OCASIONALES

36 por ciento menos

De este estudio se desprende que las arterias de fumadores ocasionales son un 36 por ciento menos sensibles a cambios en el flujo de sangre que las de los no fumadores, un porcentaje preocupante, ya que, explicó McCully, una arteria cuando está sana es más sensible a cambios en el flujo de sangre, por lo que una reducción de la sensibilidad supone un problema a la hora de dilatarse. Este problema implica que, de seguir así, a largo plazo se sufrirían daños arteriales y, como consecuencia una enfermedad cardiovascular. Las pruebas se llevaron a cabo en 18 estudiantes, de los que, la mitad eran no fumadores y la otra fumadores de menos de un paquete a la semana. Los investigadores midieron la sensibilidad de las arterias de los participantes por medio de un aparato de medir la tensión alrededor de su brazo, de manera que reducían el flujo de la sangre al antebrazo durante unos 10 minutos. Los investigadores entonces rápidamente desinflaban el aparato y medían cómo su organismo respondía al aumento repentino del flujo de sangre en el brazo. «Encontramos que en el caso de los fumadores había mayores problemas».

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