TIENE LA PALABRA

Carta abierta al Presidente de la República

Señor Director de LA REPUBLICA

Doctor Federico Fasano Mertens:

Como usted bien sabe, el Parlamento uruguayo aprobó el proyecto de Ley de Salud Sexual y Reproductiva. A este hecho histórico para la sociedad uruguaya, lo preceden largos años de lucha y debates, que permitieron ir creando una conciencia colectiva en torno a este tema, hasta llegar a esta conquista de hoy.

Me hubiera sentido orgullosa si usted, como presidente electo democráticamente, se hubiera manifestado en el sentido de respetar la opinión de la mayoría de los ciudadanos, a los que representa. Lamentablemente, según lo manifestó en numerosas ocasiones, ha decidido anteponer sus creencias religiosas y su profesión, a la decisión soberana de su pueblo y lo ha amenazado con su veto.

Como médico no desconoce que hasta el día de hoy y a pesar de la penalización, se llevan a cabo en Uruguay abortos clandestinos realizados en condiciones de riesgo, que han costado la vida a demasiadas mujeres y que en otros casos han dejado secuelas irreversibles. Seguramente, al igual que la mayoría de la población, sabe usted bien que algunos colegas suyos se dedican a esta práctica clandestina, con el único fin de engordar sus arcas y que en la gran mayoría de los casos (si no en todos), no son perseguidos ni condenados por la Justicia. Tampoco debe desconocer que aquellas mujeres que cuentan con una posición económica acomodada, tienen acceso a esta práctica en clínicas más seguras. Por lo tanto, la ley vigente es también, desde este punto de vista, discriminatoria; en cambio, el Proyecto de Ley que el Parlamento acaba de aprobar, reconoce a todas las mujeres, sin distinción de clases sociales, el derecho a decidir en forma responsable sobre su cuerpo y su maternidad.

Como médico y como hombre tampoco desconoce que en la concepción intervienen dos partes. Históricamente se ha condenado, perseguido y penalizado a las mujeres que, por distintas circunstancias, han tomado la decisión de abortar. Nunca escuché por parte de quienes «defienden la vida», condenar, perseguir y mucho menos penalizar a los hombres que eluden la responsabilidad que les toca y toman la decisión de deslindarse de la misma, respaldados por la hipocresía de la cultura machista.

Como hombre son muy respetables sus creencias religiosas, pero descarto que es usted consciente que el Estado uruguayo es laico y así lo proclama su Carta Magna. Teniendo esto presente y siendo el Presidente de todo/as lo/as uruguayo/as, es de esperar que no se deje presionar por las amenazas desesperadas, hipócritas y anacrónicas de monseñor Nicolás Cotugno y demás jerarquías eclesiásticas. En realidad, la Justicia debería castigarlos por proferir amenazas a los legisladores nacionales.

Cuenta usted con 10 días para reflexionar antes de confirmar o modificar su posición. Espero, al igual que la mayoría de la ciudadanía, que respete este Proyecto de Ley aprobado, a pesar de las amenazas, responsable y democráticamente por nuestro Parlamento.

La promulgación de la Ley de Salud Sexual y Reproductiva nos pondría una vez más como ejemplo de democracia en el mundo, constituiría un hecho histórico no sólo para Uruguay, sino también para toda América Latina y nos permitiría seguir avanzando en materia de justicia social.

De promulgarse esta ley tan esperada y por la que tanto hemos luchado, será usted recordado entre otras cosas, como el Presidente de la República Oriental del Uruguay que, a pesar de sus convicciones personales, tuvo la grandeza de respetar la decisión mayoritaria y soberana de su pueblo.

Atentamente,

SILVIA LUVIZIO – CC: BAB 40032

 

Homenaje a Rodney Arismendi

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

El miércoles 12 se realizó un justo homenaje por los 95 años de su nacimiento, organizado por el Frente Amplio y la Fundación que lleva su nombre, a quien fuera en vida un dirigente fundamental de la política uruguaya del siglo anterior: Rodney Arismendi. Sin discusiones, sin titubeos, con un largo transitar por el Parlamento (más de 25 años), siendo actor primordial en las leyes fundamentales de nuestro país, y factor preponderante, junto a otro puñado de dirigentes para la fundación del Frente Amplio. Junto a Seregni supieron ver más allá de sus narices para lograr una conjunción que permitiera asomar a un país, enarbolando las banderas de la democracia, un futuro promisorio y llegar lejos.

