NO QUISIERON ENTREVISTAS

El Servicio de Paz y Justicia visitó la cárcel de Domingo Arena, inaugurada el 23 de diciembre de 2006, y donde se encuentran presos militares acusados por delitos de lesa humanidad en nuestro país. Ninguno quiso ser entrevistado por Serpaj, a diferencia de lo que sucede en el resto del sistema carcelario uruguayo. En total son 11 reclusos, de los cuales 2 al momento de la visita realizada el 22 de octubre de este año se encontraban bajo arresto para su extradición. Ninguno de los presos tiene sentencia y de los 11, 6 tienen antecedentes por delitos comunes.

«La cárcel se compone de 3 sectores: A, B y C. Existe un sector de aislamiento por problemas de conducta que no se ha utilizado con esos fines. Allí se encuentra un recluso que pidió estar solo ya que tiene problemas de convivencia con el resto de la población. La mayoría son adultos mayores, por lo que demandan y reciben un tratamiento médico permanente. Tienen rutinas de control médico y los reclusos salen con custodia policial. Cuentan con atención odontológica con consultorio muy bien equipado los días miércoles y viernes, lo que debería ocurrir en todo el sistema carcelario», detalla el informe. En Domingo Arena los militares presos tienen un patio de recreo con cancha de fútbol, cerca con tejido de alambre y un salón comedor con estufa a leña. En uno de los módulos gozan de un gimnasio equipado con un caminador, bicicleta ergométrica, entre otros aparatos que también se pueden encontrar en algunas de las habitaciones individuales de los reclusos. Reciben visitas íntimas una vez por semana en instalaciones apropiadas para tales efectos y cuatro días a la semana se desarrollan las visitas regulares. En relación al contacto con el exterior y a diferencia del Comcar, tienen teléfonos públicos en funcionamiento y al momento de la visita varios de los presos se encontraban leyendo periódicos.

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