No sólo de pan se vive: entregarán un libro con cada canasta básica
La lucha contra el hambre enfrenta un aumento de los precios de los alimentos en todo el mundo. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) advierte que los desnutridos de América Latina llegan a los 51 millones, lo que evidencia un retroceso de 15 años.
En el mundo, el hambre va en aumento y afecta a 923 millones de personas. Ya en setiembre, el director general de la FAO, el senegalés Jacques Diouf, acusaba a los dirigentes del mundo de haber ignorado las advertencias de la agencia.
En nuestro país, la muerte de una beba de cinco meses por desnutrición entrelaza temas como el del maltrato y el abuso infantil. El hermano mellizo de la pequeña pudo ser salvado, gracias a la intervención de las autoridades.
El apoyo de INDA
Desde el gobierno se intenta dar solución a este problema. El Instituto Nacional de Alimentación (INDA) es uno de los encargados de ello. Entre los planes del instituto se encuentra la distribución de tarjetas magnéticas a 25 mil familias. Con ellas, podrán realizar compras en almacenes barriales.
Uberfil Monzón, director del INDA, habló con LA REPUBLICA sobre el nuevo plan que será lanzado en diciembre. «Es solamente para aquellas personas que estén en riesgo social», dijo Monzón.
Serán beneficiarias aquellas madres que tengan hijos menores de 18 años a su cargo o estén embarazadas. A través de la tarjeta se podrá comprar en 1200 comercios pequeños. Los montos disponibles rondarán entre los $435 y los $1200 según el núcleo familiar.
Un 25% de lo acreditado podrá ser usado en productos de limpieza y, obligatoriamente, les corresponde 10 litros de leche.
Pan y libros
Pero con un plato de comida no basta. «No sólo de pan vive el hombre», dijo el director de Cultura de la Intendencia de Montevideo, Mauricio Rosencof, a LA REPUBLICA. «Cuando comenzó la Feria Internacional del Libro sugerí que era necesario que en cada canasta familiar se incluyera un libro. Por suerte, la idea prosperó».
Rosencof recordó que «en las pulperías los parroquianos pedían yerba, alpargatas y el Martín Fierro y, años después, en las almacenes se vendía Tacuruses, de Serafín J. García». «Tenemos que volver a esa tradición, por eso queremos instrumentar que en cada canasta básica se incluya un libro», afirmó. El jerarca anunció que la semana próxima, la Dirección de Cultura de la IMM mantendrá, junto al presidente del INDA, Uberfil Monzón, el presidente de la Cámara Uruguaya del Libro, Alvaro Risso, y el vicepresidente de Cambadu, Daniel Fernández, una reunión donde se decidirá cómo implementar la propuesta, tanto a nivel de las canastas que entrega el INDA como en los comercios minoristas. Según Rosencof, desde el INDA la iniciativa fue recibida con beneplácito.
Los libros pretenden rescatar autores nacionales para que «cada familia pueda ir formando su propia biblioteca», dijo Rosencof. «Apuntamos a rescatar la identidad, siguiendo las huellas de la propuesta ‘Leer es un boleto’, que ha sido un éxito».
El director de Cultura del municipio sostuvo que entre las obras que se ofrezcan no podrán faltar clásicos como Isidoro de María, Eduardo Acevedo Díaz u Horacio Quiroga. Añadió que esperan concretar la iniciativa antes de fin de año. «Así, en diciembre, mezclamos un poco de pan dulce con un poco de Paco Espínola», finalizó.
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