivera con las apoyaturas de todos los imperios de la época, pasando por don Pepe Batlle pidiéndole a Teodoro Roosevelt, intervenir el Uruguay con buques de guerra que por otra parte vinieron. El Castine, El Brooklin, El Marietta y el Atlanta, hasta hoy que nos informan que Julio María junto con Aznar y otros «grandes» le solicitaron por escrito al imperio yanki, a la sazón amigazo de este gobierno nuestro, que nos defienda de los populismos. ¿Qué tal? ¿Y Ud. se escandaliza porque un hombre de 87 años, que comete un horror político, muy grave se lo acepto, pero muy propio de una edad provecta, y que el partido siga con autocríticas que ya se las han hecho; y en los demás partidos se silencien y sufran de amnesia en los que les toca; 3) ¡No mienta! Juan Ma. Bordaberry jamás fue blanco. Tampoco jamás lo dijo siquiera. Sí, salió electo en un acuerdo que el Partido Nacional hizo con el ruralismo de Nardone. Fue de origen colorado y posterior ruralista y Ud. lo sabe. ¡No sea falaz! Y es obvio y notorio que los blancos nada tuvimos que ver con la muerte del Toba. ¡Pregúnteselo a Matilde, su señora! Una muy honorable, digna y consecuente blanca, que mucho honra nuestro Partido. Tampoco creo que hubiese sido Bordaberry el que lo hizo ejecutar. No se pase de la raya con insinuaciones sucias y calumniosas.

LEOPOLDO AMONDARAIN CI: 950.556-0

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