TIENE LA PALABRA
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
La semana pasada presenciamos una vez más el circo político que el actual intendente de Canelones, Marcos Carámbula, viene llevando a cabo desde que asumió su gobierno. Las casi 700 hojas con presuntas irregularidades cometidas por la Administración Municipal anterior, dieron pie a una serie de acusaciones falsas y calumnias que responderemos oportunamente en los terrenos en que éstas se deban dirimir.
Afirmamos de forma rotunda que todo esto es una cortina de humo para tapar la inoperancia, la falta de transparencia y la costosa y pesada gestión de este gobierno municipal.
Demás está decir que desmiento tajantemente estas acusaciones y falsedades desplegadas contra nuestra persona. Nunca, pero nunca dimos órdenes a funcionario alguno. En primera instancia, porque tengo bien presente un viejo dicho que no por viejo ha perdido vigencia: «Cada lechón en su teta es el modo de mamar».
Mi función, desde que fui electo diputado, ha sido pura y exclusivamente parlamentaria. Siempre apoyando a mi padre, por supuesto, convencido de su honestidad y rectitud.
Sería tanto mejor que el intendente Carámbula dedicara el tiempo a responder adónde fueron a parar los casi 10 millones de pesos en adelantos a sus jerarcas durante el ejercicio 2006, que permanecen aún sin justificar, y los más de 30 millones del ejercicio 2007 en idénticas condiciones.
También sería importante que aclararan la posible implicancia del interés público con el particular, en el mentado caso de la bodega de 4 millones de dólares de inversores canarios, en la que casualmente aparece su hijo como socio local.
Además, sería interesante saber el destino de los dineros provenientes de donaciones del exterior, de las muchas que nunca pasaron por el obligatorio control de la Junta Departamental.
Lamentamos muchísimo toda esta metamorfosis que ha sufrido Marcos Carámbula. Hoy parece estar muy lejos de ser aquella persona de buenas costumbres que conocimos en otra época. Por momentos, cuando veo este tipo de agresiones personales, mezquinas, mentirosas, me hago una pregunta: ¿Cuál de las dos personas que yo conocí es en verdad Marcos Carámbula?, ¿será aquel que arrepentido escribió una carta con elogios para mi padre y hacia mí, o este que vemos hoy frustrado, cansado, enojado e inoperante?
¿Por qué le da espacio a Croce?
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Quería contestar al Sr. Jorge Croce, habitual columnista de su diario, sobre el «miedo» que podemos tener aquellos que no apoyamos las elecciones internas en el FA. Es cierto, tenemos miedo, pero no de las internas sino de ciudadanos como Croce que ha vivido insultando a compañeros desde que somos gobierno. En la nota del viernes último ubica al «eje» Tabaré-Astori como proyanqui, un verdadero insulto, y también a la inteligencia de los uruguayos y principalmente de los frenteamplistas.
Desgraciadamente, ciudadanos como Croce existen muchos en el FA. Hemos crecido en cantidad pero hemos perdido grandes hombres como Arismendi, Cardoso, Crotoggini, Michellini, Cores, y tantos otros que han sido figuras de una estatura y fidelidad frenteamplista, que otros jamás podrán alcanzar.
Usted señor Director, tiene todo el derecho del mundo de dar espacio a cualquiera para que dé sus opiniones e insulte a compañeros muy queridos por los frenteamplistas. A esos ciudadanos, que se autodefinen como frenteamplistas, es que le tenemos miedo en una campaña por una interna. Es obvio que tienen otros proyectos, que en su afán de creer que sus ideas totalitarias son las mejores, destruyen la única esperanza con la que cuenta el pueblo uruguayo de poder seguir avanzando. No le quiero robar más espacio del que usted le regala a un señor ciudadano que tiene todo el derecho de pensar como se le cante, pero sí señalarle que sus ideas, reflexiones e insultos, son los que nos hacen desistir de internas, ya que la prensa de derecha les estaría buscando la boca todos los días para aniquilarnos.
Ojalá ninguna mujer se viera obligada a abortar
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Me admira el grado de violencia que ha despertado la ley de despenalización del aborto.
