Primicia. El cine está interesado en llevar su historia a la pantalla grande

"Un periodista que no es polémico no existe"

La entrevista se desarrolló en un bar céntrico. En medio de la charla una mujer se acercó para solicitarle a Gabito un autógrafo en su último libro «Pacomafia vs DGI», que levantó una polvareda, ocultada por algunos medios de comunicación, según indicó el periodista.

 

­¿Cómo te definirías ante el público?

­Soy un tipo controvertido, polémico, inquieto, transgresor, que me gusta hurgar en aquellos sitios donde generalmente a los protagonistas les molesta mi presencia. Es una característica muy poco común en el periodismo deportivo.

 

­¿Por…?

­Porque tenemos una escuela de periodismo que es complaciente, y eso es verdad, mucho más en el periodismo deportivo.

 

­¿Por qué el periodismo es complaciente?

­Muchas veces en vez de ir en busca de la noticia o de la información, en realidad se espera que el entrevistado te aporte eso. Es muy común, lo he padecido en mi actividad, muchas veces vas a una entrevista de la que participamos varios y los periodistas le preguntan al supuesto protagonista: «Qué querés que te pregunte o qué tenés para decirme».

Esto es lo más antiperiodístico que puede haber. Yo me afilio a la otra escuela, la de investigar, cuestionar y eso genera inconvenientes.

Yo le digo a los jóvenes comunicadores, que los periodistas por naturaleza y definición filosófica deberíamos ser todos hinchas de Descartes. El decía que ante todo había que poner la duda y después ir avanzando. Los periodistas debemos dudar de todo, porque a veces a la verdad se llega luego de haber despejado muchas dudas.

 

­¿Dudar de todo y creer en nada?

­Como premisa dudar de todo, porque cuando alguien viene y te da todo en la mano, siempre hay algún interés detrás de ello. El mensaje puede ser bueno, pero hay que ver dónde está el interés.

Eso en el periodismo deportivo se practica poco y creo que ha sido la diferencia que he tenido con otros colegas, que ejercen la profesión desde otra perspectiva y otro enfoque que también es respetable.

Me parece que en otros ámbitos del periodismo también debería haber ese tipo de periodistas que le pongan la piedra en el zapato a los protagonistas.

 

­¿Esa actitud de poner la piedra en el zapato la ves en nuestro país?

­Poco, son pocos los periodistas que lo practican. En Argentina hay un periodismo en el que el referente en ese aspecto es (Jorge) Lanata, que deberíamos mirar con más atención.

Soy un gran consumidor del periodismo argentino, veo tanto o más televisión argentina que uruguaya. También consumo periodismo escrito, creo que tienen publicaciones que trabajan con más rigor que nosotros y con mucho menos tiempo.

 

Despertar polémica

­¿Te gusta ser un periodista polémico?

­Un periodista que no es polémico no existe como tal, es un operador de prensa. Respeto a todo el mundo, pero no me caso con todo el mundo. El periodista debe generar polémica, porque es la esencia del periodismo: sacudir, mover.

Aquel periodista que en su trayectoria nunca tuvo un problema, ni un enfrentamiento o un diferendo con alguien, aportó poco. Siempre valoro eso, es el mejor análisis para medirle la trayectoria a un periodista.

 

­¿Cómo por ejemplo, la cantidad de juicios que tiene en su contra?

­Esa puede ser una, pero no por coleccionar juicios se es mejor periodista. Con 27 años de trayectoria profesional ininterrumpida, juicios por ley de prensa por difamación e injurias solamente tuve uno.

Otro juicio que tuve duro casi 6 años y fue una demanda civil que también gané porque probé que no mentí.

El otro juicio que tuve fue el que me hicieron (Enzo) Francescoli, Paco Casal y (Nelson) Gutiérrez, como consecuencia de mis declaraciones luego del atentado que sufrí en diciembre del 2003. También lo gané.

Creo que el periodista es bueno cuando genera hechos que ilustran bien a la opinión pública, y hurga en aquellos temas que la mayoría de la gente desconoce.

 

­¿Por qué crees que el periodista uruguayo no profundiza en la información?

