JOSEPHINE BAKER, LA VENUS DE EBANO
Aunque ahora nadie duda que Josephine Baker irradió alegría y militancia durante toda su vida. Y los uruguayos que en aquel 1929 la vieron actuar en el Teatro Urquiza, de Mercedes y Andes, se deleitaron con la chispeante sensualidad de la llamada «Venus de Ebano». Fue el año de la crisis de la Bolsa de Nueva York y el sacudón monetario mundial que se sintió y mucho en aquel casi provinciano Montevideo. Igual, los montevideanos rascaron sus bolsillos y sacaron el dinero para las costosas entradas del Urquiza. La hermosa negra tenía en nuestra capital muchos admiradores que la conocían por las fotos audaces en las revistas importadas, por sus películas y cantando sus discos. La espectacular morena del filme «La Sirena del Trópico» se presentó con una pequeña orquesta y tres bailarines. Al salir a escena bajaban las luces y un foco azul mostraba su casi desnuda silueta. Subían de a poco la luminosidad, la orquesta marcaba un ritmo caliente y la Venus de Ebano danzaba de manera original. Bailaba elásticamente, a los saltos, su cuerpo era un junco que se contorsionaba en atrevidas piruetas. Cuando actuaba en el Follies Bergere de París, lo hacía vestida únicamente con su famosa falda de bananas y nada debajo. En la época que llegó a Montevideo ya tenía su propio cabaret llamado «Chez Josephine». Era norteamericana pero su apogeo fue en Francia. Además en EEUU sufría la persecución por parte de los sectores más retrógados y racistas de la prensa americana. Ya por el inicio de la 2ª Guerra Mundial decide radicarse en París y adoptar la nacionalidad francesa. Se casa con un empresario judío y eso le genera que al llegar la ocupación nazi fuera perseguida por ser negra y por la raza de su esposo. Nace entonces su leyenda de mujer heroica y luchadora. Se une a la Resistencia y recibe un grado de oficial por sus constantes y arriesgadas actuaciones ante las tropas aliadas que la adoraban. Llegó a trabajar como enfermera para la Cruz Roja y al finalizar la Guerra recibe medallas como integrante de la Resistencia y alcanza la gloria con la distinción de la Legión de Honor. Con esas credenciales sumadas a su talento artístico regresa transitoriamente a los EEUU y lucha por los derechos civiles de los negros. También adopta a doce niños huérfanos de distintas nacionalidades y los llama «La tribu del Arco Iris». Se compromete en un combate sin tregua contra la intolerancia, al lado de figuras como Martin Luther King y participa de las históricas marchas de los años 60 desafiando a los temibles fascistas de Ku Kux Klan. En Montevideo los cines repiten sus más audaces películas como «La Princesa Tam Tam» y «Moulin Rouge». Los programas de radio llamados «bailables» reciben incesantes pedidos para escuchar el tradicional tema «Bésame Mucho» en la hermosa voz de Josephine. Además de sus hijos adoptivos la gran negra amaba a los animales y tenía un zoológico particular con especies exóticas. De una de sus visitas al Uruguay recibe de regalo un «ñandú» que llevó de inmediato a Francia muy agradecida. Cuando siendo joven se había presentado también en el Teatro Solís estuvo un ratito en el viejo Tupí de la Plaza Independencia causando una aglomeración que cortó el tránsito. En 1975 falleció, y recibió en Francia los máximos honores como «Héroe de La Patria» por su lucha con la Resistencia.
La Venus de Ebano, la artista que había enfrentado al nazismo y al racismo reivindicando los derechos civiles de los negros, dejó su leyenda en nuestra memoria popular. Con más recuerdos y música los esperamos en la 30, Radio Nacional.
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