Preocupación. Padres piden solución mientras cuatro hermanos esperan un destino

La violencia en Santa Rosa, la escuela y la sociedad

La violencia tal vez sea patrimonio de la sociedad, aunque se suele separar según el ámbito donde un hecho de violencia se sucede. En el deporte, la violencia se da a nivel mundial, a todo nivel. Nuestro país no es la excepción y basta con revisar los hechos ocurridos en los últimos tiempos.

«La violencia se da en el fútbol como en otros ámbitos de la sociedad», dijo a LA REPUBLICA la antropóloga Florencia Faccio, que viene estudiando los hechos violentos en el deporte desde el 1900 hasta nuestros tiempos. La violencia ocurre también entre grupos sociales, o grupos que representan diversos intereses. «En la Argentina el rock se futbolizó; se generó un estado de violencia absurda» dijo a LA REPUBLICA el cantautor León Gieco hace un mes, con motivo de su visita a nuestro país.

En la educación, en los medios de transporte, en la familia, en los servicios públicos y privados, la violencia se percibe como un mal que crece día a día. Dentro de este gran marco social, un hecho conmueve a la ciudad canaria de Santa Rosa, donde los vecinos y padres de una escuela rural pública reclaman medidas ante la violencia cotidiana que allí se vive.

 

Incertidumbre

La escuela rural número 47, ubicada a 5 kilómetros de Santa Rosa sobre la ruta 6, tiene a vecinos, padres y funcionarios, en un momento de incertidumbre a causa de los problemas de violencia originados a partir de la conducta de cuatro hermanos que concurren a ese centro escolar. Estos problemas de violencia son originados a partir de un historial conflictivo por parte de la propia familia de los niños, según consideran fuentes de Primaria, basándose en los estudios realizados al respecto.

A mediados de semana los padres volvieron a alertar un nuevo hecho de violencia protagonizado por los niños hacia la directora del centro, que incrementó el reclamo en cuanto al traslado de los niños a otra escuela. Los padres que se sienten afectados ocuparon parte del predio del centro, procurando la intervención de Primaria. Este consejo educativo tiene la obligación de darles educación a todos los menores en edad escolar (hasta los 15 años).

Tal como informó LA REPUBLICA, Primaria, mediante un acuerdo con el Area de Jóvenes y Adultos de la ANEP, permite que sus alumnos con problemas de conducta estudien con adultos y finalicen la escuela mientras aprenden un oficio. Primaria dispuso hace dos semanas implementar la separación en turnos de los chicos, algo que «no causó un muy buen resultado, ya que se dieron nuevos hechos de violencia», dijo ayer el consejero Oscar Gómez.

Los niños, señalados por los padres y medios de prensa como los causantes de los problemas de violencia en el centro, aguardan qué será de su futuro inmediato. La madre solicitó el pase a la escuela 119 algo que «no le podemos asegurar hasta el momento», aseguró Gómez, quien dijo que, de ser así, los cuatro hermanos estarán separados por turnos.

Mientras tanto, la violencia en la sociedad y el historial que viven estos niños en sus propios núcleos hacen pensar a Primaria en una solución adecuada y responsable. A la vez, hay quienes reclaman, tal vez con derecho. Acusan primero a los niños, luego a la familia y por último a las autoridades educativas, de una situación, la de la violencia, que es patrimonio de la misma sociedad que estas personas integran.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje