Estudio, trabajo y talleres en el CNR

Educación como meta

En el CNR no sólo se juega al ajedrez. Los 114 internos, que son escogidos luego de varias instancias, por su capacidad de reinserción en la sociedad, tienen la obligación de estudiar y trabajar. La maestra Flavia López, encargada del Area de Educación y Capacitación, explicó la completísima propuesta, en la que lo que sobra es el entusiasmo. Los internos tienen acceso a seis cursos de UTU y nueve asignaturas de secundaria, que abarcan todos los años. Matías, sin ir más lejos, está a punto de completar sexto año de orientación Derecho. Además, tienen la libertad de optar por tres talleres: murga ­en convenio con el Ministerio de Educación­, teatro y ajedrez.

En el CNR no hay tiempo para el ocio. Los jóvenes también trabajan en tareas de limpieza, carpintería y electricidad, entre otras cosas. También «se estimulan las salidas por estudio», señaló López. Por ello, aquellos que cuentan con permisos judiciales estudian en los liceos y la UTU de Colón. Algunos han asistido a academias de informática o escuelas de hotelería. Uno de ellos, incluso, cursa el primer año en la Facultad de Arquitectura y «ha obtenido los mejores puntajes de su generación», dice López con orgullo.

En el grupo de teatro, por ejemplo, han salido del CNR para presentar su obra «Qué invento la maestra», escrita por Ana Magnabosco. Visitaron la Colonia Berro, y en breve estarán en el Ateneo, la Asociación Cristiana de Jóvenes y el Curso de Adultos de Lezica. El único inconveniente son los permisos judiciales.

«Hace poco íbamos a hacer una recorrida con la obra y un poco antes el juez negó que dos de los muchachos salieran. Tenían papeles protagónicos. Imaginate qué frustración para ellos. Quince días antes habíamos salido, todos, al de la UTU de Colón. Cada salida les genera una ansiedad enorme, y es una pena cuando no se pueden concretar», contó López.

La maestra no duda en destacar los enormes logros alcanzados en esta área. No sólo muchos han concluido sus estudios o aprendido un oficio: también se realiza un seguimiento, una vez egresados, para que consigan trabajo. «El área de egresos está en contacto permanente con ellos, para conseguirles pasantías, por ejemplo. También se está formando una cooperativa de trabajo para que cada uno, con su perfil, pueda conseguir empleo. El grado de reinserción es muy alto», comentó López.

Y es que, como dijo Matías: «En cada lugar, hasta en la cárcel, uno puede tomar lo malo o elegir lo bueno».

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