TIENE LA PALABRA
A 75 años de la muerte del Dr. Julio César Grauert
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Desde muy joven se había destacado como un brillante orador en las luchas estudiantiles, en el Instituto Ariel, como cofundador de la FEUU e incluso desde la Convención Nacional del Partido Colorado donde llamara la atención de Don José Batlle y Ordóñez.
Fue el propio Batlle y Ordóñez quien propulsó junto a Domingo Arena la candidatura de Julio César Grauert a la Asamblea Representativa.
Grauert fue electo diputado departamental (actualmente edil), presidió dicho cuerpo departamental y luego fue diputado por Montevideo en el Parlamento Nacional; fue reelecto diputado por su propia agrupación Avanzar, lista 123, en la elección de 1931.
Su carisma crecía a pasos agigantados, la gente lo seguía, era abogado, profesor de Facultad de Derecho, había sido edil, presidido la Asamblea Representativa, en dos períodos diputado, escribió un libro titulado «Los Dogmas, la Enseñanza y el Estado», considerado un bastión de nuestra laicidad.
Grauert había fundado tres periódicos que habían sido clausurados por la dictadura de Terra, régimen nefasto que había comenzado el 31 de marzo de 1933.
Julio César Grauert era un apasionado de la democracia, como deberían serlo todos los que en ella creen.
Su pensamiento y acción junto a su inquebrantable deseo de ser útil a la sociedad le valieron el respeto más allá de su propio partido.
Trabajó incansablemente por la felicidad pública. A Grauert le debemos leyes importantes y propuestas inteligentes en la búsqueda de la justicia social, en efecto proyectó el seguro de desempleo en el Uruguay, propuso el seguro de Maternidad, el salario mínimo de 70 pesos para el obrero, el Colegiado de Batlle y Ordóñez, y la mejora del obrero rural, además de los talleres del puerto, etc.
Contaba, a pesar de tener 30 años con un enorme prestigio y carisma y resultaba una amenaza para la dictadura terrista.
Grauert recorría el país dando conferencia y realizando charlas y actos en contra de la dictadura de Gabriel Terra.
El batllismo decide por ese entonces homenajear a don José Batlle y Ordóñez con motivo de cumplirse el 20 de octubre los cuatro años de su fallecimiento, realizando varios actos en distintos puntos del país.
Fue así que el 23 de octubre de 1933 se realizó un multitudinario acto de homenaje a Batlle y Ordóñez y de repudio a la dictadura.
Grauert cerró el acto con un encendido discurso condenando al régimen. «La dictadura es la vergüenza, es la humillación total de un pueblo, es lo intolerable, es lo que de ninguna manera puede ni debe admitirse y el que la proclame es por ese hecho un criminal».
En la noche del 23 de octubre el coche donde regresaban los dirigentes batllistas Francisco Guichón, Pablo María Minelli y Julio César Grauert sufría una terrible emboscada donde le disparan con gases lacrimógenos y luego con balas de fusiles Mauser, fue prácticamente un fusilamiento.
A los heridos no los trasladaron a Montevideo ni dejaron que recibieran asistencia médica y fueron conducidos a unos calabozos de la comisaría de Pando.
Grauert fue herido en ambas piernas y en los dos pies, las heridas no eran graves pero al no permitirle recibir asistencia lo dejaron desangrarse y durante más de cuarenta horas de terrible sufrimiento se le produjo una gangrena gaseosa que le minó el organismo.
Cuando ya era demasiado tarde Grauert fue trasladado al Hospital Militar donde fallece a las 4.30 de la madrugada del día 26 de octubre rodeado de su joven señora Maruja Iglesias de Grauert y sus hermanos Carlos y Héctor, éste último sería uno de los principales conductores de la revolución del año 1935 y se convertiría con el tiempo en una importantísima figura del Batllismo y del país.
El sepelio de Julio César Grauert se transformó en un gran y multitudinario mitin de repudio a la dictadura terrista.
Los batllistas, blancos independientes, socialistas y cívicos se unieron para manifestar su repudio a la dictadura. También es importante señalar la participación del gremio de canillitas, de los estudiantes universitarios de la FEUU y del movimiento feminista de la época en pleno, liderado por las hermanas Paulina y Luisa Luisi.
Más de treinta mil personas concurrieron al trágico sepelio del héroe batllista asesinado, el mismo tuvo consecuencias lamentables.
A la altura de la plaza de Cagancha, donde se encuentra la estatua a la Libertad, la policía de la época con sus motocicletas blindadas, y sus sables de a caballo cargaron contra el inofensivo pueblo que llevaba el ataúd.
Se produjo uno de los episodios más electrizantes de nuestra historia, fue una batalla campal en la que hubo heridos de sable y de balas.
De todas formas el pueblo cargó en hombros el féretro que llegó hecho trizas al cementerio, así se desarrolló un imponente acto. Fue el digno sepelio de un héroe al que ni las balas ni los sables pudieron impedir su pasaje a la inmortalidad.
JUAN ESQUIVEL FERREIRA C.I. 1.588.386-7
Ahora sí tenemos correogiros con Chile
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
A poco de cumplirse los tres meses de firmado, los gerentes del correo chileno se pusieron las pilas.
A partir de ahora todos los compatriotas que vivan allá, o los chilenos que vivan aquí podrán enviar remesas a precios realmente accesibles a sus familias.
Todo esto realmente potencia a nuestra empresa, porque sigue siendo de nosotros, y siguen trabajando para mejorarla. A través del número de cédula ahora, con las remesas hacia y desde España, y existen probables convenios con otros países donde haya compatriotas.
Es literalmente un robo lo que cobran las empresas privadas, por enviar dinero hacia otros lugares.
Por eso este tipo de cosas hay que difundirla, para que todo aquel que necesite hacerlo lo haga a través del Correo nuestro, o el Correo chileno, para los compatriotas que están allá.
Quiero agradecer al señor Fernando Garín, por su atención constante, y a la Sra. Bentos por la preocupación de que esto saliera adelante.
A todas las autoridades del Correo uruguayo que empujan la recuperación de la empresa, después del estado en que la dejaron, los «cultores» de la libre empresa, y que el Estado no controle nada.
Lo saluda atte.
DANIEL CHURRUT
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