CALENDIARIO

1974

El coronel Ramón Trabal, una de las partes básicas del golpe de Estado, pensaba distinto a los ultraconservadores.

Por ello se le envía lejos, como agregado militar en Francia e Inglaterra.

Reside en París, en la Avenue Du Recteur Poincare 15.

Ese día, allí fue baleado.

Desde aquí se atribuyó el crimen a una brigada internacional presuntamente vinculada a los tupamaros. Estos negaron toda vinculación al hecho

Dos días más tarde, un comunicado de las Fuerzas Conjuntas habla de la muerte de cinco sediciosos en Soca.

El gobierno nunca reconoció su participación.

Los muertos habrían venido por su cuenta desde Buenos Aires, donde estaban detenidos, y entre ellos se habrían matado, quizás esa fuese la idea que querían inventar.

Las versiones en este sentido son muchas.

Horacio «Tato» López, cuya madre Nilsa era prima hermana de Trabal, sostuvo en una entrevista en LA REPUBLICA que «fue algo muy anunciado por los cuentos familiares y los comentarios de los mayores, que decían que Ramón Trabal, ya cuando se iba a París, se despedía de la vida.

­Al irse a París, ¿corría peligro su vida?

­Exacto. Eso es lo que decían en mi casa.

-­¿Para usted no fue la guerrilla uruguaya la que terminó truncando la vida del coronel Ramón Trabal?

-­»No, de ninguna manera.

Eso lo saben los militares y la guerrilla.

La guerrilla no mató a Ramón. Yo creo que todo el mundo está claro en esto y sabe lo que sucedió». También en LA REPUBLICA, el periodista Raúl Legnani comenta que esa versión ya tenía antecedentes: «El asesinato de Trabal en Francia fue seguido de una acción punitiva brutal (…): el asesinato de cinco personas cuyos restos aparecieron en una zona próxima a la localidad de Soca. Héctor Brum, María de los Angeles Corbo, Graciela Estefanel, Floreal García y Mirtha Hernández de García habían sido secuestrados en Buenos Aires, al día siguiente del asesinato de Ramón Trabal en París». Samuel Blixen, en «Brecha», señalaba en otra nota: «Wilson Ferreira Aldunate declaró en México: ‘Cuando se produjo el asesinato en París del coronel Ramón Trabal, los altos mandos se reunieron con Bordaberry y con el ministro de Defensa, Walter Ravenna. Se decidió en esa reunión asesinar a algunos uruguayos de izquierda, luego se fijó el número, cinco, y luego se discutió si los asesinados debían ser presos políticos o militantes de izquierda que se encontraran en el extranjero. Primó esta última solución: cinco uruguayos jóvenes, todos menores de 30 años, que habían sido secuestrados en Buenos Aires, aparecieron muertos en suelo uruguayo». Afirmación dolorosa por tanta crueldad, asco, espanto, desprecio. Unos querían matar a todos, otros a uno, otros a aquellos que ya estaban presos, otros a los que estaban viviendo en Buenos Aires, libres o detenidos, otros a los veteranos luchadores del MLN, para que fuera bien clara la intención de responder por el asesinato de Trabal, a gente con menos de 30 años. Retornando al 19 de diciembre de 1974, en el Consejo de Estado, Juan María Bordaberry, discurseaba sobre Estados fuertes y naciones libres. Precisaba que «la existencia de un Estado fuerte no supone limitación de las libertades esenciales del hombre». ¿Si así no es, entonces qué? ¿Matar a cinco jóvenes no es una limitación?

 

FELIZ DIARIO

*** Nace Rubén Gerardo Prieto (78), editor incansable, responsable una y otra y otra vez de «Comunidad del Sur», exiliado por la dictadura.

*** Nace Luis Alberto Heber, político dentro del Partido Nacional, diputado en las primeras legislaturas con el retorno a la democracia y, desde hace dos períodos, senador.

En los últimos tiempos aparecía como uno de los futuros candidatos nacionalistas a la Presidencia en noviembre del 2009, pero desistió para alinearse con Lacalle.

