Temporada de cruceros. Representan una vidriera de Uruguay hacia el mundo

Todas las miradas apuntan al puerto

Ayer, desde la mañana y hasta horas de la tarde, la Ciudad Vieja, lucía como una ciudad netamente turística.

La circulación constante de extranjeros se debió a la llegada de dos cruceros de gran porte al puerto de Montevideo: «Radiance of the Seas» y «Norwegian Sun».

En la misma jornada se llevó a cabo el lanzamiento de la temporada de cruceros en el Museo del Carnaval. Allí las autoridades presentes se demostraron entusiastas por lo que será la actividad de cruceros en la temporada que acaba de comenzar y terminará a mediados de abril.

 

Jornada Inaugural

A través de las calles que desembocan en el puerto de Montevideo, se divisaban pequeños tramos de los dos buques que arribaron temprano en la mañana. A medida que se estaba más próximo del lugar y se completaba la figura de los barcos, era posible apreciar la magnitud de ambos cruceros, sobre todo del «Norwegian Sun», que es más grande que el «Radiance of the Seas».

Completando el paisaje, muchas personas con evidente apariencia de extranjeros circulaban por el casco antiguo de la ciudad.

Entre ellos también se divisaba la policía turística, protegiendo a los visitantes que llegaban.

Al mismo tiempo que los turistas recorrían la ciudad, a pocos metros del puerto, las autoridades nacionales realizaban el lanzamiento de la temporada de cruceros. Durante el acto, el ministro de turismo Héctor Lescano, expresó que «es un acontecimiento muy importante, el hecho de que vengan los principales cruceros del mundo y de que Montevideo y Punta del Este se hayan convertido en dos de los principales puertos de Sudamérica, porque es una vitrina al mundo».

Asimismo destacó que en la actualidad «las encuestas dan datos bien interesantes, de cruceristas que después vuelven como turistas a pasar sus vacaciones acá».

 

Luego de la recorrida

LA REPUBLICA conversó con algunos pasajeros que volvían de disfrutar el día en la ciudad; las opiniones fueron diversas, así como el recuerdo que se llevaron de Uruguay.

Ariel, un uruguayo radicado en el exterior, dijo después de pasear por Pocitos, «siempre es lindo volver a Montevideo, porque la ciudad es hermosa». Por otra parte, comentó que el viaje en crucero es «un poco solitario», porque «la mayoría de los pasajeros son personas mayores, que no hablan en español».

Una visitante mexicana llamada Aura, comentó que la ciudad era «muy bonita» y que se quedaba con ganas de «conocer un poco de la cultura nocturna».

Por su parte, Nancy, una norteamericana que viajaba junto a su madre, reconoció que «tanto calor, no le permitió disfrutar la ciudad».

Mientras que Alicia y Silvia, dos arquitectas argentinas, quedaron sorprendidas por «la poca conservación de patrimonio». Compararon el Palacio Salvo con el Palacio Barolo de Buenos Aires, edificios hecho por el mismo arquitecto ­Mario Palanti­ en la década del veinte. «Me llenó de congoja ver el estado del edificio Salvo, en vez de estar convertido un importante edificio de oficinas o en un shopping», comentó Silvia.

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