Repetición del experimento más estremecedor: a muchos seres humanos les gusta torturar
Casi el 70% de las personas que voluntariamente fueron parte del experimento en el que se aplicó choques eléctricos a otra persona, a pesar del dolor, lo hicieron.
Ahora, 50 años después, de un experimento científico hecho en EEUU, los expertos repitieron la llamada «prueba Milgram». Y volvieron a llegar a la conclusión de que la gente sigue dispuesta a infligir dolor a los demás, si se lo pide una autoridad.
La prueba consistía en que los voluntarios debían aplicar lo que creían que eran dolorosas descargas eléctricas a otros voluntarios (que eran en realidad actores), cuando eran incitados por una figura de autoridad.
Los investigadores de la Universidad de Santa Clara, en California, encontraron que aun cuando los actores daban (falsos) gritos de dolor, el 70% de los participantes estaba dispuesto a aumentar el voltaje de las descargas.
Las tasas de obediencia de los participantes fueron ligeramente menores que las del experimento Milgram, dicen los autores en American Psychologist, la revista de la Asociación Psicológica Estadounidense.
«Al conocer el trabajo de Milgram, la gente a menudo se pregunta si hoy en día los resultados serían distintos», explicó el doctor Jerry Burger, quien dirigió el nuevo experimento.
«Muchos creían que, después de las lecciones del Holocausto, ha habido una mayor conciencia social sobre los peligros de la obediencia ciega».
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