TIENE LA PALABRA
¿Cuál es el rol de Antel?: descuentos sin autorización
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
El hábito neoliberal que se ha impuesto en nuestra sociedad en los
últimos 30 años nos ha llevado a ver todo lo que pasa frente a nosotros como un negocio.
Pero además, por el mero hecho de serlo, todo lo que es negocio parece tener la bendición divina y está bien desde la partida, independientemente de cómo se haga, los principios y los valores que se sustenten, las reglas que se respeten o no. Todo vale si es negocio. Es la regla de esta sociedad neoliberal de hoy: ¿todo vale?, ¿hacé la tuya?, ¿alegrate si a alguien le va mal porque por ahí queda un nicho para vos?, ¿pisale la cabeza, porque si no te la pisan a vos?. Todo tiene un precio, todo es empresa, todo se compra y se vende, y si se compra y se vende entonces está bien; y por lo tanto o bien nos adaptamos a ello y pensamos que todo se puede comprar y vender, que todo tiene un precio, o reventamos, somos unos resentidos, tenemos ojos en la nuca, etc., etc.
Hace un rato me puse a mirar la factura de Antel. La observé con más detalle porque me pareció que el importe era mayor de lo que normalmente pago. Allá abajo, en el último renglón encontré un ítem llamado Uruguay Asistencia SA $ 63,11. Como no recuerdo ningún servicio que yo haya contratado con ese nombre, acabo de llamar al servicio de facturación de Antel para que me informen sobre ese cobro. Allí me dicen que se trata de una empresa que se llama algo así como Club 64 y que brinda servicios de ¿atención odontológica?, ¿servicio mecánico a vehículos?, y otros más. Le expliqué a la operadora que yo no recuerdo haber firmado ningún convenio con empresas de ese tipo, y que por otro lado no comprendo como Antel puede trasladarme un costo de una afiliación mía, que no existe, de algo que al menos yo no firmé. La operadora me dice que posiblemente yo haya aceptado en forma telefónica ese servicio.
Yo creo, le digo, que nadie me debería poder trasladar un costo de algo a través de una llamada telefónica, pero menos aún lograr que una empresa pública que se dedica a brindar servicios de telefonía salga a cobrarme así un supuesto acuerdo entre privados que nadie puede demostrar que existe. De todas formas, le digo, aunque fuera así, aunque yo en forma privada haya arreglado determinado pago por algo, yo no puedo entender cómo Antel puede cargarle al servicio telefónico de un cliente sin tener una autorización expresa del cliente (¿cliente?, o ¿usuario?); no corresponde que a determinada empresa se le ocurra decir que yo le debo, y venga Antel y lo cargue a mi cuenta telefónica sin que medie mi autorización para ello. Pregunté a la operadora que es lo que tengo que hacer para dejar sin efecto un servicio que no quise ni quiero ni voy a querer nunca, y me contesta que ellos iniciarán un expediente, pero que yo me debo dirigir a la empresa que brinda el servicio porque esa empresa es quien le comunica a Antel los importes a cobrar. Sobre la devolución de los importes cobrados incorrectamente, la operadora me informa que lo debo arreglar con la empresa. Algo anda mal si Antel acepta cualquier cosa que diga cualquier empresa y juega con los datos confidenciales que tiene de nosotros los usuarios (si, los usuarios, no los clientes), ordenando descontar de nuestras facturas de servicio telefónico cosas que no son ni tienen ningún vínculo con un servicio telefónico, y además, sin autorización del cliente (léase usuario o ciudadano), pero que además, después de haber descontado eso sin ninguna autorización no se hace responsable por la devolución de lo cobrado incorrectamente.
Después de estos hechos, se me ocurrió ir a mirar las facturas de meses anteriores, y cual no sería mi sorpresa al ver que ya estoy afiliado a este servicio por lo menos desde el mes de julio, sin saberlo y sin estar de acuerdo con ello. Antel hace ya dos meses, por lo menos, que me está descontando algo de lo que yo no soy consciente. Y pregunto: ¿cuántos servicios gratuitos de este tipo no estará facturando Antel todos los meses sin que los usuarios se enteren? (Habría que estudiar también que es esto de «servicios sin costo», pero que se facturan a fin de mes por concepto de gastos. Son sin costo pero cuestan, otra de las paradojas del neoliberalismo). ¿Es que un servicio público como el servicio de telefonía fija que brinda Antel se puede desvirtuar de tal forma en aras del negocio privado?
¿Cómo es posible que una empresa pública, un organismo del Estado uruguayo, como es Antel, me descuente un importe que yo no he acordado ni autorizado descontar, pero que a posteriori le entregue a una empresa privada ese importe por un servicio que yo no he acordado ni autorizado, y que después de todos estos hechos yo tenga que hacer las gestiones ante la tal empresa privada para que me devuelvan el importe, y no ante Antel que es quien me descontó mal? Dirijo esta pregunta a todos los ciudadanos y a los responsables políticos, porque todos, de una o de otra manera, estamos siendo partícipes de una distorsión de los roles y de los papeles que tanto el poder del Estado como el de los particulares han asumido en esta sociedad, en la que, como digo en el inicio, todo lo que sea negocio vale. Están jugando con la gente. Muchas gracias.
JULIO CAZOT C.I. 1.141.406-2
Un ombligo de 780 kms cuadrados y 16.000 personas
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
«Se mira el ombligo».
Qué nivel impresionante el expresado por el edil departamental escribano Daniel Aquino, del Partido Socialista del Cerro Largo, criticando mi forma de actuar en el cargo de gobierno que me gané con el voto de la gente.