El señor obispo Galimberti estuvo en Fray Bentos y fue entrevistado en la F.M. 96.5.
El periodista le pidió una opinión sobre la violencia piquetera, y el señor obispo contestó, no recuerdo textual, pero algo así que no sólo los piqueteros son violentos sino que la violencia está en la sociedad en general. (Seguro que en la radio deben tener la grabación).
Recuerdo que pensé: «Vaya si tiene razón el señor obispo, parece que 2000 años de prédica de la Iglesia Católica a la sociedad occidental no han servido para cambiar la naturaleza humana».
Leo en La República de las mujeres una nota en la que cuentan que las barras repletas de partidarios de la ley fueron desalojadas dos veces y que afuera del edificio grupos arengaban sin parar desde un estrado dotados de tecnología como para aturdir el entorno, y que rezos, bendiciones, y amenazas partieron de hombres y mujeres crispados, coléricos y blandiendo puños.
Agrega que contrastaban con la serena calma de quienes portaban carteles de apoyo a la iniciativa y las emblemáticas manos de color naranja.
¿Qué parte de lo que dijo Cristo no entendieron los fieles católicos?
Paradojalmente los que apoyan la ley tenían la suficiente calma en sus vidas como para resistir las provocaciones sin responderlas…
No discuto que hayan habido muchas protestas y reclamos en que los manifestantes habrán hecho uso de megáfonos.
Pero uno espera que los fieles católicos expresen su opinión de una manera más cristiana y sin ofender.
Vuelvo a preguntar: ¿qué parte no entendieron de lo que dijo Cristo?
Recuerdo que Cristo dijo: «No juzguéis si no queréis ser juzgados».
También dijo: «El sábado para el hombre y no el hombre para el sábado».
En mi opinión los legisladores católicos que votaron a favor de la ley están más imbuidos de espíritu cristiano que muchos de los que los acusan.
En primer lugar, y esto no se discute, las mujeres que se vean obligadas a abortar van a abortar igual con o sin ley aprobada.
¿Cuáles son las que se van a morir por abortos mal practicados?
Las de condición económica más humilde, las que posiblemente dejen huérfanos un buen número de niños que quedarán sin su madre.
Con el aborto ilegal, muere el feto, muere la madre y a largo plazo mueren los hermanos faltos de madre por desnutrición, o pasta base, más tarde. Muy excepcionalmente las historias de niños pobres que quedan a la deriva tienen final feliz.
Legalizando el aborto se salvan muchas vidas.
Se salva la vida de una madre que no buscó embarazarse y la de muchos hijos que podrán seguir contando con la protección de su madre.
Los legisladores y todas las que estamos a favor de la ley no estamos a favor del aborto. Ojalá que ninguna mujer se viera obligada jamás a abortar. Estamos a favor de la vida, y con la ley es como van a haber menos muertes.
Habría que pedirles cuentas a los todopoderosos de la Tierra por cada feto abortado, por cada niño que muere de hambre, porque como dijo Saramago mucho dinero apareció para salvar bancos, pero no para salvar vidas, no hay dinero para los planes de alimentación de la FAO.
Si los países poderosos de la Tierra están hablando de reducir el hambre a la mitad para el 2015 supongo que querrán decir que haya la mitad de gente con hambre de la que hay ahora quiere decir que en este momento hay mucha gente que se muere de hambre y nadie les está dando nada para impedir que ocurra, ni los gobiernos ni las iglesias.
Me alegra infinitame
nte que la Iglesia Católica haya incluido entre los pecados que impiden la comunión con Dios la excesiva riqueza. ¿Habrán excomuniones?
Pienso que muchas mujeres que tuvieron que abortar van a estar en el Reino de Cristo en la Nueva Tierra.
Por último me parece falta de toda caridad la expresión «imbéciles asesinos» expresada por el autor de la nota «Cotugno y el aborto» publicada en La Republica el día lunes 10 de noviembre.
Dice el proverbio: «El que le dijere imbécil a su hermano merecerá el infierno».
Atentos saludos,
HILDA KENNEDY [email protected]
Compartí tu opinión con toda la comunidad