Florida y Paysandú. Bomberos abrieron la puerta, que estaba tapiada por dentro, para poder entrar

Desalojaron familias de antiguo hotel

Ayer, pasadas las 14.00 horas, los inquilinos del antiguo hotel Dubra, frente al Banco Central, se asomaban por el balcón luego de haber tapiado la puerta de ingreso. Sabían que a esa hora serían desalojados.

Instalados en la terraza le gritaban al padre de la dueña del hotel, que estaba en la calle: «Va a ser terrible matanza, Miguel. Mire que hay mujeres embarazadas y muchos niños». Al mismo tiempo pedían un tiempo de prórroga. «Queremos sólo unos días más, para tener a donde ir», decían.

A pesar del pedido, pasada la hora 15.00, los bomberos lograron abrir la puerta y la policía ingresó en el edifico para desalojar a la gente. Una vez que comenzaron a sacar las pertenencias, muchos se fueron con unas pocas bolsas bajo el brazo, mientras que otros pensaban qué hacer.

 

La verdad de cada uno

La versión de los inquilinos es que hace dos meses se les informó del cierre del hotel. En ese entonces pidieron una prórroga para permanecer en el lugar, que se les concedió. Asimismo, se les había prometido un mes más a partir de ayer. A diferencia de lo previsto, no extendieron el plazo y los desalojaron. «Intentamos hablar en el juzgado para que nos dejaran dos días por lo menos, para buscar un sitio para irnos, pero ni eso nos dieron», comentó María Pereira, inquilina del hotel. Pereira agregó que tienen todos los recibos que acreditan su pago hasta este mes. Uno de los vecinos los mostraba, por el balcón, a la prensa.

Además de mantener la preocupación de dónde vivir, los habitantes del antiguo edificio estaban inquietos por la situación de algunas personas. «Hay niños, enfermos, señoras embarazadas, una madre que tiene hijos psiquiátricos y otra mujer postrada en la cama», contó Grisel cuando ingresó la policía al hotel.

Por otra parte, LA REPUBLICA conversó con el padre de la dueña del hotel, Miguel Luis Pisano, quien dijo que la situación allí dentro era «insostenible». «Han destrozado todo y no pagaban», dijo Pisano. Ante este comentario, los vecinos manifestaron: «Hace dos meses nos cortaron el agua y ahí dejamos de pagar, porque ¿para qué íbamos a pagar si no teníamos nada?».

Con respecto a la ruptura de elementos dentro del hotel, María Pereira contó: «Hace dos meses el dueño sacó el portón central, por lo que no hubo más seguridad y así fue entrando gente de la calle y vagabundos que se encargaron de romper todo adentro».

Por otra parte, Pisano retrucó que existen muchas denuncias, presentadas por los empleados de un comercio que se encuentra debajo del hotel.

Hacia el final de la tarde, integrantes de las casi doce familias ­hasta el martes allí vivían veinte­ situaban sus pertenencias en las veredas. «Nos vamos a quedar acá en la calle y, en la medida que vayamos encontrando dónde ir, nos iremos», aseguró María.

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