Debe ser el trauma que le queda por haber obtenido la mitad de los votos que saqué yo en octubre del 2004, cuando él, era el candidato de un partido con estructura, orgánico y disciplinado, y yo, bueno yo diciéndole a la gente que era un candidato «al cuete» y que solo estaba allí para que la gente «del ombligo» tuviera a alguien en quien confiar.
Sin dudas le molestó y mucho. Pobre hombre, quedó traumadito.
Pero ¿por qué?, ¿cuál es la razón que los lleva a actuar de esa forma?
Bueno, yo los voy a ayudar. Creo que tengo la respuesta, y como quienes critican no lo dicen, me veo en la obligación moral de decirlo yo. ¿Cómo? ¿Hablé de moral? Pero si también se dice que mis acciones son inmorales. ¿Quién lo entiende?
Pero comencemos a hablar en serio.
He recibido críticas por mis acciones.
¿Cuáles han sido mis acciones?
Dejemos las que todos los lectores de este prestigioso diario ya conocen porque, con la libertad de expresión que este medio nos ha dado, ha sido habitual nuestra comunicación con ustedes y ya presentamos copia de todos los proyectos que hemos logrado impulsar en el gobierno local de la tercera sección, por lo general, como la oposición de quienes siguen la línea del señor edil que les nombraba al principio.
Pero en estas últimas semanas la cosa cambió. Lo dije y lo repito ahora para que les quede cada día más claro: los que me ayuden a sacar a Río Branco adelante son mis amigos y los que se oponen son mis enemigos.
En función de esta expresión, manifesté que mantenía con el señor intendente una buena relación, ya que, cada vez que he ido como gobernante a solicitarle obras para mi pueblo, el intendente ha respondido positivamente. Y sería una inmoralidad de mi parte, decir lo contrario.
Presentamos la propuesta de ampliar la necrópolis local y construir una sala velatoria municipal y fuimos atendidos.
¿Será inmoral pretender que las personas de más bajos recursos, los más débiles, que son las que utilizan las salas velatorias municipales, puedan hacerlo con la dignidad que se necesita en el difícil momento que viven al perder un ser querido?
O será que es inmoral hacer una pl
azoleta, recuperar un espacio público, colocar juegos para los niños y devolverle a los vecinos los recursos que llevan a la Junta al pagar sus impuestos.
No, lo inmoral debe ser el hecho que al inaugurar el espacio público, en una tarde fría, van más de 600 personas a escuchar lo que decimos. Ah, no. Lo inmoral debe ser no hacerle caso a los iluminados que no permitieron que en forma oficial el espacio público llevara el nombre de Villanueva.
Otro tema inmoral. Decidimos reintegrar a dos funcionarias municipales a trabajar en el Hogar de Ancianos. Los abuelitos están muy conformes, mejoramos su atención y las dos funcionarias, que vuelven al hogar, cumplen sus funciones formidablemente. Increíble, hay quienes se oponen a que los abuelitos estén mejor atendidos.
Pero claro, ellos sólo se acuerdan «del ombligo» cuando necesitan los votos. Sin embargo, los gobernantes que respondemos «al ombligo» nos preocupamos por conseguir transformar la ciudad y lo estamos consiguiendo. De a poco, porque hay muchos que sólo quieren poner trabas en la rueda. No presentan ninguna propuesta, no tienen ninguna idea, sólo buscan el acomodo. Eso sí, en forma reservada. Siempre me llamó la atención porqué algunos defensores irrestrictos de la moral y el orden público nunca se interesaron por lo ocurrido en el mes de enero de 2006 en el Balneario Lago Merín, donde estuvieron trabajando en negro cuatro estudiantes menores de un curso de turismo de la UTU. ¿Les suena familiar? ¿No se enteraron? ¿O no quisieron hacerlo? Claro, eso no es inmoral. Yo no tenía nada que ver, entonces, ¿para qué preocuparse? Les falta encontrar alguna crítica para la nueva iluminación de la Plaza General Artigas. Ya está funcionando y quedó muy bien. ¿Lo sabían?
Para terminar, les aviso que ya contratamos un práctico, especialista en puentes y pasos de agua en caminos rurales, para comenzar la construcción del puente en Paso Talaveras. Es un ex funcionario de la Intendencia de Treinta y Tres. Y comenzaremos la obra en breve.
¡Qué inmoralidad!
Sin dudas que el inorgánico, indisciplinado, inmoral, el que defiende la «chacrita» de Río Branco, y ahora, el tipo que todavía se mira el ombligo, y puedo vérmelo, queden tranquilos que aún puedo hacerlo, a ese tipo hay que ponerlo en el lugar, dirán.
Bueno, sigan muchachos. Mientras ustedes pierden el tiempo hablando de mí, yo voy a seguir trabajando por mi tierra, voy a seguir luchando por mi ciudad, voy a seguir junto a mi gente, la gente que me votó a mí, y tal vez ni se importó por el partido político.
Queden tranquilos que yo seguiré tratando de hacer veredas, de hacer cordón cuneta, de iluminar el pueblo, de recuperar los espacios públicos, de mejorar los servicios que el gobierno debe proporcionarle a la comunidad, y sobre todo, seguiré insistiendo en que los recursos del pueblo se deben poner allí, donde la gente los ve, como me aconsejó un día un intendente, cuando inaugurábamos por primera vez, con un juego infantil de madera, la misma plazoleta que ahora, pese a quien le pese, lleva su nombre porque el pueblo lo quiere así.
PROFESOR JULIO [email protected]
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