Rumbo a la equidad. Se realiza por primera vez a América Latina

Congreso mundial en busca de una mejor calidad de vida

Desde el miércoles y hasta el sábado se realiza el XV Congreso Mundial de Calidad de Vida. El encuentro, declarado de interés nacional por Presidencia de la República, congrega a profesionales de Uruguay, Chile, Canadá, Estados Unidos, Suecia, Australia, Brasil, Argentina, Alemania y España.

Esta es la primera vez que la Conferencia Internacional en Calidad de Vida (Isoqol, por sus siglas en inglés) organiza un evento como este en Latinoamérica.

En esta oportunidad los temas tratados son el de la calidad y la equidad, sin el cual es imposible asegurar el derecho humano a la salud.

 

Calidad de vida y estigma

Una de las disertaciones del día de ayer fue la del especialista estadounidense Donald Patrik. La conferencia giró entorno al estigma y la calidad de vida. Los casos estudiados se referían a las diferencias faciales en niños y adolescentes y las consecuencias sociales que generan.

Las diferencias estigmatizante que estudió Patri, tienen que ver con marcas o características faciales que no implican una discapacidad. Los adolescentes que tiene este tipo de característica, dijo el especialista, sienten aislamiento social, falta de confianza y discriminación.

Patrik estudió el impacto del estigma en la calidad de vida. Una de las conclusiones a las que llegó fue que la destreza social del estigmatizado es un factor diferencial al momento de ser juzgado por otros. Cuando una persona con alguna característica facial sobresaliente cambia su comportamiento, es visto como amigable, sociable e incluso inteligente. En cambio, cuando la destreza social es negativa son considerados poco populares, iracundos y hasta fracasados.

Las cifras obtenidas dan cuentan de que el 35% de las personas con algún estigma sintieron que la gente se las quedaba mirando fijo; el 12% se sentía dejado de lado; el 11% había protagonizado una pelea a causa de su diferencia y el 29% sentía que hablaban a sus espaldas.

El período de educación en el que más se sufre discriminación por una diferencia facial es, según el especialista, la enseñanza media. A medida que el sujeto va creciendo, las consecuencias negativas del estigma van disminuyendo.

En cuanto a las señales adquiridas, cicatrices por quemaduras, labio leporino, acné o accidentes, Patrik aseguró que producen una disminución importante en la calidad de vida, aunque no supongan una deficiencia física. Entre los sucesos más traumáticos figuran los traslados de localidades para intervenciones pequeñas.

Si bien el estadounidense se centró en características faciales, aseguró que la obesidad es una de las grandes causas de rechazo entre jóvenes.

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