ESTIMULACION TEMPRANA III

Restar importancia a señales tempranas de alerta lleva a que se instalen cuadros de más difícil resolución y a que se pierda la posibilidad de un enfoque preventivo. También lleva a generar vínculos conflictivos, donde los padres no entienden qué le sucede a su hijo, y dudan si están manejando bien la situación.

A excepción del diagnóstico de síndromes específicos en la etapa perinatal (por ejemplo parálisis cerebral, síndrome de Down), el primer espacio de detección es la familia, que, en la interacción cotidiana, advierte dificultades o diferencias en el comportamiento del niño en relación a otros. Subrayo la importancia de escuchar a los padres, que traen a la consulta estas inquietudes, y la importancia de la formación de los profesionales para orientarlos.

Cuando el niño concurre a un jardín o guardería, los educadores son actores fundamentales en el proceso de detección de dificultades en aspectos motrices, perceptivos, cognitivos, emocionales, de habilidades sociales, lenguaje y atención. En el espacio educativo es posible observar, desde un ángulo distinto, particularidades en las pautas de conducta esperadas para cada edad. Estas pueden pasar desapercibidas a los padres y en el control de salud, por lo que es muy importante detectarlas en las instituciones educativas. Los docentes deberían estar formados para evaluar el desarrollo en relación a pautas de conducta y adquisiciones que corresponden a cada edad, para una acertada indicación a los padres.

También diversas situaciones de riesgo social (incluyendo maltrato y abuso) pueden ser detectadas en el ámbito educativo, y es destacable el aporte de los profesionales -maestros, psicólogos, asistentes sociales, psicomotricistas, fonoaudiólogos- para una adecuada derivación y tratamiento.

La familia necesita apoyo para conocer mejor al hijo con dificultades. Escuchar, orientar, informar son partes de un proceso, imprescindible para que la familia se reorganice (ya que no esperaban un niño con dificultades). Para este proceso, los profesionales y técnicos deben tener además un adecuado manejo de sus afectos. No es fácil decirle a los padres que su niño tiene un trastorno; deben apoyarlos para que lo conozcan mejor y puedan ayudarlo. La inclusión social no será posible si antes el niño no es adecuadamente incluido en el proyecto familiar, con su potencial y sus limitaciones. A veces, van a necesitar ayuda para presentar a este hijo ante otros familiares o amistades.

El diagnóstico abre ante los padres desconcierto en el presente e incertidumbre hacia el futuro. A veces repasan en el pasado, preguntándose si hay algo «que hicieron mal», con temor o culpa por haber «dañado» a su niño. Es necesario ofrecer disponibilidad para nuevas entrevistas, en las que los padres puedan solicitar aclaración a todas las dudas y exponer sus temores.

La atención temprana, que incluye la elaboración de los afectos movilizados en los padres, hermanos y otros familiares por la llegada de un niño «diferente», es el instrumento básico para reorganizar los vínculos, que enmarcarán el acompañamiento del desarrollo y la progresiva autonomía.

No sabemos cuánto avanzará cada niño, qué aprenderá, si podrá ir a la escuela o trabajar. Sabemos que es un ser social, que nace en un grupo donde aprenderá a depender y a hacerse progresivamente independiente en la medida de sus posibilidades. Sobre estos temas estamos coordinando talleres para profesionales, técnicos, educadores, maestros, padres y otros familiares. Convenio Mides / Pronadis-Cindis.

(*) Cindis. Durazno 1369. Teléfonos 908 60 90 y 902 93 01. Correo electrónico [email protected].

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