Diego Waisrub. El notero de "Telemental" se confiesa

"Increíblemente firmé algún autógrafo que otro"

«Tengo 30 años y es la primera vez que estoy laburando en la tele. Empecé hace 10 años a salir en el Carnaval y a escribir en «Queso Magro». A partir de allí comencé a trabajar en publicidad, primero en agencias y después como redactor free lance, básicamente en páginas web y para publicidades», dijo como carta de presentación Diego Waisrub, el notero de «Telemental».

 

­¿Cómo vas a parar a «Telemental»?

­Por mi relación con Rafael Cotelo, nos conocemos de Carnaval; fue él que me invitó a sumarme a este proyecto

No fue por mis condiciones (Risas). En febrero me invitaron a hacer un piloto porque faltaba gente para hacer calle y salimos con Rafa (Villanueva) y termine gustando.

 

­¿Nunca habías hecho nada antes en televisión?

­No. Pero hace dos años hice una publicidad que salió muy bien, pero salió poco. Fue tirarse a ver qué salía, y el carnavalero tiene un poco de eso, es un poco careta y le es indiferente un montón de cosas y está acostumbrado a enfrentarse a la gente. Nosotros venimos de un Carnaval diferente porque estamos muy lejos de lo que era la vieja guardia de Carnaval que manejan un lenguaje y llegan a un público diferente. Somos murgas que tienen otra estética visual, de sonido, de lenguaje y que llega a muchos más lados. También por la formación que tenemos; antes el murguero era el que se juntaba en el boliche, pero hoy el 85% son estudiantes o egresados universitarios.

 

­Me parece que hubo dos quiebres grandes: la inclusión de las mujeres dentro de la murga y el cambio en los libretos.

­Yo voy más por los libretos. Para mí un referente de lo que es el Carnaval viejo, y en la que se basó mucho la Murga Joven, fue la «BCG». Creo que ellos rompieron muchos códigos que no se podían tocar hasta ese momento, y que a partir de espectáculos mucho más creativos y apuestas diferentes despertó otro interés en la gente. También pasaba que a la mayoría de las murgas no se les entendía lo que cantaban.

 

­La «BCG» nunca apuntó a ganar, pero sin embargo «La Catalina» ganó varias veces.

­Sí, pero «La Catalina» es «políticamente correcta», cumple con todo lo que debe tener una murga para ganar.

Pero lo que vos decías de las mujeres también tuvo que ver.

Cuando empezamos en «Queso Magro», éramos mitad hombres y mitad mujeres, y ahora sólo tenemos una mujer y se la rebanca. (Risas)

Pasó también que mucha gente de Carnaval salió a trabajar en la tele ­en publicidad sobre todo­ como Raúl Castro que es un referente de la publicidad uruguaya.

Hay muchos de la nueva camada de Carnaval que hoy labura en la tele: Rafael Cotelo, Yamandú Cardozo, Pablo Aguirrezábal, Carlos Tanco y Cristian Font. La gente que no va al Carnaval no asocia que esa gente es de Carnaval, porque tiene otro estereotipo de carnavalero, totalmente diferente a lo que es esta gente medianamente joven.

 

Mundos diferentes

­¿Con qué ámbito te quedás: con el de murga, el de la televisión, o el de la publicidad?

­¡Chan! Es complicado… La tele es algo muy nuevo para mí. Vamos cuatro programas y me encanta. Tiene una masividad que difícilmente puedas encontrar en otras expresiones artísticas. Pero con el Carnaval tengo ya «el bichito» adentro y si pienso en no salir… ¡me quiero matar!

La tele es un laburo y estoy con gente muy copada, pero la murga es mi familia. En «Queso Magro» somos amigos desde niños, no somos un grupo de gente que se juntó para hacer murga; salimos a cagarnos de risa todos los febrero.

 

­¿Te ves en un futuro lejano como notero de un informativo; algo más serio?

­Lo que pasa es que no soy buen periodista; pero no lo descarto. Nunca fue mi sueño hacer televisión… yo llegué sin proponérmelo. Lo mismo con la publicidad. Con la tele me pasó que me invitaron y me súper copó. Entonces no te digo ni que sí, ni que no. Creo que el programa en el que me toca estar ahora es bien para mi perfil.

