Tiene la palabra
¡Maldito teléfono!
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Sonó y me pinchó el globo. Era tan hermoso lo que pasaba en ese sueño, que me resisto a creer que no exista esa situación, la cual, aunque parezca mentira, me dejó eufórico. Como si esperase el sí de una fémina a la cual aspiro hace tiempo, y la tengo ahí al alcance de la mano. Y se esfumó, de golpe y se me estrujó el corazón de tristeza.
Un mesón de madera de grandes dimensiones, diría gigantesco, repleto de comidas, servía de imán para alojar a sus lados en sillas rústicas, pero confortables, paisaje alegre, naturaleza fresca, con verde y sol por los cuatro costados, a rostros alegres, de todos los colores, de todas las edades, de todos los sexos, de todos los pesos, de todas las razas, de todas las creencias, en fin, allí se me presentaron todos los seres que conozco y habitan el planeta Tierra, rodeados de los demás seres vivientes, en el cual convivían felices.
La mesa servida con abundantes alimentos, que todos podían alcanzar e ingerir. Sin limitaciones, sin tener que pedir permiso, sin tener que esperar que otros les sirvieran, estaban ahí, todos a la misma altura, sin diferencias, por ello la alegría que trasuntaban sus rostros, y sus miradas cristalinas, sin envidias, sin odios.
Y sí, el teléfono sonó y maldito sea, me cortó lo que el subconsciente estaba llevando a mi cerebro para poder ser por lo menos, así dicen los científicos, unos segundos feliz.
Razonando por varios días ese sueño, buscando de dónde habría surgido, pensé en las seis décadas y pico que llevo por aquí, la pasividad que llegó de golpe sin estar preparado, algunas nanas, los medicamentos, y la conclusión fue que se produjo por mi avidez de enterarme de todo lo que acontece en el globo terráqueo. Utilizando para ello todos los medios que nos permite la tecnología (televisión, Internet, etc.), buscando tener toda la información posible de los días que nos toca vivir.
Hice un balance. Lo negativo, lo positivo (¿habrá algo en el segundo ítem?), y sí, allí surgió nuestra idiosincrasia, de ver el vaso medio vacío y no a la inversa.
Las catástrofes naturales, que han llenado espacios enormes en los últimos tiempos, de los noticieros, de los diarios, y de todo vehículo de información, quizás confirmando una teoría de los creyentes en las premoniciones bíblicas, de que en este siglo se producirían esos hechos, sumados a las enfermedades que devastarían a todos los seres del planeta.
Las apetencias de poder del hombre han llevado a una enorme cantidad de millones a vivir con todo tipo de carencias (alimentos, vivienda, educación, vestimenta, confort), y transformando algunas regiones en zonas salidas de ciencia ficción, ya sea hacia un extremo u otro.
Es decir algunas con tantas comodidades que llevan a pensar que no tenemos límites en lo que se refiere a comodidades y tener todo ‘servido’.
Llegan a nosotros imágenes y noticias de conflictos bélicos actuales, 23 en total en todo el mundo, algunos de ellos de larga data, que nos muestran el horror de la muerte como moneda corriente. Por ello pienso, que si fuera posible mostrar esas imágenes más frecuentemente, aunque nos traten de mórbidos, o de lucrar con la miseria ajena (no es ajena, es nuestra), serían mucho más elocuentes que todas las palabras que podemos utilizar para referirnos y condenar esas guerras, creadas por el hombre y para beneficio del mismo. Por aquello de que impacta mucho más una imagen que mil palabras.
Si tenemos regiones en el planeta, en las cuales se ha logrado tener suficiente agua, alimentos, viviendas confortables, educación de primer nivel y así formar seres con capacidad como para poder desarrollar nuevas ciencias, utensilios de todo tipo para desenvolvernos de mejor manera en la vida cotidiana, bellos lugares en donde poder vacacionar y disfrutar del ocio necesario que todos se merecen, de acceder a una medicina que nos permita tener una calidad de vida superior, y extender con buena calidad de vida nuestro paso por ella, quiere decir que se puede llegar a esa instancia. ¡No es un sueño!
