TIENE LA PALABRA
Los bancarios deberían aportar al BPS
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
He tomado conocimiento por medio de ustedes de información referente al Proyecto de Reforma de Caja de Jubilaciones y Pensiones Bancarias. Como votante del FA, trabajadora y aportante al BPS quisiera emitir opinión respecto de esta temática.
No me parece saludable que los legisladores aprueben un proyecto tan polémico a tapa cerrada de acuerdo a lo que mandata el Poder Ejecutivo. Como trabajadora me produce malestar saber que «mi dinero», el que pago por impuestos, será transferido a esta Caja. Por ejemplo estaría de acuerdo en que los trabajadores bancarios pasen a aportar al BPS, como la gran mayoría, y se jubilen de acuerdo al mismo régimen que los demás. ¿Por qué nosotros tenemos que transferir dinero del Estado a esta caja? ¿Por qué no hacemos al revés, que ellos se pasen al BPS? De esa manera, capaz que los trabajadores bancarios luchan por el reconocimiento de los derechos que ellos «han conquistado» para todos. Una trabajadora bancaria se jubila al día de hoy con 55 años de edad, ¿recién en el 2017 van a pasar a jubilarse a los 60 como el resto de las trabajadoras? ¿No será que parte del déficit que se generó es porque han mantenido este criterio de edad? Quisiera saber, ¿de dónde salen todos los beneficios que los bancarios perciben, como atención sicológica, lentes (no por el importe de Disse), libros de toda índole para que sus hijos estudien? Respecto al Fonasa, sistema que apoya a los que menos tienen, resulta que aún no están aportando. ¿Qué les pasa a los bancarios? No son solidarios con el resto de la sociedad? Yo trabajo en la UdelaR, a mí nadie me preguntó si quería aportar o no al Fonasa, cuando en realidad el derecho a pago de cuota mutual ya lo tenía ganado por medio de mi empleador. Creo que se les da altos salarios, beneficios, poder de negociación y «ainda mais» a estos trabajadores por moverse en la esfera financiera. Poder que no manejamos el resto de los trabajadores. Señores legisladores, ustedes me representan. Escuchen la opinión de quienes los votamos.
MARTA MACHADO – C.I. 1.688.927-6
Otra opinión sobre la ley jubilatoria
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
El proyecto que está a consideración del Senado, entre otros ítems, disminuye la edad para acceder a la jubilación de sesenta y cinco a sesenta años, lleva los años trabajados a treinta y computa a las mujeres un año de trabajo por cada hijo, con un máximo de cinco.
Respecto de la mujer, como es notorio, este colectivo se encuentra en desigualdad laboral, en cuanto a que por regla general, a igual función un hombre percibe mayor remuneración, la edad para reinsertarse en el trabajo es de hecho mayor en el hombre, son las mujeres la masa principal de desocupados y hoy en día es muy importante en nuestro país la cifra de hogares monoparentales, sustentados por una mujer.
Sin embargo, a los efectos jubilatorios se mantiene su equiparación con el hombre; ambos requieren sesenta años de edad para tener derecho a la pasividad. Antes estaba fijada en cincuenta y cinco años la edad de jubilación para la mujer. Se ha afirmado desde fuentes oficiales que la solución legislativa proyectada es «una curita en la herida» para el grave problema de la seguridad social generado por los cambios legislativos aprobados en 1995. ¿No sería entonces más razonable establecer el régimen de cincuenta y cinco años de edad y treinta de trabajo para la mujer, en lugar de compensar con el número de hijos (discriminatorio por cierto con aquellas que no los tuvieron)?
Está a estudio un proyecto de ley para amparar a desempleados mayores -entre cuarenta y cinco y sesenta años de edad- mediante bonificaciones a las empresas que los contraten. ¿No sería también más razonable, en el caso del colectivo femenino, un descenso general de la edad de jubilación en lugar del esfuerzo que significa la puesta en marcha de este sistema que se proyecta?
Debe tenerse en cuenta que una reducción de la edad no provocaría una «corrida» hacia el BPS. Es casi improbable que quien esté desempeñando un trabajo relativamente bien remunerado vaya a optar por la jubilación a los cincuenta y cinco años. No obstante, se abriría un camino para quienes están desempleadas y en los hechos excluidas definitivamente del mercado laboral y con importante cantidad de años trabajados y aportados pero sin posibilidad legal de jubilarse.
