Omnia. Dos hermanos de Canelones incorporaron nueve piezas

Uruguayos crean nueva versión del ajedrez

El tradicional juego de caja fue adaptado por Flavio y Marcelo Hernández, dos hermanos aficionados al ajedrez que tardaron dos años en realizar la adaptación. Los elementos incorporados intentan recrear más fielmente una batalla entre ejércitos.

«Fuimos creando el concepto y depurándolo, siempre jugamos y en un momento consideramos que habían cosas que debían ser modificadas», explicó Flavio, un estudiante de derecho y docente de inglés.

 

Las modificaciones

La versión de los hermanos Hernández se llama «Omnia», que en latín significa todo o total. El tablero consta de 100 casilleros, «debió ampliarse el original porque como hay nueve piezas nuevas quedaban todas amontonadas», explicaron.

Las piezas nuevas son: el mago, la bruja, el dragón, el bumerán, la catapulta, el muro, el puente, el terremoto y el rayo. Cada nuevo personaje cuenta con un nuevo movimiento y el objetivo del juego es siempre el mismo: derrocar al rey, hacer jaque mate.

Lo más novedoso de la versión Omnia es que incorpora movimientos o tiros a distancia. La catapulta, por ejemplo, destruye al enemigo en el extremo opuesto y es neutralizada por el muro.

«El juego es más complejo porque hay más movimientos y son necesarias más estrategias», aseguró Marcelo, un estudiante de la licenciatura en Enfermería.

En el modelo uruguayo siguen estando las seis piezas originales con los mismos movimientos y se incorporan las creadas por Flavio y Marcelo.

Las piezas del modelo, hasta ahora único, fueron fabricadas por los hermanos con distintos materiales.

«Lo ideal es jugar de a dos personas porque es mucho más complejo que el original», afirmaron.

Otra de las particularidades de Omnia es que no todas los personajes comen, hay algunas neutras. El puente por ejemplo sirve para traslaciones de las piezas de un mismo jugador.

«El ajedrez es una batalla»

«Tenemos registrados los nuevos elementos y sus movimientos en la Biblioteca Nacional, ellos tienen un registro nacional e internacional y no se puede fabricar ni reproducir sin nuestro consentimiento. Tenemos derechos patrimonios morales e intelectuales», aseguró Flavio.

Consultados sobre el potencial comercial del invento aseguraron que no descartan su fabricación, pero dijeron que «sería lindo que se juegue y trascienda en la sociedad, no tenemos un interés económico. Que se sepa que acá en Uruguay se inventan cosas», agregaron.

Los hermanos aseguraron que si bien les gustaría poder vender su invento, su principal fin es darlo a conocer. Lo que más les interesa es que jueguen los aficionados al ajedrez, porque de esta forma se podría perfeccionar el invento.

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