*** Nace Alejandro Espina (49), periodista, director creativo en publicidad, comunicador radial en Carve.

 

LO PIENSO, LO DIGO

«Debe necesariamente temer mucho quien es temido de muchos». Séneca

TIENE LA PALABRA

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Una cárcel

de agua

 

Señor Director de

LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

 

El mar estaba como siempre, y la tripulación en cubierta, muy ocupada, desarrollando las tareas que implican trabajar en un barco pesquero. De repente, «el Gordo» (veterano, con 25 años de barco), oyó un ruido que no le pareció parte de la movida habitual. Sonó como un disparo, algo había pasado. A punto de caer y sangrando, estaba su compañero, herido. Del balón de oxígeno, había saltado la válvula de seguridad y se le había incrustado en el hombro que sangraba a chorros.

El balón giraba loco producto de la presión que escapaba, mientras el hombre caía hacia el otro lado. Con sus enormes y grasientas manos, lo agarró de no sé dónde, y lo tiró sobre la rampa donde habitualmente van las cajas de cangrejos. Los gritos de «¡es Esperanza!… ¡es Esperanza!» atrajeron a todos los demás. Entonces con una precisión de acto ensayado mil veces (aunque nunca fue así) fue puesto en una camilla y trasladado al camarote, por estrechos y sinuosos corredores, actuando como un solo hombre, movidos por la urgencia y la mezcla de adrenalina y solidaridad. El compañero necesita atención, nada que esté en nuestras manos puede fallar. Al darse cuenta de la gravedad del asunto, y conscientes de que dado que la sangre salía a raudales y de seguir así, no duraría mucho, encararon los magros primeros auxilios que pudieron aplicar: juntaron sus enormes dedos, los envolvieron en gasas y los iban introduciendo en el gran agujero para ver si podían parar el sangrado.

Alguien siguiendo el protocolo llamó a la Prefectura Naval (organismo máximo al que hay que informar) y ésta, a su vez, a la empresa que los contrata. Ahí se desdibuja un poco la historia, porque dicen que dicen que dicen, que un médico a cargo, decidió que el herido no corría peligro de vida, por lo tanto que lo trajeran nomás a puerto … ¿qué loco no? Sin verlo, sin auscultarlo, sin accionar los mecanismos de emergencia que sí existen, pero que parecen que ese día no estaban. De ahí en más, Esperanza, nuestro hombre, mi hermano, cuenta ahora, cómo pasó las peores 20 horas de su vida jugando al truco con la Parca; ella pedía truco y él retruco, ella vale cuatro y él ¡flor! 20 horas, casi un largo y doloroso día. Sus compañeros se turnaban para cuidarlo, evitar que se durmiera, le daban algún analgésico, sabiendo que era inútil todo si la ayuda real no llegaba.

Esperanza, como todos en nuestra familia es genéticamente sarcástico e irónico y trataba de hacer chistes, pero faltaban 20 horas para llegar, y lo sabía. No hay respuestas para las preguntas que usted se está haciendo en este momento: ¿por qué no llegó ayuda? No, no hay respuestas, sólo ahora excusas, y balbuceos casi infantiles. En aquel momento las horas de Esperanza iban en cuenta regresiva, el dolor, la lejanía de los suyos, sus compañeros encima, le daban la certeza de su gravedad; un cúmulo de emociones sin editar que explotó a la madrugada, cuando el teléfono celular tuvo alcance para despedirse de los suyos.

Por fin el barco tocó muelle, bah, ¡chocó muelle! Cuando lo bajaron, era una camilla con un fantasma arriba, escoltado por cada uno de los tripulantes, que en rigurosa fila lo tocaban y saludaban como dándole un último adiós. Abajo su esposa y suegra lo esperaban: «Llegaste», le dijeron todos, «aguantá Esperanza, ahí están los tuyos».

El resto de la familia no soportaba la ansiedad de la espera en el Sanatorio del Banco de Seguros. Y al fin llegó la ambulancia, lo traía pálido, lúcido, maltrecho, angustiado pero vivo. Luego el Sanatorio literalmente se lo tragó. Recuerdo las esperas, las idas y venidas por esos corredores oscuros durante toda la madrugada, el mate
hecho una y mil veces, el ¡Vamo’ arriba! De todos los que ahí estaban.