Su trayectoria desde su Río Branco natal en un modesto hogar, lo llevó a su época de estudiante en Montevideo a liderar a sus condiscípulos, y arribar a las filas del Partido Comunista siendo muy joven. Su carisma de líder lo demostró de inmediato y logró llegar a la Secretaría General de dicho partido (mi partido) en la década del 50.

Tuvo una frondosa pluma que lo llevó a publicar muchos libros desde temprana edad.

Sus estudios de política avanzada lo llevaron a ser respetado por propios y ajenos. Sus artículos hasta el día de hoy son de consulta en las universidades del mundo.

Mas Arismendi tuvo una virtud, entre otras, que realmente lo llevaron a ser el líder nato de un partido que fue fundamental en la lucha previa a la dictadura, y durante ella, no cabe duda alguna.

Sus afiliados todos enarbolaron la bandera de la democracia y lucharon codo a codo contra la feroz dictadura que se instaló en nuestro país en 1973.

Los compañeros comunistas, junto a otros de diferentes sectores, estuvieron cara a cara con las detenciones, las torturas, las muertes, los exilios, de los que se creyeron dueños de nuestra querida patria. De sus filas fueron miles los que sufrieron (sufrimos), todos los horrores de esos años negros.

Por ello, hablar de Arismendi es hablar sacándose el sombrero, en mayúscula. A pesar de la infame patraña que se intentó montar por los autoridades del momento, en torno a su detención, a su posterior liberación, y a los ficheros de afiliados del PCU, incautados por los militares. Y aquí debo decir que felizmente el tiempo ha sido el mejor remedio para esa maniobra artera.

Arismendi fue, al decir de uno de los disertantes en ese acto, el profesor-historiador Gerardo Caetano, que manifestó previo a sus palabras que lo hacía desde fuera, de no haber sido comunista y de no ser comunista, por lo tanto la visión era neutral, de historiador, que el dirigente comunista había sido caudillo de enormes y extraordinarios dirigentes sindicales de la época, y que bajo su batuta se había logrado una central única de trabajadores. Y que esa central había sido fundamental para enfrentar a la dictadura, y sus dirigentes, todos, habían sido héroes y ejemplo de temple, en las mazmorras oscuras de esos años. Lo destacó como un gran negociador. Como un parlamentario brillante. Y que bregaba permanentemente en forjar a la juventud en la idea del progresismo, de la lucha ideológica, sin armas en la cintura. Destacando que las fotografías que acompañaban el homenaje dan muestra de su dimensión universal, retratado al lado de figuras encumbradas de todo el globo.

En el exilio supo dirigir y luchar por su Uruguay querido. Por todos los detenidos. Por la vuelta a la democracia, sin abdicar banderas. Su retorno en 1984 (documental que se exhibió en dicho homenaje), fue muy aplaudido por el público presente que desbordó el Salón Azul de la IMM.

Rindieron homenaje además del ya mencionado, la doctora Graciela Ubach, directora del Hospital de Clínicas, con recuerdos de su época de luchadora estudiantil en filas del PCU. Con enorme emoción, que se notó al entrecortarse su voz en reiteradas oportunidades.

El presidente del Frente Amplio, Jorge Brovetto hizo la presentación del homenaje resaltando la figura del dirigente comunista. Y saludó enfáticamente a la viuda de Arismendi, Alcira Legaspi, que acompañaba la mesa que presidía el homenaje.

Y como broc
he de oro usó de la palabra un invitado especial, Osvaldo «Chato» Peredo (militante del MAS boliviano, actual concejal de Santa Cruz de la Sierra), que recordó con enorme admiración, que en su época de guerrillero en las sierras, junto a sus hermanos muertos en las batallas por la independencia de su país, la palabra de aliento de Arismendi, en nombre del PCU, a través de la radio, solidarizándose con la lucha que ellos desarrollaban.

Finalizó con un llamado, a los uruguayos a seguir el ejemplo del homenajeado: con unidad ganar en primera vuelta las elecciones en 2009.

Y me asaltó un pensamiento en el final del emotivo acto: ¿no haría falta en estos momentos trascendentales para la izquierda uruguaya, dirigentes como Rodney Arismendi?

Carlos Scorovich  – [email protected]

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