Le saluda atentamente
MIRTA RODRIGUEZ – C.I. 2.760.209-7|
Dura realidad
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
No nos hagamos los distraídos, no ignoremos algo de lo que somos cómplices todos, con nuestro silencio con nuestro dejar hacer. Esto es aberrante que ocurra en un mundo que se precie de civilizado, mientras la imbecilidad, la superficialidad, la mezquindad y la indiferencia imperen en cada uno de nosotros y no nos rebelemos ante aquellos que inmoralmente se reúnen en torno a una mesa a dirigir el mundo con estos resultados, esto seguirá ocurriendo.
Sí, somos responsables, terminemos con la hipocresía de decir «no puedo hacer nada», es más honesto decir «no me interesa hacer nada», esto es producto de la más absoluta barbarie del género humano, esta es la canallada más penosa de aquellos hijos de puta que desde un púlpito tienen la osadía de pretender darnos clase de cómo dirigir el planeta.
Señores académicos, graduados de Harvard, Yale, Oxford o Chicago, son unos fracasados, fracasaron en todo lo que tocaron, así dejaron a una parte del mundo con sus miserables políticas de acumulación de dinero, de robo, de explotación, de aniquilamiento humano.
Vaciaron un continente, lo esquilmaron, se lo repartieron y luego de exprimirlo lo dejaron a la deriva en medio del dolor de cientos de millones de hermanos que sufren y sufrirán las consecuencias por decenas de años, esto es un genocidio, ¿quién va a juzgar a los monstruos disfrazados de hombres que dirigieron esto desde un edificio en Manhattan, Londres, París o Tokio?
Año a año en una parodia patética, el llamado G8 (grupo que alberga a los países más ricos del mundo, traducido a la actualidad los nuevos imperios) se reúne en un paraje maravilloso, blindados por aire, mar y tierra, cuando quienes deberíamos estar protegidos de ellos somos nosotros.
Si tienen un mínimo de dignidad le deben una explicación a la humanidad por esta bestialidad, pero dudo que detrás de esa sonrisa, estúpida, hipócrita y sin sentido que presentan en esa foto que año a año recorre el mundo, exista algo de humanidad en estos cobardes que consienten que esto ocurra.
Siento rabia, impotencia y repugnancia hacia aquellos que hablan de democracia y libertades y nos dan cátedras sobre la ética y la moral cuando en los últimos cincuenta años sólo han logrado que en el mundo los niños que viven en estas condiciones se multipliquen, y por aquellos imbéciles que les alaban la «inteligencia» a estos tecnócratas que viven de espaldas a la humanidad, en casas fortificadas, rodeados por el miedo, dudando de todos y escudándose en sus autos blindados, jugando con nosotros como si fuésemos muñecos de trapo.
Como dice Sabina, «son tan pobres, que no tienen más que dinero» pero hacen mucho daño, mientras en el edificio de las Naciones Unidas (donde reina la mayor burocracia e inoperancia del planeta) los «grandes líderes» ponen toda su verborragia al servicio del cinismo de la CNN.
ALVARO PEREZ BIGOT – [email protected]
Ingrid Betancourt y una frustración
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Según una información de la agencia alemana DPA, la franco-colombiana Ingrid Betancourt sufrió una frustración al no recibir
el Premio Nobel de la Paz. Que por lo visto, según la agencia antes mencionada, daba por descontado podía corresponder. La protagonista de aquel sonado caso del rescate de su prisión en campamento de las FARC, lo que para muchos sigue constituyendo un «culebrón» al mejor estilo de tragicomedias cafeteras, había convocado para las 13.00 horas en el Hotal «Meurice» de París a la Prensa, el día en que Oslo se conocería el ganador del mundialmente famoso lauro. Peor aún, había entregado a los periodistas una declaración de prensa, con un embargo que fue ignorado por los medios franceses y decía: «El Comité Nobel envió, con la entrega del premio a Ingrid Betancourt un fuerte mensaje a los secuestradores, que juegan de forma impune con la libertad de otras personas. Al saberse luego que el premio había sido otorgado al finlandés Martti Ahtisaari, ex presidente de su país, la frustración de Ingrid fue doble. Ni ganó el Nobel y, en cierto modo, quedó en ridículo ante la opinión pública mundial. ¡Qué triste!
ORLANDO LEITES
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