TIENE LA PALABRA
IV Encuentro Latinoamericano de Un Techo para mi País
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Entre el 3 y 7 de octubre, más de 1.500 jóvenes de catorce países de América Latina nos reunimos en el IV Encuentro Latinoamericano de Un Techo para mi País. A lo largo de cinco días tuvimos la posibilidad de revivir el impacto de nuestro trabajo a través de la construcción de 150 viviendas de emergencia en cuatro barrios marginales de la ciudad de Buenos Aires.
Además de la potencia de las emociones vividas a lo largo de la construcción, de las miles de conversaciones que se desarrollaron a la luz de los foros y seminarios, queda la convicción profunda de reconocernos parte de un continente muy distinto al que habíamos conocido: hoy sabemos y denunciamos que Latinoamérica no es un continente pobre, es injusto. 200 millones de personas en situación de pobreza representan la verdadera riqueza de nuestro pueblo, que desde su esperanza, alegría y cariño ponen gratuitamente sus manos junto a las nuestras para construir un futuro que nos pertenezca a todos. Esa es la verdadera riqueza que durante siglos se nos ha escondido, y que tenemos la suerte de experimentar semana a semana gracias a nuestro trabajo.
Es la primera vez, desde el nacimiento de Utpmp como una organización latinoamericana, que tenemos la posibilidad de encontrarnos los cientos de voluntarios que trabajamos semana a semana repartidos por los asentamientos marginales de nuestro continente, para conocernos, compartir experiencias y levantar juntos la voz en nuestro intento por mostrar la Latinoamérica que hemos conocido gracias a nuestro trabajo, dando a conocer la verdadera riqueza de nuestro pueblo, que muy pocas personas están dispuestas a reconocer.
Sin duda, este Encuentro marcará un antes y un después en nuestra institución. La esencia de este proyecto se vive más latente que nunca, y vemos nítidamente que somos miles, y que no estamos solos, los que respondemos a los cuestionamientos fundamentales que plantea Utpmp: una interpelación personal profunda a sus voluntarios, permitiendo que las familias de los barrios marginados nos remuevan y cambien nuestras vidas; el encuentro fecundo que se produce al trabajar junto con personas que no han tenido las mismas posibilidades que nosotros, confiados en que sus habilidades y su aporte son fundamentales para el desarrollo de nuestro continente; y la convicción de que no podemos permitir que las injusticias que hemos conocido se perpetúen, siendo la motivación viva de nuestra acción y nuestra denuncia.
El impacto de Utpmp hoy alcanza esferas que son muy difíciles de imaginar. Estamos acá para cambiar el mundo, y sin ninguna duda este grupo de jóvenes locos y soñadores tendrá un rol fundamental en la construcción de una Latinoamérica más justa, donde los sueños de cada uno de sus habitantes tengan espacio para florecer. Nuestro objetivo es nada menos que terminar con la pobreza y la exclusión de nuestro continente. Debemos demostrarle a nuestros hermanos latinoamericanos que eso sí es posible, y que nuestras manos y nuestras energías están dispuestas a dejarlo todo para lograrlo.
CLAUDIO CASTRO SALAS DIRECTOR SOCIAL UN TECHO PARA MI PAIS
Más fotos e información del IV Encuentro Latinoamericano en: www.untechoparamipais.org
Un Techo para mi País (Utpmp) es una organización Latinoamericana, sin fines de lucro, liderada por jóvenes de distintos países de América Latina. Actualmente está presente en catorce países de Latinoamérica (Chile, Uruguay, Brasil, Perú, Paraguay, Colombia, El Salvador, Ecuador, Costa Rica, México, Guatemala, Nicaragua, República Dominicana y Argentina). Día a día, miles de estudiantes universitarios de todo el continente trabajan junto a los pobladores de los asentamientos marginales para mejorar su calidad de vida a partir de la construcción de viviendas de emergencia y programas de Habilitación Social.
Deseos que entre todos podemos hacer realidad
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Hay veces que uno piensa, recuerda, realiza balance de vida. Sueña en el porvenir, habla consigo mismo. Deja volar los pensamientos, que guarda en las profundidades de nuestro yo interior. Esta vez quiero y necesito compartir una infinidad de situaciones y sensaciones. Nada de otro mundo. Todas son reales, posibles… al alcance de nuestras manos.
Qué no daría yo, para que estos, algunos de mis deseos se vuelvan realidad. Ante todo, paz. Mucha, muchísima paz. Paz en la tierra a los hombre, mujeres y niños de buena voluntad.
Levantemos todos (algunos no la tienen, cosa que me amarga y aterra) una imaginaria copa para brindar, juntos, hermanados, unidos, codo con codo, corazón con corazón, por la vida. Por la armonía, el equilibrio, la igualdad, la tolerancia, la solidaridad, la honestidad, la rectitud, la plenitud, la amistad fraternidad… Para que no existan odios ni rencores. Que no hayan vencidos ni vencedores. Que lo malo se revierta y transforme en infinita bondad. Que lo difícil se vuelva fácil. Que no falte el trabajo, que dignifica a la persona. No olvidemos nunca, que sea cual sea la situación por la que alguien pudiera estar atravesando, jamás dejará de ser persona. Todo lo contrario. Cuanto más dificultades haya en los caminos a recorrer, tanto más persona es el involucrado. Por el hecho de ser actor y protagonista de la situación. Que el ser humano sea eso. Un ser humano. Que no haya superiores ni inferiores. Que no haya privilegiados. Bajo ningún concepto. Que no exista la arrogancia. Muchas veces actúa como bumerán. Deseo que exista alegría, felicidad, sinceridad, igualdad. Que no exista, que desaparezca para siempre y por siempre el maldito y nefasto hambre, frío, desprotección, soledad, en tantos seres iguales a nosotros. Deseo que exista comprensión, diálogo, perdón. Bálsamo para el cuerpo, alma, mente y espíritu. No a las ofensas, que dejan secuelas de dolor y amargura. No a las ambiciones negativas. Sí, a las positivas. Que no haya accidentes de tránsito, ni de ninguna especie. Que exista amor, comprensión, coexistencia pacífica.
Sí a la bondad. Constructora de ideales. Sí al servicio al prójimo, justo y desinteresado. Sí a la ayuda al pobre, necesitado, indigente. Hermano nuestro de ruta por los senderos de la vida. Que todos tengamos un techo, sonrisas y no lágrimas.
Seamos tolerantes, participativos, colaboradores, cooperadores.
Para que el mundo sea nuestra morada acogedora, y nunca nuestra tumba antes de tiempo. Para que la magia humana se transforme en realidades. Que el sueño y la fantasía esté a nuestro alcance. Que reine la concordia. Que todos estemos juntos… ¡Sin odio! Con amor muchísimo amor. Mis bendiciones a todos.
¡Viva la vida!
Cordiales saludos,
CARMI RAUCH C.I. 866.784-6
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