Chico prodigio. El escritor Ignacio Alcuri en la Sobremesa del Domingo

"Los uruguayos no tienen humor autocrítico"

Luego de Sobredosis Pop, Combo 2 y Problema mío, Ignacio Alcuri, publicará en pocas semanas un nuevo libro de cuentos cortos, por momentos surrealistas.

En pocos años, Alcuri, se transformó en el autor preferido de aquellas personas que se caracterizan por la poca concentración. Cautivó además a un público que buscaba una lectura distinta. Para ganarse la vida escribe, trabaja como guionista en el programa radial Vulgaria, que transmite Océano FM, actúa en la obra De pie, monólogos de humor, en el teatro Undermovie y da clases en un taller de radio de narración creativa, entre otras cosas.

 

­Soy Ignacio Alcuri. Escritor, guionista y muchas cosas más, por la vía de los hechos y no por la de la educación.

­¿Estás por publicar tu cuarto libro?

­Sí. En realidad son cuentos que yo nunca dejo de escribir, entonces cada tanto, cuando veo que llegan a cierta cantidad o en la editorial, me preguntan en qué ando y vemos la posibilidad de sacarlos. No es una novela que yo termino en un determinado momento.

 

­¿Cómo se va a llamar?

­Huraño Enriquecido. El libro entra a la imprenta la semana que viene, así que calculo que en menos de un mes estará en la calle.

 

­¿El primero de tus libros (Sobredosis Pop) te lo tuviste que financiar?

­Sí, el primero y el segundo.

­¿Cómo fue la recepción de tus libros?

­Bien, yo no llevo un registro de números, ni de plata, salvo al principio que trabajaba en la imprenta donde me financiaban el libro y me iban pagando cuando se iba vendiendo. Nunca me interesó lo de los números, es como que hago el esfuerzo consciente de no saber las cifras.

Pero me fue muy bien, tuve que hacer varias ediciones del primero porque eran ediciones cortas. Lo que está claro fue que superó mis expectativas.

Cuentos breves

­¿Cuáles son tus fuentes de inspiración?

­Salvo cosas muy puntuales, como el humor en las noticias que hago en radio que es actualidad pura ­o sea que tengo que leer­, voy capturando mensajes de música, radio, televisión, de lo que pasa en la calle, pero no buscando a propósito una fuente de inspiración. Todo eso lo voy juntando y después de un proceso irracional ­porque no tengo forma de definirlo, ni saber cuándo voy a escribir un cuento­ aparecen algunas de las ideas.

 

­¿No hay un orden determinado?

­Las ideas aparecen de manera distinta, a veces se te ocurre un final, en otras ocasiones una imagen y a veces hago cuentos cortos de una línea con lo que se me ocurre.

 

­Al escribir cuentos cortos atraés la atención de un público poco lector, ¿no?

­Sí. Llaman la atención porque es una lectura ágil, para gente con poca concentración, como tuve yo muchísimo tiempo. Me resultaba muy difícil engancharme y terminar una novela, cosa que fui mejorando.

 

­¿Ahora sos de leer mucho?

­Soy de leer muchos comics y este año volví a la lectura. Llevo leídos un montón de libros ­el año anterior creo que no terminé de leer ninguno­ aunque fuera libros de cuentos. Creo que tenía la cabeza a otra velocidad, ahora estoy tratando de bajar un poco, pese a que el nerviosismo de todos los días está, trato de encontrar espacios y momentos para leer, sobre todo por la originalidad que eso significa después de tanto ver televisión y leer comics.

 

­¿Qué momentos te haces para leer?

­Y… por ejemplo, en los tiempos muertos de la obra de teatro, ahí terminé varios libros mientras esperaba entre una actuación y otra o que me tocara salir a escena.

 

­¿No se supone que el actor tiene que estar concentrando?

­Después que yo salgo a actuar, quedo liberado de la obra. Desde el momento que empieza la obra hasta que toca mi parte, sí estoy un poco nervioso y preparándome, pero cuando termino y hasta que salimos a despedirme tengo prácticamente una hora libre, entonces aprovecho para leer. Si no, otra cosa que hago es ir caminando desde el trabajo hasta mi casa, leyendo o escribiendo.

 

­¿Y cómo haces para leer o escribir mientras caminás?

­Camino derecho por el cantero de Br. Artigas y voy leyendo porque me sé el camino de memoria. Antes escribía mucho en los ómnibus, pero claro trabajaba a dos ómnibus de casa. Cuando me mudé se me complicó porque es un viaje muy corto. Entonces tuve que encontrar otro momento y fue caminando.

 

­¿Tenés algún autor de referencia?

­Leo Maslíah antes que nadie. Cuando encontré un libro de cuentos de él, antes de empezar a escribir si quiera un cuento, me dio esa pauta de poder derribar todas las convenciones de lógica y racionalidad. Pautas que yo no las aplico tanto, pero saber que se puede escribir de cualquier cosa que no tenga el menor sentido ­pese a que tiene muchísimo sentido lo que escribe­, me sirvió para decir: «bueno lo que uno tiene en la imaginación lo puede llevar al papel y es totalmente válido…»

 

-¿Te imaginás escribiendo en otro formato que no sea el de cuentos cortos?

-Es que yo soy muy sintético. Me encantaría que algunos de mis cuentos tuvieran más páginas para no tener que meter setenta cuentos en un libro, pero no puedo.

 

Reírse, pero no de uno mismo

­¿Sentís que los uruguayos tienen sentido del humor?

­Los uruguayos tienen humor, siempre que no sea autocrítico. Es terrible, porque la base del humor es reírse de uno mismo para después empezar a reírse de los demás. Por eso en mis primeros cuentos hice muchos ataques a mi persona, porque sentía «estoy abriendo la cancha, me pego a mí y después le puedo pegar a cualquiera». Me siento tranquilo, si alguien se queja puedo decir: «pero mira todo lo que dije de mí».

 

­Y qué tipo de humor sí aceptan los uruguayos…

­No hay mucho lugar para la experimentación. Pero eso no creo que sea problema de la gente, creo que hay un público para cada tipo de humor, pero los medios masivos están obligados a ser masivos y no tienen lugar para la programación de nicho. Nosotros en el programa de televisión Los Informantes (Canal 4) teníamos un público que obviamente era más chico que el de otros programas de preguntas y respuestas para toda la familia, pero hubo gente que nos extrañó cuando nos fuimos. Claro, el canal siempre va a priorizar lo que abarque a la mayor cantidad de gente.

Llegó el amor

­Estuviste mucho tiempo buscando novia por radio y televisión, a través de un personaje muy sufrido. ¿Finalmente llegó?

­Sí y eso es un arma de doble filo, porque yo hice mucho humor con eso y ahora que me ennovié va a venir la contra parte.

Este es también uno de los miedos de mi próximo libro, ahí digo que algunas cosas cambiaron pero yo sigo haciendo el mismo tipo de humor. Capaz que no van a ver a un perdedor del amor, pero van a leer al perdedor de otras cosas.

Igual, aclaro, tampoco es que pasé de ganar cero a ganar un millón, pasé de ganar cero a ganar una, que era lo único que me interesaba.

 

­Hablando de mujeres ¿te parece que tienen el mismo humor que los hombres?

­Creo que tienen el mismo tipo de humor, de pronto la cantidad de producción es menor. Más allá de que pueden tener más dificultades para llegar a hacerse públicas en el humor, como tienen muchas veces en otros ámbitos laborales, tienen muy buen sentido del humor.

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