Denuncian cierre de policlínica para pacientes con plombemia
Los miembros de «Vivir sin plomo» expresaron que la resolución «unilateral» de cierre de la policlínica que atiende a afectados por plomo en sangre, «lejos de ser justificada, responde a la visión sesgada y equivocada que las autoridades sanitarias del país vienen manteniendo desde hace años en relación con la contaminación con plomo».
La comisión anunció el inicio de un plan de movilizaciones para animar al Poder Ejecutivo a crear un ámbito de colaboración «plural y representativo», que defina una política de Estado relativa a los contaminantes químicos ambientales. Piden reforzar la actual policlínica del Pereira Rossell hasta que los acuerdos alcanzados en ese ámbito «determinen el camino a seguir, ya que los niños contaminados continúan requiriendo atención médica de calidad».
Los usuarios expresaron que este centro de atención de lucha contra la plombemia «fue una verdadera conquista de los padres y madres de niños y niñas contaminados con plomo de La Teja, ya que las jerarquías del Ministerio de Salud Pública fueron finalmente sensibilizadas por la protesta social organizada en este barrio».
«Desgraciadamente, nunca se llegó a definir con claridad su
ámbito de competencia y a dotarla de los recursos humanos y económicos
necesarios para que desempeñara su tarea con la amplitud y el profesionalismo que la situación requiere», sostuvieron.
Los integrantes de la comisión dijeron que, a pesar de estas carencias, «el personal que comprometió su labor en la policlínica logró brindar una atención lo más especializada y personalizada que las circunstancias se lo permitieron», subrayaron.
Temas pendientes
«Vivir sin plomo» manifiesta como temas pendientes la realización de un estudio epidemiológico nacional para conocer cuál es la situación de la niñez uruguaya con respecto a la contaminación con plomo. La Teja es sólo un emergente de la contaminación, pero no «el gueto del plomo», indicaron.
Recordaron que Uruguay determinó 20 microgramos por decilitro de sangre como límite permitido, mientras que el CDC de Estados Unidos recomienda atención hospitalaria a partir de los 15 microgramos, y seguimiento ambulatorio a partir de los 10 microgramos. La barrera de los 20 microgramos determinó que en aquel momento se eliminara de la lista de potenciales asistidos a más del 75% de los contaminados.
También piden un seguimiento especializado a largo plazo de los pacientes, desde el plano físico y psicológico, junto a un centro de referencia de atención sanitaria.
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