Si a ello le agregamos que sea sin discriminación, que los seres de diferente color sean aceptados por todos, que los obesos sean considerados iguales, los discapacitados tengan su lugar dentro de la colectividad que los rodea, y no fuera de ella, y que la vejez sea un tránsito previo hacia el ‘viaje final’ sin dramas, llegaré a la conclusión de que el teléfono no sonó, y no lo maldeciré, y seré feliz con esa muchacha que me aceptó, y como dijo mi abuela, serán felices y comerán perdices.
Carlos Scorovich – [email protected]
Faltó análisis en los Premios Tabaré
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Quiero expresarle mi desilusión por su discurso en la entrega de los Premios Tabaré. Esperé algo más incisivo o analítico.
Referirse a los programas extranjeros, diciendo solo: «Atentan contra nuestro ser nacional», sin analizar el porqué tienen tanta audiencia pienso que es inútil.
El fenómeno radica en porqué los canales transmiten esa basura y porqué el público los compra si el lenguaje y el contenido les chocan. Yo estoy en el departamento de Maldonado y mi cable es Punta Cable. Hay ciertos momentos en que programas como Tinelli y Susana Giménez se transmiten por dos canales simultáneamente. Porque las señoras de la burguesía montevideana adoran a esa sexagenaria con rasgos de obesidad y cuyo público en Argentina es mayoritariamente las pobres mujeres de clase baja que sueñan con ganar unos pesos con algún llamado telefónico?
En el cable local el sábado como es habitual, en el canal 47 del cable, que corresponde el canal 7 de Argentina, se transmitieron dos programas de alto contenido cultural Los Siete Locos y El Refugio de la Cultura. Jamás he visto ninguna mención en ningún medio del departamento sobre los mismos, que son de muy alta jerarquía. Sin embargo, radios y diarios se desgañitan despotricando contra los Rial, Tinelli, etcétera ignorando por completo lo que se emite con muy alto valor cultural. ¿No es eso un doble discurso?
Pienso que es muy digno de analizar como fenómeno sociológico, y es usted quien puede hacerlo. Lo saludo con mi consideración más distinguida.
EDGARDO ROSQUIN
Periodismo terrorista
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Quiero hacer llegar a usted para que se haga público, lo que sucedió el viernes 7 de noviembre en el informativo de Canal 10.
Abajo se podrá ver lo que escribí en su momento al Canal sin obtener ninguna respuesta.
A su vez, hice comentarios en el blog del señor Gerardo Sotelo en Montevideo.com y realmente fui censurado, cuando denuncié este tema, argumentando entre otras razones, que ese no era lugar para dirimir ni denunciar cosas que pasaban en el lugar de trabajo del señor Sotelo.
Señores Canal 10, Subrayado:
El viernes 07-11-08 pasado, en el segundo bloque del informativo, se dio una noticia acerca de las armas en el Uruguay. El señor Traverso dijo, que una hermana de una maestra de una escuela pública, hizo una compulsa en una clase de 35 alumnos y dio como resultado que el 100% de los mismos dijeron tener armas en sus casas.
En la oportunidad, estaba viendo el informativo junto a mis hijos, de edad escolar, y vi las caras de desconcierto y de sorpresa que pusieron ellos; por supuesto que fue el tema de conversación durante un largo rato, tratando de explicar tremebunda noticia.
Terminado el informativo, llamé por teléfono a Canal 10, sección Prensa para hacer una queja formal sobre este dato que informó este señor. El canal me informó que esa parte no estaba libretada, que fue por cuenta del informativista, por lo que les requerí, entre otras cosas, qué rigor científico,
dónde y cuándo se hizo la encuesta, cuál fue la fuente, quién se los dijo, cómo llegaron a esas terribles cifras, pero no pudieron más que tomarme la queja.
Solicito por este intermedio a ustedes, tengan a bien facilitarme una copia del comentario, ya que solicitaré que el señor Traverso, rectifique o ratifique esos dichos.
Vale decir, no quiero, como padre de familia y como ciudadano, que se den gratuitamente ese tipo de noticia sin medir las consecuencias de lo que se dice en la televisión.
En la oportunidad estaba con mis hijos, su reacción me lleva a ir hasta las últimas consecuencias con este tema, no quiere este tipo de periodismo terrorista, entre en la mente de mis chiquilines causándoles un gran desconcierto en sus cabezas.
FJEN – C.I. 1.764.821-1
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