Caso cerrado. ONG ofreció ayuda porque necesita "respuestas ya"

Niño liberado por legítima defensa podrá recibir apoyo

Su historia es dura ­aunque lamentablemente cotidiana­ y tuvo el peor de los finales. Durante sus 13 años de vida, asistió una y otra vez a los castigos a los que su padre sometía a toda su familia. Ayer regresó a casa luego de defender a su madre de esa violencia (ver recuadro), hasta el grado de herir a su padre de muerte.

La Justicia no lo procesó, ya que el fiscal Leonel Franzoni entendió que su acción se había producido en legítima defensa. La jueza María Teresa Larrosa, en consecuencia, archivó el caso. Aquí termina el accionar del Poder Judicial, pero la vida de esta familia ya no será la misma. ¿Cuáles son las respuestas que ofrece nuestro Estado ante esta situación? ¿Qué ocurrirá con un adolescente que debió matar a su padre para terminar con 15 años de violencia doméstica?

 

Posibles respuestas

El doctor Raúl Oxandabarat, encargado de Relaciones Públicas de la Suprema Corte de Justicia, recordó que el artículo 119B del Código de la Niñez y la Adolescencia dispone que «El juez podrá imponer, en protección de los derechos de los niños o adolescentes (…) orientación, apoyo y seguimiento temporario socio-familiar». Esta asistencia debe ser establecida por un Juzgado de Familia Especializado, ante un pedido de la madre («la primera responsable»), la Defensoría de Oficio o la Fiscalía.

El defensor de oficio que actuó en el caso, doctor Daniel Sayagués Laso, indicó que no realizará la solicitud ya que «no existen ONG u organizaciones del Estado que atiendan casos como éste, en el que un adolescente cometió un delito, pero con causa eximente de responsabilidad». Sin embargo, informó que Delia Fernández, especialista en violencia doméstica de la ONG Renacer, se acercó al Poder Judicial para ofrecer ­sin costo­ asistencia para esta familia.

 

Violencia y la burocracia

Renacer tiene dos programas: uno dirigido a adultos violentos, y otro a adolescentes infractores. Todos tienen algo en común: «Su conducta está condicionada por la violencia: vivieron el maltrato y adquirieron ese modo de resolver el conflicto», dijo Fernández.

Ante este caso, Renacer se acercó «para dar una mano» a toda la familia, aunque ésta tendrá libertad absoluta para aceptarla. «Sabíamos que como no es infractor, no lo derivarían. No podíamos cruzarnos de brazos: el Estado no dará respuestas inmediatas, porque no están previstas. Este es un sistema sumamente burocrático, y antes de llegar a esa respuesta, este adolescente debería pasar por varias entrevistas y una segura revictimización», dijo Fernández.

El caso es extremadamente delicado porque el chico quedó «en el foco de la infracción», aunque no haya sido procesado. «Fue víctima, pero tiene su cara de victimario, que le va a pesar. Siente dolor, pero también puede llegar a creer que todos los conflictos se resuelven así, con violencia, porque fue lo que vivió».

«El se lo buscó. Yo me defendí», dijo el chico a la prensa. Para Fernández, «hay que ayudar, tanto a él como a toda la familia, a que piensen que hay otras alternativas». Tarea nada fácil. Bastaba escuchar las palabras de una de sus hermanas, que dijo a los medios: «Ustedes no vivieron lo que nosotros vivimos».

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