 

­¿Cuánta de esa espontaneidad viene de la murga?

­Bueno…, lo que pasa que tampoco mi sueño de niño era ser murguero (Risas).

 

­¿Y qué querías ser cuando eras chico, entonces?

­(Risas)… ¿Qué quería hacer? Contador. Entré a Ciencias Económicas, hice 3 años y pasaba más tiempo en la cantina que en las clases, y después pasé a Ciencias de la Comunicación. Muchos niños tienen el sueño de que van al tablado y de querer hacer Carnaval. Yo tampoco me propuse salir en una murga, en un momento nos juntamos y nos gustaba la murga y terminamos saliendo en una murga. Lo mismo nos pasó con la tele. Me invitaron, me colgué sin saber mucho lo que era. Me acuerdo que después de hacer el piloto no quedé conforme y llamé al Rafa para ver si me daba otra oportunidad porque me había sentido duro. Lo volví a hacer y mejoré.

­¿Cuándo hiciste el piloto?

­En febrero; el programa iba a salir por junio pero se atrasó. El día del lanzamiento, Restano dijo que no quería apresurar la salida del programa sino que quería esperar a que llegara el momento justo.

 

­¿Por la demora, ¿había alguna posibilidad que bajaran el programa?

­No, creo que nunca peligró.

 

«No soy un personaje»

­¿Sos así siempre, o cuando estás frente a la tele exagerás el personaje?

­En general soy así en la vida diaria, no puedo armar un personaje. Para el tipo de laburo al que fui convocado rinde lo que hago. ¡Hay que aprovechar!

 

­No es lo mismo ser gracioso en un grupo de amigos que frente a las cámaras.

­Puede ser, pero mis amigos son mucho más graciosos y divertidos que yo. Por las dudas siempre les digo que la tele es muy jodida (Risas).

 

­¿La gente ya te reconoce en la calle?

­Sí, me han parado. Pero no ando mucho en la calle, ahora que soy famoso (Risas). Lo que pasa es que voy siempre de un lado a otro. Pero noto que algunos me miran, pero tampoco todos me acosan. Increíblemente firmé algún autógrafo.

 

­¿Cómo se mide el rating del programa?

­Yo no entiendo mucho del tema. Cuando el primer día hablaron del rating, yo no sabía si era bueno o malo lo que había pasado. Creo que nos está yendo bien, por parte del Canal hacia mí ha habido tremenda buena onda.

 

­¿Siguen en verano?

­No se sabe nada. Se esta negociando a ver si seguimos en verano o hacemos un corte y arrancamos después de la temporada estival.

 

Comparaciones

­Mucha gente dice que «Telemental» es el «CQC» uruguayo.

­Creo que el programa no es parecido porque el tipo de nota es diferente, puede ser que a la gente le parezca parecida la estética del programa. Además el contenido es diferente, el guión que se arma para piso no tiene nada que ver, las notas son con otro tono completamente diferente, son menos incisivas y agresivas. A mí me fascina «CQC», soy recontra fan. Si alguien me dice que nos parecemos a «CQC», no lo tomo como una agresión, me parecería genial, ¡es un programa top!

 

­¿Pensás que el uruguayo crítica mucho lo nuestro y poco lo de afuera?

­Sí, critica todo, nos gusta dar palo abundante. Yo me incluyo, soy crítico. Pero también soy de dar para adelante cuando las cosas me gustan. Hemos recibido críticas de todo tipo.

 

­¿Cómo es el grupo humano de «Telemental»?

­Excelente; caí en un lugar donde me llamó poderosamente la atención la buena onda que hay grupalmente.

Antes de salir al aire ya habíamos tenido 8 asados y desde haces 6 meses todos los lunes vamos a jugar al fútbol con toda la gente, los que salimos al aire, y la gente que labura en producción, editando, camarógrafos.

Siempre me sentí súper a gusto desde el primer momento.

Ojalá que siga siempre así, porque laburar feliz está bueno.

Estoy súper feliz, creo que es el mejor laburo que he tenido en mi vida. ¡Me redivierto!

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