SU HERMANO DEL ALMA

La gente que pudo conocer a «Gonchi» decía que su humildad, su solidaridad y su cálida sonrisa lo acercaron a aquellos que quería, y también a los que no lo conocieron personalmente. «Conmigo era bastante celoso y protector. Soy la única que podría llegar a comentar sus cosas malas», confesó entre risas «Nani».

Aceptar la muerte de un ser querido es sumamente complejo, pero el tiempo a veces cura las heridas.

«El tiempo ayuda, pero cuando veo a un pata dura en la Fórmula 1 me da rabia, la hubiera hecho de goma», admitió. «Gonzalo no está pero me dejó algo impresionante, estoy eternamente agradecida. Hay ciertos momentos en los que me gustaría compartir una charla con él, porque el diálogo que tenés con un hermano no lo tenés con nadie. El día del accidente sentí como que perdí un brazo», reveló.

Sobre el trágico 11 de setiembre de 1999, cuando a los 28 años -tras un fatal accidente en el circuito de Laguna Seca de la Fórmula CART-, «Gonchi» perdió la vida, dijo que en ese momento estaba trabajando en Madrid. «Me llamó su jefe de equipo de la Fórmula 3.000 y en inglés me dijo que había sufrido un accidente y que estaba en el hospital. Como no sabía casi nada de inglés nunca entendí cuando me dijo: «His dead», o quizás no lo quise entender», recordó.

Un piloto de automovilismo, por su profesión, siempre está entre la vida y la muerte. «Nani» recordó varias anécdotas vinculadas al tema. «Una vez me preguntó: ¿Vos nunca pensaste que alguna vez me puedo morir corriendo?, y yo le dije que se dejara de embromar. En otra oportunidad le comentó a mi madre que sentía que tocaba el cielo con las manos, y que lo que soñaba en su vida ya lo había conseguido. Son cosas raras, y que siempre me van a llamar la atención», aseguró.

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