Centenario de Julio Castro motiva actos de homenaje
Julio Castro, el maestro y periodista floridense desaparecido en 1977 por la dictadura, será homenajeado hoy, día en el que se celebra el centenario de su nacimiento.
Los actos son organizados por la Intendencia y la Junta Departamental de Florida, el Consejo de Educación Técnico Profesional, el Consejo de Educación Primaria, el Instituto de Formación Docente de Florida y la Federación Uruguaya de Magisterio-Trabajadores de Enseñanza Primaria (FUM-TEP).
Se colocarán placas en la escuela de Pintado, en su casa natal en La Cruz y en la Junta Local del mismo pueblo, al tiempo que a las 17.00 horas, en la Sociedad Italiana de Florida (Rivera 420) se realizará la presentación de la reedición de su libro «Cómo viven los de abajo en América Latina».
Inabarcable
Si bien las diferentes biografías señalan que Julio era el menor de 11 hermanos del matrimonio compuesto por Manuel Castro Grunullú y Lucía Pérez, éste registró formalmente doce nacimientos, el último de ellos de una niña, cinco años menor que Julio.
Castro nació en La Cruz y pasó los primeros años de su vida en la zona de Pintado (o Pueblo Barceló), donde vivía su familia, que se dedicaba a la producción rural.
Se destacó en los estudios, obteniendo en la adolescencia una beca para intensificarlos. En Montevideo ingresó al Instituto Normal de Varones «Joaquín R. Sánchez» para hacer Magisterio. Como maestro, militó en la Unión Nacional del Magisterio, en la Federación de Asociaciones Magisteriales del Uruguay (fue delegado por Florida) y, a partir de 1945, en la Federación Uruguaya del Magisterio.
Fue subdirector del Centro Regional de Educación Fundamental para la América Latina (Crefal). Fue autor de varias publicaciones, como «Vida de Basilio Muñoz, hombre de ayer, de hoy y de mañana», «El analfabetismo», «El banco fijo y la mesa colectiva», «Vieja y nueva educación», «La escuela rural en el Uruguay», «Cómo viven los de abajo», «Coordinación entre Primaria y Secundaria».
Una de sus grandes metas era lograr que la escuela se adecuara a la vida que la rodea, adaptar socialmente al medio a los maestros y vincular la enseñanza y la orientación a las necesidades sociales que circundan al centro educativo.
Fue uno de los pioneros de las Misiones Socio Pedagógicas, que buscaron combatir el analfabetismo y sembrar el desarrollo en los rincones más alejados del país. Una placa lo recuerda en Pueblo Fernández, Salto, uno de los rincones donde la Escuela Pública arribó, por primera vez, de la mano de Castro.
El maestro también ejerció el periodismo, siendo co-director del Semanario Marcha, además de trabajar junto a Carlos Quijano en otras publicaciones como El Nacional y Acción. Desde Acción se había opuesto a la dictadura de Terra, e incluso dos años más tarde de instaurada ésta se levantó en armas bajo el mando del caudillo blanco Basilio Muñoz, siendo detenido y puesto en prisión en Rivera. Militó también en la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU).
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