TIENE LA PALABRA
Que las mujeres decidan sobre salud reproductiva
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Tengo 57 años, una hija que no pudo tener más hijos por una histerectomía total; le digo esto porque ahora que se está discutiendo la ley de salud reproductiva y despenalización del aborto, creo que hay que hacer varias puntualizaciones. Aclaro que soy católica apostólica romana pero que no estoy en todo de acuerdo con lo que está dirigido desde hace siglos por los hombres.
1º) No estoy de acuerdo con monseñor Cotugno por la amenaza de excomulgar a los diputados católicos que votaran a favor de la ley; me parece que como pastor del rebaño del Señor no tiene autoridad moral para hacerlo, por lo que ya todos sabemos que es muy lindo pasearse lleno de anillos y vestido de lujo, sin pasar hambre como muchas de sus ovejas en este país, y no tener en cuenta la cantidad de mujeres (siempre despreciadas por la Iglesia, como María Magdalena, que durante muchos siglos fue tratada de prostituta sólo por intereses de la Iglesia) que tengan que perder la vida por no poder abortar legalmente asistidas por médicos, y no a escondidas.
Creo que debería dejar al criterio de cada uno qué es asesinato, y como no lo es dejar que tantos niños mueran de hambre sin hacer nada.
2º) Creo que monseñor Cotugno, como los que se dicen «católicos» (supongo que no tengo por qué explicar al ponerlo entre comillas), hablan mucho y hacen poco, pero además, y lo fundamental de todo ello son las palabras de Jesús: «El que esté libre de pecado que tire la primera piedra». A la Iglesia Católica no le va alcanzar lo que le reste de vida en este mundo para pedir perdón por lo que ha hecho. Después de Jesús y de la muerte de sus apóstoles, la Iglesia ha matado, robado, violado, quemado, ha destruido todas las enseñanzas de Jesús de un plumazo.
Creo que desde el Papa, pasando por Cotugno hasta el último de los que pertenecen a algún orden de la Iglesia deberían hacer un acto de contrición y arrepentimiento por todo lo que han hecho, pero no sólo con palabras sino con hechos, volviéndose a lo que inicialmente Jesús quería para nosotros, «donde dos o más estén reunidos en mi nombre allí yo estaré».
No se necesita una Iglesia, ni ningún lugar lujoso ni un rey y su corte que nos mande (el Papa y todo su entorno) sino simples pastores que nos guíen por la vida del verdadero amor a la humanidad.
3º) Por último, estoy de acuerdo con la libre decisión de cada uno de votar lo que crea correcto (sin amenazas) pero es algo que les correspondería votar sólo a las mujeres, porque es a nosotras a quienes nos afecta. Gracias por su espacio.
Mercedes: Lo que el viento se llevó
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Desde hace muchos años, cuando mi esposa fuera víctima por primera vez del cáncer, varios vecinos del Grupo Habitacional KC 18 y alrededores, nos mostramos inquietos y temerosos por algo que por ese entonces, y después también, planteamos a las distintas autoridades, que son las que pueden dar solución, si es que las hay, o si quieren buscarlas.
Encarada la temática desde el punto de vista «salud», el número de personas afectadas, de acuerdo a una simple mirada superficial, con un simple «visteo» las autoridades podrían apreciar que «algo está pasando».
En su momento presentamos a las autoridades, llámense Junta Departamental, o diputados del momento, el tema de las torres con cables de alta tensión que cruzan por todo el barrio Treinta y Tres, de Sur a Norte.
Comprobado científicamente está, que estos elementos conductores de electricidad, alterna, continua, alta o baja, según lo que nos dijeron como a tontos en algún momento, emiten radiaciones nocivas para la salud humana. Y nosotros, los habitantes del Barrio Treinta y Tres, estamos viviendo al lado de ellos y si no es así, debemos pasar todos por debajo de ellos para llegar a la ciudad.
Es decir que estamos constantemente expuestos a las radiaciones emitidas por las inocentes torres e inofensivos cables que sostienen.
Los habitantes de este barrio no tenemos la culpa que, debido a la expansión de la urbe mercedaria hacia donde tiene lugar y le permite la topografía, las torres hayan quedado enclavadas en una zona de muy importante y continuo crecimiento poblacional.
En lo que atañe al grupo habitacional KC 18, y simplemente tomando como referencia unas dos cuadras, se podrían contabilizar unos cinco o seis casos de cáncer con final luctuoso.
Quizás no esté en torres y cables la totalidad de la causa de estas cifras. Pero alguien debería sensibilizarse y entender que no puede deberse simplemente a la casualidad. Tal vez debamos mirar hacia la causalidad.
Y si nos extendemos a todo el barrio Treinta y Tres, quizás podamos encontrarnos con una realidad cancerígena que debería preocupar seriamente a las autoridades.
Y no se trata de atacar a ningún partido en particular, pues los gobiernos se componen por integrantes de todas las colectividades políticas.
Y en este caso, ninguna de las partes ha dado muestras de interesarse demasiado por esta problemática.
También, a muy pocos metros (cañada por medio) se han realizado plantaciones de soja, y sabido es que esos plantíos deben ser fumigados por agroquímicos, que no han de ser «saludables» precisamente para los organismos humanos.
Acudimos a la autoridades para ver si tomaban en cuenta la contaminación, ubicación zonal, calidad de las viviendas.
Además, hubo un largo tiempo durante el cual el «saneamiento» de nuestras viviendas, iba a parar a unas cámaras sépticas que constantemente se veían desbordadas, expandiéndose la materia por los alrededores, ni qué hablar de olores y moscas. Luego pasaron a ser diariamente desagotadas mediante camiones cisterna, y ahora parece que el sistema hubiera sido reconvertido en alguna forma de decantación, y sabrá Dios adónde van a parar los residuos. Eso también era materia de contaminación.
Entonces, tenemos de un lado torres y cables de alta tensión, y del otro, una asquerosa cañada, junto a unas más asqueantes cámaras sépticas.
Para evaluar nuestra inquietud sobre contaminación, nunca se presentó ningún técnico, y tampoco a nadie preocupó la mortalidad por cáncer en la zona, ni los casos que estén en tratamiento, que no deben ser pocos. Quizás no valga la pena, porque la gente de algo se tiene que morir, y no importa si existe algo que aumente la ley de probabilidades de adelantar la partida hacia el más allá, de quienes tienen la mala ocurrencia de enfermarse de cáncer.
Mientras tanto, mi esposa que luchara mucho contra todas estas cosas, descansa en paz. Y quizás o sin quizás, otros le sigamos.
La rabia, y el dolor por lo que perdí me estaban marcando y tenía que descargarme, aunque me cueste caro. Porque uno nunca sabe…
FERNANDO ESPINOSA C.I. 3.575.591-7
Los jóvenes reclaman su espacio
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
En Chile los jóvenes se quejan de que las autoridades no se preocupan ni de ellos, ni de sus problemas.
Incluso los muchachos demuestran poco interés en participar de actividades políticas.
Aquí en nuestro país, pienso que se deberían instrumentar medidas para que tuvieran empleos de cuatro horas.
Y como nos decían nuestros «viejos», aunque sea para pagarse los «vicios».
Lo saluda atentamente
JOSE R. BMA 17.534
Compartí tu opinión con toda la comunidad