TIENE LA PALABRA

A qué educación vamos

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Se estaría concretando una nueva Ley de Educación para nuestro país, en la veloz carrera de todo este complicado clima de cambios a los que no logramos llegar con las condiciones puestas en el verdadero futuro que nos espera; creo, a mi juicio, que no hay «visión» para alcanzarlo, por nuestra forma lenta de visualizar las cosas.

Se invierten enormes recursos en hacer posible «algo» y nunca logramos acercarnos a la meta; aún no nos hemos dado cuenta, si bien la experiencia nos muestra que uno de nuestros subsistemas más críticos ­la educación­ funciona peligrosamente mal, nos fuimos quedando para atrás y debemos admitirlo.

Lo que ocurre actualmente con la educación, incluso en nuestros mejores colegios e institutos, es lamentablemente anacrónico, el propio sistema no va con el cambio que la vida, esta nueva era nos exige.

Algunos padres ­otros, no saben donde están parados­ confían en la educación para preparar a sus hijos para la vida del futuro. Los maestros advierten que la falta de educación destruiría las oportunidades del niño en el mundo de mañana. Todos exhortamos a los adolescentes y jóvenes al estudio para un mañana mejor… pero, es aquí el problema, el sistema es lamentable y anacrónico; no está acorde con nuestros muchachos, con un futuro que se nos viene muy rápidamente. A pesar de toda esta retórica acerca del futuro nuestras escuelas miran hacia atrás, hacia un sistema moribundo, más que hacia delante, donde está la nueva sociedad naciente, esa sociedad que no queremos perder por miedo al propio futuro, al que no conocemos. No hay, no tenemos visión. Aún seguimos con las viejas energías que tienden a formar al «hombre industrial», a un hombre preparado para sobrevivir en un sistema que morirá antes que él. Cuando deberíamos de crear sistemas inteligentes para una educación superindustrial. Y para conseguirlas deberíamos de buscar nuestros objetivos en métodos en el futuro, no en el pasado. Cada sociedad tiene su propia actitud característica frente al pasado, el presente y el futuro. Esta actitud temporal, tomada como respuesta al ritmo del cambio, es uno de los factores menos advertidos, pero más determinantes del comportamiento social, y se refleja claramente en la manera en que cada sociedad prepara a sus jóvenes para la vida adulta; es lamentable ver y escuchar a nuestra juventud, con una falta de valores, con un comportamiento nunca visto y lo que es peor el léxico, un lenguaje pobre, triste y vulgar. Decimos que están en la edad adolescente, difícil, ¿cuál es el sistema que necesitamos para corregir estas faltas? Lo que pasa es simple, en las sociedades estancadas, el pasado se introduce en el presente y se repite en el futuro, en sociedades de esta clase ­estancadas­. La manera más sensata de preparar a un niño era armarle con los conocimientos del pasado, pues estos eran exactamente los mismos que necesitaría en el futuro. «La sabiduría está en los antiguos», dijo la Biblia. Por ello nuestros padres trasmitían a sus hijos toda suerte de técnicas prácticas, junto con la escala de valores claramente definida y completamente tradicional. El conocimiento era trasmitido no por especialistas concentrados en las escuelas, sino a través de la familia, las instituciones religiosas y el aprendizaje sano.Sin embargo, la era mecánica dio al traste con todo esto, pues el industrialismo requería una nueva clase de hombres. Vino a exigir otros conocimientos que ni la familia, ni los colegios podían proporcionar por sí solas. Se obligaba a un «cambio» en el sistema de valores. La educación en masa fue la ingeniosa idea construida para el industrialismo para producir la clase de adultos que necesitaba, todo fue extraordinariamente complejo. Basta recordarlo. Empezaba otro nuevo mundo y la solución era otro nuevo sistema docente; este nuevo sistema no surgió instantáneamente, pues hoy aún conserva elementos retrógrados de la sociedad industrial y nos está costando llegar a esta nueva era. Sin embargo, la idea global de reunir masas de estudiantes (materia prima) para ser manipulados por los maestros (trabajadores de la enseñanza) fue lo que se consiguió; toda una jerarquía administrativa docente consiguió desarrollarse hasta hoy en el modelo de la burocracia reinante. La propia organización del conocimiento en disciplinas permanentes se fundó sobre presupuestos estatales. Aun hoy los niños y adolescentes van de un lugar a otro y se sientan en los sitios previamente señalados, suenan timbres para comunicar los cambios de horarios y clase; todo una maquinaria. La vida interior de las escuelas, colegios y liceos se convirtió en un espejo de anticipación, en una introducción perfecta a las sociedades industriales, sin industrialización aparente. Los aspectos más criticados de la educación actual, reglamentación casi militar, falta de individualización, rígido sistema de aulas, grupos, grados y títulos, papel autoritario del maestro son, precisamente, los que hicieron tan eficaz la instrucción pública masiva, como instrumento de adaptación en su lugar y tiempo. Los niños y adolescentes que pasamos y aún pasan por esta máquina docente salimos a una sociedad adusta, cuya estructura de empleo, funciones e instituciones era y es parecida a la propia escuela; nada a cambiado. El escolar no solo aprendía nociones que le servirían más adelante sino que vivía un estilo de vida modelado según el que habría que vivir en el futuro. En cada escuela, por ejemplo, se infundía el nuevo ritmo de tiempo impuesto por el industrialismo y al enfrentarse hoy a condiciones completamente nuevas, los hombres han tenido que dedicar mejor energía a la comprensión del presente. Así, el foco de la propia educación empezó a desviarse, aunque lentamente, desde el pasado hacia este presente mediocre y sin esperanza de futuro para nuestros niños y adolescentes.

