TIENE LA PALABRA

Sin teléfonos monedero en el BSE

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Desde hace algunos días, los concurrentes a la casa central del Banco de Seguros del Estado, no cuentan, como antes, con teléfonos monederos en su planta principal.

Como allí no es posible usar celulares, mucha gente recurría a ellos en casos de necesidad de comunicarse con alguien del exterior. Dicen que su supresión se hizo en base a disposiciones del Banco Central (que insólitamente, «manda» en el BSE).

En principio, tantos teléfonos de monedas o de tarjetas se trasladaron al primer piso en la institución. Pero como hasta allí (por evitar escaleras o uso de ascensor) iba muy poca gente, Antel (que también por lo visto decide en el BSE) resolvió suprimirlos, dejando únicamente un monedero para Telecard. De la que no dispone mucha gente.

En consecuencia, la carencia de monederos se hace sentir ahora en el edifico del BSE y alguien (su Directorio, pensamos) debe tomar cartas en el asunto.

La clientela del Banco de Seguros no puede quedar aislada o salir a la calle a buscar teléfono para llamar.

Saluda cordialmente

JOSE P. DA LUZ  – C.I: 1.805.446-1

 

Amondarain responde

Señor Director de  LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Como siempre un ignoto crítico, de los tantos que colecciono, me reta a contestar a Pippo, en una crítica que el destacado periodista de la Columna Amarilla me hace, según parece sobre hechos por mí comentados de la Iglesia Católica Argentina referente a un apoyo a la dictadura allí producida y al papa que fuese en sus juveniles años soldado del Reich en la guerra.

Aclaro: soy asiduo lector de su columna, pero admito con pesar, que el artículo referido, se me escapó. No lo vi. Y carezco de tiempo, de verdad, como para revisar 15 o 20 días pa’ tras en el archivo del diario, la columna de marras, por buena que sea.

Supongo que don Pippo lo entenderá, disculpándome del cansancio de mis pobres «cataplines» para hacer semejante investigación. Espero no se ofenda.

No obstante, a riesgo de errarle el «sartenazo», para que no se diga que soy un jodido que le saco «las nalgas a la jeringa», por deducción de la nota del ignoto crítico, trataré sin haber visto el original, contestar aunque sea por aproximación.

Primero: yo jamás me referí a la Iglesia argentina (la Iglesia es Universal, no tiene fronteras) justificando torturas o adhesiones al régimen militar.

La Iglesia como tal no avaló ese régimen. Que no quiere decir que no hubiese individualmente tomado, algún cura anormal que traicionando la fe de Cristo y sus ejemplos más caros, lo hubiese hecho. Y supongo que los hubo, y habrán sido juzgados.

Desconozco también si la Curia argentina los habrá sancionado, pero si fueron culpables doy por hecho los anatemas y sanciones eclesiásticas correspondientes.

El hecho de usar sotana no es garantía de santidad. Los sacerdotes, de todas las profesiones que en el mundo existen, son hombres y como tales comenten pecados y horrores.

No piense que sólo son los curas católicos que tanto odio les tiene, lo que monopolizan esas culpas. Ignoro a título de ejemplo, si otras religiones, reprobaron las masacres y genocidio del Golfo Pérsico sobre Irak y Palestina, como lo hizo el Papa Juan Pablo II.

La otra: sobre el servicio militar que como soldado del Reich en la última guerra, hizo el actual papa de jovencito. Cuando los hechos bélicos tendría cuando mucho 16 o 17 años. Era y es por añadidura, alemán.

Su patria estaba en guerra y su gente en los frentes muriendo a montones. Por culpa de su régimen. Pero en los hechos no podían hacer otras cosas. ¿Qué sugiere que un chico de esa edad hiciese cuando lo fueron a buscar? Tuvo que ir, sí o sí.

Me extraña, que Pippo, hombre inteligente, no lo entienda, si es lo que se deduce de la nota del ignoto referente. Pero hay otra cosa que me llama la atención y no de ahora precisamente, y prometo en la brevedad un artículo «duro» al respecto. ¡Qué odio frenético le tienen a la grey y religión de Cristo la izquierda uruguaya en particular! ¿Qué les hemos hecho?

En los años que tengo, aún en buen uso, jamás he visto ningún artículo ni siquiera una viñetita criticando o reprobando ácidamente a otra religión o filosofías en sus costumbres, actividades o creencias.

Nadie critica o se anima a señalar culpas o defectos de la religión judía, islamita, a los masones, budistas, taoístas, induístas por citar algunas notorias, como los umbandistas o los cuáqueros norteamericanos, pero gastan ríos de tinta y toneladas de papel investigando y hasta hurgando para encontrar y señalar con brutal ferocidad alguna falta de la Iglesia Católica.

Y señalo, que hasta con una muy buena y prolífera ayuda proveniente de los Estados Unidos y sus ayudantes de Wall Street.

Se está pergeñando y editando, según trascendidos de prensa, la reivindicación de ¡Judas Escariote! ¿Se acuerdan? El de las 30 monedas!

Y no me cabe la mínima duda, tratando de seguirles el rastro, que los próximos intentos reivindicatorios, serán para don Poncio Pilatos y para «mister» Barrabás. ¡Por cierto, tipos macanudos!

Yo, sin odios ni rencores que pasan a la categoría de la satanización de la estupidez antirreligiosa obsesiva trataré el día que me muera, tener un crucifijo en la mano.

Los izquierdosos obsesivos contra Cristo, supongo que tendrán en la ocasión otros objetos de veneración religiosa o también algún compás con sus reglas y signos respectivos que representan algún «gran arquitecto»

¡Que les vaya bien!

LEOPOLDO AMONDARAIN

 

Socialismo y derechos humanos

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Me pregunto por qué en Montevideo hay miles y miles de adultos y menores que viven de hurgar y transportar basura para la Intendencia en condiciones infrahumanas y sin salario, en una ciudad que tiene menos desempleados hoy que hace cinco o diez años.

También me pregunto, por qué cada día tenemos más empleados municipales si cada día hay más hurgadores que hacen el verdadero trabajo comunal.

La salubridad de la población es la principal responsabilidad del gobierno y sin embargo esta queda en manos de individuos desfavorecidos y sus hijos, que trabajan al margen de las leyes laborales, del código de la niñez, de las normas de seguridad laboral y de las normas de tránsito.

En otras palabras, el gobierno al hacer la vista gorda y dejar que la Intendencia se aproveche de los desempleados, está marginalizando gran parte de la población. Lo más sorprendente es que no solo el Poder Ejecutivo sino el Poder Judicial también observan como simples espectadores, y en el Parlamento, tanto los legisladores oficialistas como los ex oficialistas, no se alarman ante tal barbarie.

Los fiscales también son cómplices de semejante omisión de responsabilidades constitucionales y de semejante violación a los derechos humanos.

Estas atrocidades, que lindan con la esclavitud, no deberían cometerse en un país tan rico y tan poco poblado como el nuestro, con gente que se jacta todo el tiempo de ser tan culta y tan sensible, con un movimiento sindical fuerte y de largo arraigo, con una historia batllista que forjó un Estado de Bienestar antes que en la propia Europa, con la dolorosa experiencia de una dictadura cruel, con un sentir socialista tan profundo que nos hizo votar hace cuatro años contra la exclusión de los más desamparados y por la oportunidad de progreso para todos los ciudadanos.

IGNACIO SANCHEZ

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