Calendiario
JUEVES 30 DE OCTUBRE
1980.- Fue una época triste, lamentable, irrepetible. Cuando se realiza un balance todo es negro, por malos memoriosos que somos. Aparte de sus brutalidades criminales se debe aceptar que eran capaces de envolvernos en un burbuja de humor, que por disparatado solo cabía pensar que eran novatadas, tonterías que aparecían porque alguien quería hacer bien los exámenes y subir algún grado.
Restan solo cuatro semanas para el plebiscito de la reforma constitucional, en la que ellos se pusieron la camisera celeste, bueno, la boleta celeste del Si, y apostaron todos sus galones a que el 28 de este mes acallarían a todos los enemigos.
Por las dudas, esas dudas que siempre andan rondando por los caminos equivocados, la Dinarp publicaba cada pocos días un folleto o un aviso en el que se dejaba clara constancia del futuro que podía arrojarnos el No.
Los encargados de promocionar la reforma la publican pero además incorporan un «plus» que entra en la antología del absurdo. Se persigue tocar las fibras más íntimas, llegar a la emoción más linda, la de la unidad familiar, la de asegurarnos que mantendremos, con ellos, a nuestros hijos.
Se sostiene, como argumento vital que: «Basta recordar que nos querían robar a nuestros niños. Separarlos de sus padres. Inculcarles ideas extrañas a nuestra manera de ser (…) Querían torcer sus sentimientos y deformar sus mentes desde la más tierna infancia (…) Los textos escolares de aquella época son testimonios de la agresión que sufría nuestro país. Si queremos que la historia no vuelva a repetirse, que la experiencia nos sirva de lección. Hoy es mañana y tenemos que salvar a nuestros niños».
Reléalo. Sacará como conclusión que es uno de los libretos de los mejores humoristas de aquel entonces.
Las afirmaciones llevan a cuestionamientos gastados pero siempre aceptados para reiterar. ¿Por qué dirían que nos querían robar a nuestros hijos?
¿Habrían visto muchas películas de la guerra fría donde los rojos eran ladrones de los hijos de los demócratas? El problema estaba, de eso no se dieron cuenta, que ya no existían valientes como John Wayne u otros caballeros de las praderas salvajes.
Eran amantes del cine de la guerra fría, sin duda. Los rojos, se sabía bien por McCarthy que eran capaces de todo, por lo que era muy simple lograr que en naciones pequeñas podían repetir esas maldades y odiar a los padres y a la sacrosanta patria. Olvidaban el Ku Klux Klan, esa triple KKK de los blancos superiores. No recordaban que ya habían matado a dos Kennedy, a Martin Luther King y a un montón de negros. Por ser más reciente, quizás no habían leído nada de las atrocidades en Vietnam.
Nunca se les ocurrió mirar hacia dentro y encontrar que ellos o compañeros de armas habían matado a mucha gente grande y también habían quitado hijos de madres que parieron en el cautiverio para dejarlos en otras manos. ¿O sería que los dictadores eran todos comunistas disfrazados de corderos?
FELIZ DIARIO
1923.- Nace Ida Vitale, escritora en la que la sensibilidad se une al rigor y a la estética para desparramar su creación poética con un estilo definido, claro. Entre sus obras recordamos: «Jardines imaginarios», «Sueños de la constancia», «Trema», «Los rastros del paraíso», «Reducción del infinito». Tradujo «Los gigantes de la montaña» de Luigi Pirandello, que la Comedia Nacional ofreció en dos oportunidades, separadas por 30 años pero con el mismo director, «Taco» Larreta.
1931.- Nace Jorge Cazet, humorista, locutor, en radio desde aquella «Pensión 64″ hasta sus intervenciones en los primeros años de «Telecataplum» y sus incursiones radiales por Sarandí, comunicándose con la música y su voz cambiante.
1938.- Nace Uberfil Hernández, con varios años de exilio por su objetivo, la política. Hoy es diputado por el FA.
LO PIENSO, LO DIGO
«Solo hay una forma de saber si un hombre es honesto: preguntárselo. Si responde sí, ya sabemos que está corrupto».
Marx, pero Groucho.
Compartí tu opinión con toda la comunidad