Tiene la palabra

Adhesión desde Buenos Aires al homenaje de Cores

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Al enterarme por la prensa del cuidadoso y justo resguardo de la memoria que con este homenaje se materializa no puedo ni quiero reprimir la pulsión de estar entre Uds. recordando a Hugo Cores.

Lamentablemente los compromisos de la actividad universitaria examinatoria de fin de año me lo impiden de forma tal que recurro a estas líneas.

Conocí a Hugo tardíamente, luego de que prologara la edición uruguaya de uno de mis libros en el año 2002.

A partir de entonces cada visita a Montevideo ya no pudo prescindir del placer de su encuentro en el bar de Tristán Narvaja y 18, frente a la Universidad y de la fiesta de creatividad crítica a la que invitaba con cada intervención y cada juicio, al igual que cuando con menos frecuencia venía por su Buenos Aires natal.

Desde esta orilla me conformaba leyendo sus contratapas de los lunes en LA REPUBLICA, jugando el resto de los días a adivinar su pluma en el espacio editorial a la espera de un próximo encuentro montevideano.

Hugo no fue solamente uno de los grandes intelectuales que diera el Uruguay sino además un incansable militante que enfrentó con igual vigor e inquebrantable espíritu, tanto la explotación y la barbarie, cuanto el dogmatismo infantil y el facilismo oportunista. Su coherencia ética no conoció la más mínima fisura.

Estamos homenajeando a alguien a quien Bertolt Brecht llamaría imprescindible. Si tal vez este y otros actos de justicia para con su trayectoria logran sembrar su ejemplo en las próximas generaciones, habrá esperanzas ciertas de la tierra oriental emancipada que anhelamos.

EMILIO CAFASSI

 

Las alpargatas sin ética del camarada mercedario

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

¿Camarada? ¿Alpargatas? ¿Ética? Sí, eso es. Y de eso se trata.

De las alpargatas del camarada edil Antonio Benítez, de la Junta Departamental de Soriano, que son las que más chapalean por el barro de los barrios bajos, allí donde mora en sus «residencias» la gente más necesitada de la visita de quienes fueron elegidos para representar al pueblo. Y que por otra parte es donde menos se hacen ver.

Y el camarada, a la vez de mover las bigotudas alpargatas, no puede dejar quieta su lengua, la que asoma por su cavidad bucal para denunciar cosas que suceden en el departamento donde nació la Patria, y que la mayoría de ellas provienen de charlas mantenidas con gente del pueblo, y documentos avalatorios en mano, qué embromar.

Vamos a ir aclarando, o por partes como dijo Jack, el tristemente famoso asesino en serie (o asesinos) que actuó en la empobrecida área de Whitechapel en Londres en la segunda mitad del año 1888 (Jack the Ripper en inglés).

Es que acá en Mercedes, «La coqueta del Hum», en la interna del Frente Amplio se está debatiendo sobre la forma de actuar del edil de la 1001, Sr. Antonio Benítez.

Aparentemente, este edil no estaría siguiendo las normas debidas (¿?) en concordancia con su bancada (y menos aún con las restantes), haciendo y diciendo cosas que molestan sobremanera a sus pares curules.

Lo que pasa es que este edil, ha de ser un atrevido, cuando dice que los ediles se desmandan en sus gastos de representación, lo que tal vez es verdad. O que no devuelven un peso de los mismos cuando viajan, y «sobra» algo, lo que también puede ser verdad.

Y que dice cosas «que no deben decirse», y ¡para colmo son verdades que deberían ocultarse para bien de todos! (los involucrados…)

¡Qué insolencia y falta de ética!

O sea que es un verdadero revoltoso, porque no acompaña actitudes de sus compañeros de Junta, denunciando cosas que parece que pasan de verdad, pero con un poco «de buena voluntad» se pueden esconder a la vista de la gente, para que ésta no se de cuenta, y piense que los ediles que llevaron con sus votos a esa digna Junta Departamental de Soriano, no son merecedores de tal confianza, y para peor, capaz que aciertan.

Y en estos momentos, las alpargatas del edil Benítez, andan por las polvorientas calles del interior de Soriano, mientras algunos de sus camaradas y/o compañeros de sala, de su bancada o de las de enfrente, andaban por la vibrante y siempre colorida Mar del Plata.

Quizás todos estén trabajando para el pueblo, pero mientras uno lo hace transitando por ignotos caminos sorianenses, otros se sacrifican dorándose bajo abrasante y torturador sol mardeleño, agotándose al caminar sobre las ardientes arenas.

Entonces, los compañeros frenteamplistas, aparentemente no habrían tenido mejor idea que presentar al camarada Antonio Benítez, para realizarle un «control de calidad» ante un tribunal de ética, por entender que al denunciar verdades que la gente, el pueblo quiere escuchar, y destapando actos de «mala praxis», estaría menoscabando la dignidad de la coalición y la figura del edil, que debe ser impoluta a la vista de la gente.

Es como para decirles ¡vayan a lavarse las patas! (para sacarse la arena), y decirles que se dediquen un poco más a realizar la tarea para las que el pueblo les eligió, y dejen trabajar al camarada Benítez tranquilo, en esa tarea con la gente menos pudiente, y tal vez con olor de la transpiración clásico de la gente trabajadora, lo que puede no caer bien a los de naricillas «respingadas», o a quienes, parafraseando el dicho popular, quieren defecar más alto que su propio trasero (hablando fino).

Pero que el camarada no les afloje. Aunque sus alpargatas pierdan los bigotes, transitando por los caminos de la Patria.

¡Tomá pa’ vos!

Si el tribunal de ética quiere actuar con justicia justa, como para fortalecer la coalición, que se dé una vueltita por este departamento y hable con la gente. Capaz que entonces se sepa cuántos pares son tres botas (o alpargatas, para no perder el concepto por el camino).

Evidentemente, este camarada sigue siendo «la piedra en el zapato» (como algunos compañeros catalogan a los comunistas).

Un negro comunista (¿será lo mismo que un comunista negro?)

J.F.E.  – C.I: 3.575.591-7

 

Local bailable «Ley Seca» no respeta los  decibeles permitidos

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Hasta cuándo vamos a tener que seguir recibiendo llamadas del Departamento de Instalaciones Mecánicas de la Intendencia de Montevideo solicitando pruebas acústicas para música en vivo del local bailable «Ley Seca» ubicado en Soriano y Ferreira Aldunate? Esta es la solicitud número 6. Ya que los resultados de las 5 anteriores fueron muy superior a los decibles permitidos.

Hasta cuándo la Intendencia va a seguir protegiendo y cubriendo a este tipo de «empresarios de la noche» que insisten en distorsionar toda paz y tranquilidad en barrios donde vive gente trabajadora, que lo único que quiere es descansar los fines de semana.

Al propietario de Ley Seca, ya le fue clausurado otro local comercial (año 2002) por no respetar el derecho de los vecinos, clausura que no acató y al mes siguiente la Intendencia tuvo que volver para efectuar la clausura correspondiente, este señor se llama Rodolfo Alberti.

Todo esto consta en los archivos de la Intendencia. ¿Hasta cuándo se va a proteger a este tipo de comerciantes? ¿Por qué la Intendencia tiene más en cuenta a esta clase de ciudadanos, protegiéndolos, cubriéndolos, y no se pone en el lugar de la gente derecha, trabajadora, que no se excede en vicios, en pocas palabras común y corriente, que paga sus impuestos y vive honesta y decorosamente?».

ANDREA CASTAGNO – C.I. 3.456.001-2

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje