TERAPIA SEXUAL
Soledad Márquez (*)
Encontré esta pagina por Internet y quisiera hacer una pregunta: hace 2 años uso como método anticonceptivo la píldora y el otro día, 5 antes de terminar la caja para hacer el descanso y volver a comenzar, tuve una pérdida de sangre pequeña a la hora de haber terminado de tener relaciones sexuales. No me he olvidado de tomar ninguna pastilla y quisiera saber si tienen alguna respuesta a este hecho. Muchísimas gracias y espero respuesta.
Puede haber muchas respuestas al por qué de una pérdida de sangre: 1. alguna lastimadura provocada en la penetración, quizás por sequedad vaginal; 2. que no sea por la vagina sino por el uréter, cosa que puede estar indicando una infección; 3. que las pastillas no te hayan resultado (no olvides que hay un pequeño índice de falla, pero lo hay) y que un huevo humano haya anidado en tu útero, provocándote esas pequeñas pérdidas.4. puede deberse a un desarreglo hormonal, a un fibroma, etc. etc.
Mi consejo es que hagas la consulta personalmente a un/a ginecólogo/a, para que vea de qué se trata exactamente y no te bases en suposiciones, postergando quizás un tratamiento importante.
Estimada Soledad, hace un tiempo atrás opinaba sobre la naturaleza poligámica del género masculino. Recuerdo que fui denominado machista e incluso troglodita en los comentarios del diario. Ahora en base a su respuesta en aquella oportunidad, y a la posterior lectura del libro «El cerebro femenino», he llegado a la conclusión de que la naturaleza poligámica es de ambos géneros por igual. La pregunta que deseo formularle es la siguiente: ¿cuál es en su opinión científica, la forma de relación ideal, entre un hombre y una mujer, para que no haya ni engaños ni represiones?¿ El swinger?
Mi opinión personal, basada en mi experiencia como psicóloga-sexóloga, es lo que puedo transmitirle, no más. Hace mucho tiempo, un matrimonio de apellido O´Brien, escribió un libro proponiendo «el matrimonio abierto». Es decir: manteniendo una buena comunicación entre ambos, no poner límites a sus deseos sexuales con otras personas. La «fidelidad» no era darle exclusividad al cónyuge en la vivencia compartida de la sexualidad, sino cumplir las cláusulas del contrato establecido entre los dos en ese sentido, de no tener secretos. No sé cómo les fue a los escritores pero, las parejas que he sabido que lo intentaron, terminaron separándose porque a uno de los dos se le presentó un momento en que no quiso hablar de sus encuentros con la tercera persona, a su compañero/a.
Con respecto a los swinger, los casos que han venido a mi consulta, buscaban ayuda para solucionar los conflictos generados por la experiencia. Los que son felices con esa práctica no vienen a decírmelo y no he hecho estudios en ese sentido.
O sea, en ambos casos, se realiza un acuerdo que puede tener diferentes consecuencias en cada pareja y en cada persona que lo vive.
Recuerdo en especial un caso que él fue quien insistió para ir a un encuentro swinger, ella se resistió mucho pero, al final, aceptó. En esa situación, ella pasó muy bien pero su marido no logró disfrutar en absoluto ni tuvo erección ante la compañera que le tocó en suerte. Al salir de allí, el matrimonio tuvo relaciones normalmente. Lo volvieron a intentar y se repitió lo mismo. Pero cuando los cónyuges quisieron intentarlo, él no pudo y desde ahí, no logró más la erección (por eso vinieron a consulta). Otros casos en que se siguieron viendo de a 4 y ya no quisieron tener más relaciones si no eran cruzadas. O el agregado de un/a tercero/a en forma permanente.
Pienso que lo afectivo incide mucho en estas experiencias y que surgen, por lo mismo, ligazones no pensadas ni buscadas de entrada.
El machismo en que estamos inmersos ha sido mucho más benévolo con las «escapadas» del varón que de la mujer, precisamente por la ley del embudo que decía que el hombre cuanto más relaciones tenía, más macho era, y la pareja debía perdonarlas porque era una necesidad propia de su condición, mientras que ¡¡¡pobre de la que se animaba a ser infiel y era descubierta!!! no le voy a repetir los epítetos que se le adjudicaban pues seguramente ya los conoce.
Pienso que es bueno que la sociedad se regule por leyes como forma de facilitar la convivencia (¿es lo que usted llama represiones?) pero que, cada pareja es dueña de decidir qué es lo que quiere hacer con su relación y con su vida.
El vínculo ideal entre un varón y una mujer es el basado en la equidad, que parta de la convicción que los dos valen lo mismo y por lo tanto, tienen los mismos derechos y obligaciones en el compromiso que establezcan entre ambos, en el que ninguno de los dos sea «propiedad privada» del otro/a jamás.
Compartí tu opinión con toda la comunidad