Cuando apareció el cirujano vascular y nos dijo que le había salvado la vida, fue una alegría y cuando apareció el microneurocirujano cuatro horas después y dijo que había hecho todo lo posible para salvarle el brazo, nos tranquilizamos aún más. Pero algo resonaba en mi cabeza: estos médicos, dedicaron tantas horas a la vida, como al brazo, ¿y eso?, me pregunté. Es que Esperanza, mi hermano, es un trabajador y el cirujano vascular y el microneurocirujano, que cumplen con su trabajo, van más allá. Le salvan la vida y el brazo a un trabajador, que cuando sane, tiene que seguir lo más completo posible. En un mundo donde los valores están un poco olvidados, ellos hacen que la humanidad valga todavía la pena.

Mi madre siempre repite y nadie le había dado mucha importancia hasta ahora, que su hijo estaba en una cárcel de agua (ya que vive más en el barco que en su propia casa). Sabía mi vieja… Esperanza ganó la partida de truco; esta vez la ganó. Todavía le queda mucho por recorrer, por sanar física y psíquicamente, y eso le va a llevar tiempo y esfuerzo. Pero lo va a lograr sólo por todo el apoyo que tuvo, y que al llegar a su casa, en la ambulancia y sentir como explotaban los fuegos artificiales tirados por sus hijos, se sintió vivo de verdad y lloró de alegría, ahora sí estaba en casa. Solo queda agradecer desde el fondo de nuestro corazón a los tripulantes del pesquero «Lucía», a los médicos, personal de enfermería, de servicio, administrativos y a todos los que conforman el maravilloso mundo del Sanatorio del Banco de Seguros del Estado ante quienes nos sacamos el sombrero y honramos. Muchas gracias!

 

GRACIELA ESPERANZA

C.I. 1.226.554-1

 

Voto del exterior y reforma

constitucional: otro intento y van…

 

Señor Director de

LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

 

Finalmente el camino hallado para insistir con esta vieja aspiración de las colonias de uruguayos es el plebiscito y la reforma de la Constitución.

La actual iniciativa es una buena señal, sobre todo porque se desestiman del proyecto original del senador Korzeniak, otros temas como la reelección, balotaje, órganos de contralor del Estado, sobre los cuales una falta de consensos complicaría los acuerdos y se arriesgaría una nueva frustración para la iniciativa del voto del exterior.

La sanción legislativa hubiera posibilitado el ejercicio del voto en las próximas elecciones de 2009. En las nuevas condiciones será plebiscitada en los comicios y la vigencia de ese derecho será para el acto eleccionario de 2011. Como se ha dicho «la política es el arte de lo posible» y éste, hoy por hoy, parece ser el atajo más corto.

La iniciativa parte del Frente Amplio y cuenta con el acuerdo de todos sus sectores internos. Pero los antecedentes preanuncian un duro debate que será acompañado por la movilización de los nucleamientos de la Diáspora, sin dudas.

Este debate servirá no sólo para reparar en ese derecho postergado de los emigrados, sino una oportunidad que tiene el Estado uruguayo para fijar su mirada en 600 mil compatriotas, fuera del país, como una fuerza cultural y económica que puede participar y aportar a un proyecto nacional. Toda la colectividad política y la sociedad, podrán mirar a lo lejos y enfilar por el camino opuesto al que decidieron atarse una dirigencia, hace 40 años, a un modelo agotado y agravado después por las políticas neoliberales. La Patria Peregrina, una denominación que parece esconder lo que en realidad es una herida de nuestra sociedad. Un país que tiene más de medio millón de sus hijos emigrados y una población de escasos tres millones y medio, es una sociedad injusta que niega a sus conciudadanos la autorrealización, los excluye y priva a la comunidad de talento y fuerza creadora.

El otro mensaje auspicioso a la Diáspora es la reciente Reglamentación del artículo 74 de la Ley 18.250 de Migraciones, que regula el funcionamiento de los Consejos Consultivos. Por este camino, el de la inclusión y participación ciudadana, vendrán los cambios y el diseño de un nuevo Uruguay, donde la palabra emigración sea desterrada del léxico cotidiano de las futuras generaciones.

Y la Diáspora puede sumarse generosamente a ese desafío nacional, si encuentra el eco necesario en sus dirigentes, en la creatividad política y especialmente en las convicciones. Ahora resta esperar todo el apoyo del Estado y su Servicio Exterior en los distintos estamentos para el desarrollo y funcionamiento de los Consejos Consultivos como organismos de cooperación, participación y ejecución de las políticas en marcha y de vinculación con los compatriotas del exterior.

 

JORGE EIRIS

MIEMBRO DEL CONSEJO

CONSULTIVO CORDOBA (RA)

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