Pionero. Proyecto de Bienestar Universitario de la Udelar abre puertas a los estudiantes y es "todo un éxito"

En lengua de señas y castellano: los sordos celebraron primer encuentro

Cumplidos los dos años del convenio firmado entre el Centro de Investigación y Desarrollo para la Persona Sorda (Cinde) con la Universidad de la República, a través del servicio de Bienestar Universitario, las puertas comenzaron a abrirse a los estudiantes sordos de nuestro país.

Los resultados de ese proyecto fueron plasmados ayer en el primer encuentro de la comunidad sorda que se realiza en nuestro país. «Construyendo vínculos en la sociedad» fue el título elegido para tal actividad, que tuvo el apoyo del Instituto Nacional de las Mujeres (Inamu) del Ministerio de Desarrollo Social (Mides), el Ministerio de Educación y Cultura (MEC) y de la Secretaría de la Juventud de la Intendencia de Montevideo (IMM).

Unas 400 personas de todo el país colmaron el Salón de Conferencias del Palacio Municipal, que además recibió a investigadores de la región como Sandra Patricia de Faria, investigadora en la lengua de señas, Lucía Fabri, del Instituto de Estudios Municipales de Brasil, y la psicoanalista María Luisa Benedetti, de Argentina.

 

Estudiar: una gran dificultad

En el encuentro, el Servicio de Bienestar Universitario de la Universidad de la República (Udelar) jugó un rol fundamental, y su directora, Cristina Rovira, así lo señaló ante el diverso público, que mezclaba a sordos y oyentes, así como a personas de habla castellana y portuguesa.

Todos tenían el mismo objetivo: conocer la experiencia del otro y definir los logros que se ha alcanzado hasta ahora una comunidad integrada por alrededor de 40.000 personas sordas, de las cuales 15.000 son analfabetas. La mayoría no logra ingresar a un estudio terciario, y apenas llegan a culminar el ciclo básico. Si la persona vive en el interior del país, las posibilidades se recortan al máximo.

En Montevideo sólo dos liceos trabajan con chicos con discapacidad auditiva: el 37 y el 32, que disponen de intérpretes de lengua de señas. Cuando el estudiante está preparado para dar el salto hacia la Universidad de la República, las puertas apenas se abren.

El éxito se alcanzó en el año 2006, con la firma del convenio anteriormente nombrado. Luego, llegó la inserción de 6 chicos en distintas facultades, junto a su correspondiente intérprete, pago por el servicio de Bienestar Universitario.

El convenio tiene una política a largo plazo y busca ingresar hasta 50 estudiantes sordos. Al superar dicha cifra, dijo la directora del servicio Cristina Rovira a LA REPUBLICA, será la propia Udelar la que tendrá que garantizar el estudio de la carrera que el joven elija, «le lleve los años que le lleve».

«El convenio no caduca cuando tengamos los 50 estudiantes. En ese momento el alumno ingresará a cualquier facultad y serán ellas las que deberán incorporar a los intérpretes», explicó.

Rovira catalogó la experiencia de «muy positiva» y comentó que tiene mucha expectativas para el futuro de la comunidad de sordos. «Este tema antes no existía en la Universidad, por lo tanto para nosotros es todo un éxito. Estamos abriendo una puerta que estuvo muy cerrada. Es un tema que hoy sigue teniendo muchas resistencias, pero creo que con el tiempo van a poder vencerse, sobre todo si logramos un trabajo en conjunto», manifestó.

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