CARDIOLOGIA

Artificial y totalmente implantable

El dispositivo está cubierto con un tejido especialmente tratado para evitar el rechazo del sistema inmune y la formación de coágulos. Para el diseño del órgano, que pesa unos 900 gramos, los científicos se basaron en la tecnología de sensores electrónicos que se utiliza en los misiles guiados. Así, el corazón puede responder instantáneamente a los cambios en la presión y flujo sanguíneo y adaptar el ritmo al que debe latir. Es decir, la velocidad y presión sanguínea dependerán del nivel de esfuerzo del usuario, lo que le permitirá una amplia gama de actividades físicas. «Lo único que el paciente no podrá hacer -dijo el doctor Carpentier en la conferencia de presentación del corazón- será correr el maratón».

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