TIENE LA PALABRA
Una ley a la homofobia uruguaya
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Se acaba de transitar por un largo camino; a lo largo de lo que va del siglo XXI los movimientos por la igualdad han conseguido importantes avances a los derechos de otros colectivos estigmatizados o excluidos, como las minorías raciales o las mujeres, y entre todas está el casamiento entre homosexuales y ya pronto vendrá la Ley de adopción, mientras la homofobia reinante, sigue perviviendo en la sociedad impunemente, sin que haya una conciencia colectiva de su peligro.
La homofobia es una enfermedad psicosocial, que se define por tener odio a los homosexuales. La homofobia pertenece al mismo grupo que otras enfermedades parecidas, como el racismo, la xenofobia o el machismo. Este grupo de enfermedades se conoce con el nombre genuino de fascismo, y se fundamenta en el odio al otro, entendido a este como una entidad ajena y peligrosa, con valores particulares y extraños, amenazadores para la sociedad y, lo que es peor, contagiosa.
La homofobia como las demás variantes del fascismo, prepara siempre las condiciones del exterminio. Pasiva activamente, crea y consolida un marco de referencia agresivo contra los gays y las lesbianas, identificándolos como personas peligrosas, viciosas, ridículas, anormales y enfermas, marcándolas con un estigma específico que es el cimiento para las acciones de violencia política (desigualdad legal), social (exclusión y escarnio público), o física (ataques y asesinatos).
Porque aún no hay instrumentos suficientes para que la homofobia sea nombrada, pensada, combatida como difundida. Esto es lo que se debió haber hecho antes de esta ley al matrimonio gay, porque esto va a traer sus claras consecuencias en una sociedad que aún vive a comienzos del siglo pasado. Ha habido cientos de actos para concienciar a la sociedad contra estas variantes del fascismo, y no se ha celebrado, aquí en nuestro país, ningún acto contra la homofobia. La Real Academia se ha negado a incluir el término «homofobia» en el diccionario, tras ser solicitado varias veces por distintas colectividades gays y antirracistas del mundo. Entonces queda clarito que nuestros representantes, incluyendo al propio gobierno, están aún lejos de las verdades reales de la propia homosexualidad; en materia de género y su necesaria y urgente enseñanza.
La homofobia tiene una larga tradición en la historia de la humanidad, no tiene su origen único, ni una cabeza visible, ni un objetivo, ni una razón histórica, está enraizada en diferentes culturas, épocas, clases sociales, instituciones ¿Cómo combatirla? He aquí algunas fuentes:
Desde la escuela: la escuela es un lugar fundamental de socialización y adquisición de valores, que si bien se han ido perdiendo y el futuro para nuestros gurises es incierto, es imprescindible introducir en las escuelas programas educativos tolerantes con las diferentes opciones sexuales y críticos contra la homofobia, y que los docentes se comprometan en esa misma crítica. La nueva realidad es otra y debemos de aceptarla.
Desde el lenguaje: el lenguaje cotidiano está lleno de expresiones homófonas, que traducen y legitiman ese estado de odio y agresiones: maricón, dar por otras, tortillera, bufarrón, etc. La riqueza del castellano en este ámbito es casi ilimitada, fiel reflejo de nuestra igualmente rica tradición homófoba en todo el país por igual.
Desde las instituciones: del Estado, del Ejército y de la iglesia son tres instituciones tradicionalmente homófabas. Es Estado hoy aprueba el matrimonio entre parejas de distintos sexo, concediendo unos derechos legítimos a estos ciudadanos, y margina por razones de orientación sexual a otras personas, lo cual es inconstitucional. El Ejército persigue activamente a las personas homosexuales cuando están bajo su jurisdicción, e inculca valores homófonos y machistas a una buena parte 65%, que son homosexuales y exhiben comportamientos masculinos. Lo mismo sucede con la Policía Nacional, en la que el índice es menor a 51%. La Iglesia Católica, fiel a su histórica tradición de promotora de exterminios, sigue atacando las relaciones homosexuales con declaraciones agresivas, y promoviendo el odio hacia las personas homosexuales, cuando atesora 86% dentro de sus participantes electos, todos ellos homosexuales.
Desde la infancia: los niños aprenden de lo que ven y oyen. En un hogar donde los padres (o uno de ellos) son homófonos, donde se escuchan comentarios o insultos a diario contra los homosexuales, se está fomentando la futura «homofobia» en los niños. Esto tiene dos graves consecuencias para ellos: si el niño/niña tiene deseos homosexuales se verá traumatizado por ese ambiente hostil y será incapaz de poder asumir con naturalidad su deseo; además independientemente de su opción sexual estaremos criticando a un futuro homófono, y reproduciendo por tanto un sistema fascista como en el ejército. Los padres deberían tomar conciencia de estas situaciones, así como también de los movimientos sociales y políticos, los grupos políticos conservadores, desde los medios de comunicación.
Todos tenemos la responsabilidad de luchar contra la homofobia, organizándonos, manifestándonos, saliendo del armario, perdiendo el miedo, reivindicando nuestros derechos, denunciando las agresiones, haciéndonos visibles para atacar a los homófobos, para que el resto de la sociedad sepa que existimos, y entiendan que la lucha contra el fascismo es una lucha de todos.
PROF. PEDRO WAVELL MASTER EN PARAPSICOLOGIA SUPERIOR WWW.PARAPSICOLOGIA.YA. [email protected]
Montevideo sigue descuidada
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
En ocasión del presente congreso de intendentes de Iberoamérica, ¿alguien vio que se hiciera alguna cosa para que la zona céntrica esté prolija?
Siguen ahí los matorrales y los pastos secos a lo largo de la avenida 18 de Julio. Siguen ahí los pozos de la plaza Independencia.
Lo peor de todo: el obelisco sigue a oscuras (y no es por ahorrar energía), sin agua y con basura.
Todo sigue igual de espantoso como en los últimos años.
Montevideo da asco.
NICOLAS GASTELUMENDI [email protected]
Te recomendamos
disgusto
Qué es la “Guía Electrónica de Carga” que tanto rechazan los transportistas en Uruguay
El acuerdo entre el MTOP y la Intergremial del Transporte Profesional de Carga (ITPC) del 9 de junio dejó la obligatoriedad en suspenso condicional. Hoy, unos 100 camiones se concentran en Montevideo. Los transportistas exigen la derogación, no...
Compartí tu opinión con toda la comunidad