­Falta más independencia profesional, pero no la que viene del dinero, sino que nos falta independencia intelectual, moral.

 

­¿A qué te referís cuando hablás de independencia moral?

­Saber que estamos al servicio de la gente y no al servicio de nuestros patrones o del poder de turno. Nos cuesta romper esas ataduras, escribimos pensando en qué nos van a decir los dueños. Hablamos o ponemos la cara en la televisión con esa forma de ver las cosas. He tenido tres patrones, dieciséis años y medio trabajé para Ultimas Noticias, cuando me quisieron manipular una información y decirme que no podía hablar de determinados personajes, me fui.

Lo mismo me pasó con Estadio Uno, por una diferencia profesional que tuve con Sánchez Padilla, en el que estuve casi 8 años. Consideré que había un tema que estaba mal manejado, que me desacreditaba y por eso me fui. La relación personal que tenía con Sánchez era estupenda, pero en lo profesional tuve que irme.

El único capital que tenemos es la credibilidad ante la opinión pública. Uno trabaja para la gente, sino ¿para qué somos comunicadores sociales?

 

Pacomafia vs DGI

­Hace poco salió a la venta tu libro «Pacomafia vs DGI», ¿cómo has evaluado esta publicación?

­El libro ha sido ignorado por los grandes medios de comunicación, con contadas excepciones. Creo que esto ha sido parte de una estrategia para que cuanto menos se hable de este libro, menos venta tenga y por lo tanto, el mensaje llegue a menos personas.

Aunque no han podido conseguir su propósito, porque la gente está respondiendo muy bien. Además hay hechos que están pendientes y que el libro va a desencadenar.

Por ejemplo, después que salió el libro la DGI presentó la denuncia penal contra Casal y su grupo, por defraudación tributaria. Esto era algo que tendría que haber ocurrido antes, el libro puso en evidencia una serie de cosas.

Estoy tranquilo porque hice un trabajo con mucho rigor profesional, una investigación que llevo años, bien cimentada. La primera observación es que a pesar de la gravedad de las denuncias publicadas, los supuestos afectados no me han demandado.

El libro hace más de dos meses que está en la calle y por algo será que ningún protagonista salió a desmentir lo que denuncio allí. Hice una investigación periodística que denuncia el mayor acto de corrupción que hubo en la DGI por parte de un empresario, que él se autodefinió como el más rico del Uruguay, y de eso se trata.

 

­¿Hasta dónde llega el poder de Paco Casal?

­El poder de Casal es muy grande, mucho más de lo que la gente cree.

 

­¿Acaso toca todos los ámbitos de la sociedad?

­No hay un lugar donde Paco Casal no esté; es así. Por suerte tenemos la fortaleza de un Poder Judicial muy independiente. Y un director de Rentas (DGI) como el contador Hernández que apenas llegó «largó» el expediente, del que surgieron una cantidad de cosas que ahora están en la Justicia.

La semana pasada, la jueza Loreley Opertti ratificó el embargo contra Casal y su grupo, una sentencia de 39 hojas, en la que le dio una «paliza» jurídica a los abogados de Casal, en defensa de los intereses de la sociedad.

Los medios hicieron referencia a que la jueza había ratificado el embargo, pero nadie entró a hurgar lo que decía esa resolución que periodísticamente es riquísima. A mí que no me vengan a decir que no se dijeron porque no había espacio, o porque no había tiempo. Ese verso que se lo hagan a ot
ro, a mí no, porque conozco el paño.

 

­¿Te han cerrado las puertas en muchos canales de televisión?

­Salvo en los canales 4 y 5, los demás lo obviaron y eso es un dato de la realidad. Lo mismo sucedió en algunos diarios, por ejemplo en El País y en Ultimas Noticias, no salió ni una sola línea sobre el libro. Acá lo que importa no es el autor, sino el mensaje.

Es una denuncia importante contra un ex director de la DGI que tenía un perfil mediático muy alto, y que ante la opinión pública era considerado una persona muy recta y honesta en su proceder aunque el libro lo descalifica.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje