Conflicto en fábrica de raciones en San José
Después de sufrir un retraso por la devaluación del real y la posterior crisis de 2002 en Uruguay, el proyecto fue rediseñado.
Importan de Brasil alimentos para mascotas que venden en plaza y elaboran comida para peces, productos químicos para peceras y una especie de «huesos saborizados» para perros que se hacen en base a cueros. Esa producción estaba destinada fundamentalmente a Brasil.
«En la empresa trabajan 40 personas de las que 21 están afiliadas al sindicato. En este momento hay 10 en seguro de paro, 8 son del sindicato, 2 de ellas dirigentes», explica una trabajadora. Las exportaciones no están funcionando bien pero los obreros, acampados frente a la empresa, afirman que la persecución sindical es parte del problema.
La organización es nueva y cuentan que si bien, en una primera etapa, se alentó la afiliación, cuando tomaron actitudes independientes y comenzaron a reclamar, las relaciones se complicaron.
Los trabajadores aseguran que manipulan elementos peligrosos sin las protecciones adecuadas y que cuando comenzaron a crecer las afiliaciones, se discriminó laboralmente a los que se iban integrando.
El viernes estaban acampados reclamando que los seguros de paro sean rotativos y que se hagan las notificaciones de forma correcta, porque hasta ese momento todo era verbal.
Presentaron la situación frente a las autoridades del Ministerio de Trabajo, pero en Montevideo. En conversación con LA REPUBLICA dijeron que la oficina local no les inspira confianza.
La versión del gerente es que el proyecto productivo está trancado y se pasó al seguro a los últimos que entraron. Ese extremo no lo reconocen los trabajadores.
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