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EL KIOSCO DE "EL TORNILLO"

Ese talentoso letrista y poeta popular atendía su kiosco que estaba en la entrada del recordado bar. Ubicado en Bartolomé Mitre, entre Sarandí y Buenos Aires, el kiosco de Eduardo Gamero tuvo su fama allá por los principios del 50. Abundaban los datos sobre ensayos de murgas y comparsas que amenizaban al gran Carnaval de antaño. Gamero, por esa época, más precisamente en 1953, había realizado nada menos que la retirada de Los Patos Cabreros. Aquella memorable letra que empezaba diciendo: «Buenas noches auditorio, con satisfacción lograda…». Y los veteranos de los boliches llegaron a decir que sólo era comparable a la mítica retirada de Los Asaltantes con patente del año 32 con «Un saludo cordial…»

El Tornillo Gamero también había escrito los libretos para La Escuelita del Crimen en sus primeros años de tablados. Cuando lo visitaban en su kiosco el «Gallego» Ferreyra, y «Pianito» Castro, de seguro que ese año la querida Araca la Cana tenía las letras de Gamero. Su pequeño negocio fue también un típico exponente en la venta de diarios y revistas. Por esos días había muchas publicaciones que, a precios muy baratos, permitían informarse de todos los temas. La Editorial Atlántida tenía El Billiken, El Gráfico y La Chacra para los aficionados a las flores y las plantas. También llegaban al kiosco de El Tornillo muchas señoras que compraban «Vosotras» que, como decía su propaganda, eran «cuatro revistas en una». Tenía crónicas literarias, tratamientos de belleza, mucho de modas y los infaltables consejos para arreglar nuestro hogar. Los vecinos de la Ciudad Vieja, con berretines por cantar, tenían sus revistas favoritas. La principal fue «Cancionera» con las letras y música de los éxitos rioplatenses. Había otra llamada «Cantando» que combinaba canciones y novedades de la farándula de los radioteatros. Entre las revistas dedicadas a la chismografía sobre la radio y sus artistas, la principal fue «Radiolandia», que regalaba hermosas fotos de estrellas como Isolina Núñez, Julio Alassio y Juan Casanovas. También dedicada a la impetuosa radiotelefonía y sus estrellas estaba la revista llamada «Sintonía», que abarcaba no sólo lo rioplatense sino también a estrellas mexicanas como el cantante Miguel Aceves Mejía que, por el año 1956, visitó Montevideo. El humor tuvo su cumbre con el creativo Divito y sus revistas «Rico Tipo» y «Chicas». Por el kiosco de Gamero también llegaban muchos boxeadores y otros deportistas amantes del Carnaval. Sus favoritas eran «La Cancha» y «El Campeón» que tenían las mejores crónicas y fotos de boxeo y partidos de fútbol de ambas márgenes del Plata. También había un discreto sitio donde estaban ubicadas las revistas «audaces». Quizás la más comprada era una de nombre «Vea» que llegaba desde México y mostraba chicas muy acaloradas pues estaban siempre sin ropas. Otra de ese género fue la «París-Hollywood» que presentaba fotos de las estrellas del Follies y el Moulin Rouge junto a las americanas muy rubias que hacían saltar los ojitos de los atropellados lectores. Los clientes de Gamero también compraban las tradicionales «Cine Radio Actualidad» y «Mundo Uruguayo» de gran nivel periodístico. Por esos años también se vendía mucho una exquisitez editorial que se llamó «Cinelandia» con grandes fotos de estrellas argentinas como Roberto Escalada y Olga Zubarry. La competencia estaba en otro kiosco ubicado en Sarandí y Juan Carlos Gómez que también vendía las mejores revistas. Pero, en el Bar Victoria estaba El Tornillo y su legión de amigos carnavaleros. Con más recuerdos y música los esperamos en la 30, Radio Nacional.

COORDINACION: ANGEL LUIS GRENE

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