PROF. PEDRO WAVELL – WWW.PARAPSICOLOGIA.YA.ST[email protected]

 

Empresa de 70 años a punto de su hundimiento

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

Dirijo una empresa que en febrero de 2009 cumpliría 70, sí 70 años de existencia. Lamentablemente no sé si llegamos. Hemos sido «corridos con el poncho» por: A) El Banco República a través de Afisa que ha cedido nuestros créditos (sin previo aviso) en una cifra ridícula con respecto al valor real, a una empresa con mucho poder político. B) la I.M.M. que aunque a nosotros nos ha negado una refinanciación de la deuda por Contribución Inmobiliaria, a la empresa antes mencionada le ha otorgado una quita del 75%, sí 75% de la deuda. Un actual senador de la República y una actual ministra fueron testigos de estos hechos. C) El Poder Judicial que a través de un Juzgado y un Tribunal de Apelaciones ha observado y multado a mi defensora, y la han asustado de tal forma que ahora sufro una indefensión total. Tengo pruebas de los tres puntos mencionados a su disposición, siento una tremenda amargura, he puesto como garantías reales de los préstamos de la línea del BROU, eso mismo garantías reales, no como muchos con garantías irreales (por no decir truchas). He trabajado de 10 a 12 horas diarias codo a codo con mi personal, por décadas, ellos han aceptado un pago gradual del endeudamiento que la empresa ha contraído y son batalladores diarios de la firma. Hay algunos con 20 y hasta con 28 años de antigüedad. Todo muy bien, pero marche preso, no me hice «amigo del juez» como dice «el mago», no puse garantías truchas para poder exportar trabajo uruguayo por 30 millones de dólares y logré realizar con mi personal, y tampoco conseguí, ni intenté de «amiguismos» con el poder político de turno.

En fin, como dice un conocido relator del más popular deporte: «¡Es lo que hay valor!»

Lo saluda,

PEDRO BERGER – C
.I. 936.398-6

P.D. Lástima que de todo esto depende el trabajo y la subsistencia honrada de muchas personas, en fin debe ser que el «Uruguay Productivo» es una realidad…

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