TIENE LA PALABRA

La respuesta  de Antel

Señor Director de  LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Con relación a la carta de un lector publicada en vuestro matutino, titulada «Sin teléfonos monedero en el BSE», corresponde informar lo siguiente:

En la planta baja de la sede central del Banco de Seguros del Estado, había instalado un teléfono monedero, que fue retirado por razones de seguridad, en función de su proximidad a las cajas. Se procedió así de acuerdo a las directivas recibidas de la institución bancaria y a lo dispuesto por el Registro Nacional de Empresas de Seguridad del Ministerio del Interior.

La normativa, asimismo, no permite la utilización de teléfonos celulares en la cercanía de cajas de pagos o cobranza de valores.

Antel ha instalado un teléfono público que funciona con tarjetas Telecard en el primer piso del citado edificio.

Sin más y agradeciendo la publicación de la presente respuesta, lo saluda atentamente

Prensa

COMUNICACION ORGANIZACIONAL ANTEL

 

A la IMM:  ¿Peligra la  emisión de Radio Clarín?

Señor Director de  LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Como soy frecuente escucha de Radio Clarín AM 580, mucho me preocupa lo que por ahora es un rumor. El mismo tiene relación con la sobrevivencia de este medio radial, como consecuencia de una expropiación dispuesta por la Intendencia Municipal de Montevideo, que afectaría la ubicación de la antena. Como es difícil encontrar soluciones alternativas, ello podría derivar en la imposibilidad de la emisora de seguir saliendo al aire.

Tiene cincuenta años recién cumplidos en beneficio de nuestras dos expresiones populares más típicas, lo que le ha valido múltiples reconocimientos a su misión en la sociedad, que mucho sirve a nuestro país, e incluso a la República Argentina, pues estas manifestaciones folclóricas son compartidas por los países platenses, ya que como decía Lauro Ayestarán, el folclore se ríe de la geografía. Y estas expresiones son la música ciudadana, en especial la voz del máximo cantor, y la de raíz campesina.

Por todo ello solicito respetuosamente a las autoridades municipales de Montevideo, en especial a la Dirección de Cultura, si pueden informar a la opinión pública sobre este tema, en especial si existe dicha expropiación, si la misma afecta la radio, y en caso afirmativo, si se buscarán alternativas para evitarlo.

La «Barra» quedará completamente agradecida.

DR. NELSON SICCA DELL’ISOLA  C.I. 3.213.956-4

 

Cambios y más cambios

Señor Director de  LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Por fin Dr. se vinieron los tan anunciados cambios del gobierno progresista. Empecemos por el cambio de chapas en Canelones, sigamos con el envío a Chile para que nuestros muchachos de la poli sean entrenados por los carabineros, un cuerpo al que hay que ingresar con antecedentes nazis y que hoy es usado para reprimir al pueblo mapuche. Las odiadas misiones de paz parece que ahora son la imagen del Uruguay al mundo, y el odiado «Veto» Sanguinetti hoy es maestro del actual presidente.

Las barreras del ferrocarril han pasado del eterno aurinegro al auriblanco, seguramente el camarada León Lev hace homenaje a Juan María Bordaberry, un ferviente wanderista, el túnel por debajo de la vía del tren en Bulevar de los Propios (de los propios de Oribe), Vázquez o al de la Avenida de las Américas, que el boleto de tren a Las Piedras ahora sea más caro que el ómnibus y el cambio que esperamos fervientemente en la Ciudad Vieja es que los buques que cargan ovejas lo hagan en La teja, así nos salvamos del tremendo olor a orín que nos impregna desde la ropa hasta los muebles.

Que sigan los cambios, inclusive el de gobierno, y adelante.

Saludos cordiales,

Su eterno lector

F. MOLITERNO C.I. 1.076.802-4

 

Casmu da mucho que hablar

Señor Director de  LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Mi patriotismo que no he considerado exacerbado me ha obligado a elogiar tanto su sistema democrático republicano, así como también sus gloriosas instituciones y sistemas de salud y educación prioritariamente. Poseedor de un físico privilegiado, genes mediante, mi relación con la medicina se limitó casi exclusivamente a los bianuales exámenes obligatorios por parte de un ejemplar organismo como lo es sin duda alguna Educación Física, en razón de que la práctica deportiva debe estar siempre aunada al cultivo del intelecto. Durante 60 años estuve dedicado a nobles deportes, ni una sola vez he sido rechazado, pese a las encomiables exigencias, que en pro del atleta determinan sacrificados especialistas. Pero, no obstante mis jóvenes 76 años, he tenido que recurrir a médicos del Sindicato Médico del Uruguay, del cual obviamente soy socio desde hace aproximadamente 30 años, por exámenes rutinarios, y por algunas dolencias afortunadamente leves, llevaderas solamente con simples medicamentos y un periódico control. He sido atendido por dos excelentísimas profesionales, que agregan ambas, además, un sin igual trato y humanismo, cualidades que hacen honor a tan noble disciplina como lo es la medicina. Esto ha sido en los últimos años. Pero he aquí, que mi asombro no tiene límites cuando, al solicitar día y hora para una consulta con una de ellas en este caso una oftalmóloga, la misma, generosamente, me fue otorgada para casi dos meses después. Este hecho merece adjetivarlo como criminal. No sé, pero sí me interesa, por mi condición de socio, que aberrante política lleva a que los dirigentes permitan esta denigrante situación. ¿Debo ir con un ojo en la mano para ser atendido? Tengo entendido que ellos perciben largamente más de un centenar de pesos. No sé si es cierto, como también ignoro la politización de la cual han sido acusados, así como también la de corrupción de uno si no todos sus integrantes. Mi natural rebeldía ante cualquier injusticia, me obliga a denunciar tales actos, de forma especial ante Salud Publica, con el firme propósito de que la misma adopte las medidas pertinentes. Asimismo debo determinar que los costos por órdenes, medicamentos y simples análisis son exorbitantes, desmesurados. Si bien en lo personal, afortunadamente, no me afecta en lo absoluto, no creo que puedan decir lo mismo la mayoría de los restantes 250 mil humildes socios. No sé si es ello causa de una negligente e incapaz administración, o si inciden las multinacionales industrias farmacéuticas. O ambas. No creo necesario dar mi nombre, si bien nunca me he ocultado tras un cobarde anonimato. A quienes van dirigidas estas denuncias saben muy bien quién las realiza.

C.I. 591.883-2 

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