Beneficiados. Los equipos son para discapacitados

Valiosa donación noruega a hospital sanducero

La donación estaba constituida por sillas de ruedas, andadores, sillas ergo y muletas. En tanto la Asociación de Funcionarios de Salud Pública de Paysandú también hará uso de una parte.

De acuerdo con la información publicada por el periódico sanducero esta semana, la Fundación Hjelpemiddelfondet, organización civil sin fines de lucro, envió una donación de 20 sillas de ruedas de diferentes tipos, 20 andadores para adultos y niños, 16 sillas ergo, 10 pares de muletas para adultos y niños, un inodoro portátil, un instrumento de ejercicio (parapodio), y cuatro almohadones especiales.

La donación también incluye 50 torres de computadoras Pentium III que serán usadas por la Intendencia.

El intendente Julio Pintos informó que este es el segundo contenedor que llega con donaciones a Paysandú.

«En este caso, como el ofrecimiento era un equipamiento importante para discapacitados, más de 70 equipos de distintos tipos, y el Hospital necesitaba tener esta infraestructura para trabajar, hicimos un acuerdo para que todo lo que viniera quedara depositado ahí. Desde la Secretaría de Familia, también vamos a poder hacer uso de estos equipamientos. El costo del contenedor también ha sido compartido con la Comisión de Apoyo del Hospital. O sea que estamos trabajando articuladamente, como siempre, en muchas políticas de salud», dijo.

El jerarca calificó la donación como «un pequeño gran paso» para seguir avanzando en el Sistema Nacional Integrado de Salud «para que todos los uruguayos tengan un mismo nivel de salud, en las mismas condiciones, sin importar su condición económica».

La directora del Hospital, Salomé Wolman, aseguró que la donación «es muy bienvenida, es agradecida. Además viene de corazones uruguayos, porque dentro de esa ONG hay una colectividad uruguaya importante que está pensando en todo el país».

Destacó el aporte económico para el pago del contenedor suministrado por la Comisión de Apoyo del Hospital y señaló que, de haber tenido que comprar este equipamiento con dinero propio, sólo podría adquirir un tercio de lo donado.

La subdirectora del hospital, Alejandra de Agostini, indicó que «las sillas de ruedas y este instrumental es considerado un signo de invalidez, pero para muchos pacientes discapacitados significa el poder acceder al trabajo y a actividades sociales », afirmó.

Silvia Ramírez, encargada de la Secretaría de Familia de la Intendencia, afirmó que «las demandas a diario hay que contemplarlas.

De repente los casos que llegan no son todos los existentes.

No es fácil para la gente manifestar esa necesidad, a veces hay casos escondidos y aislados por la propia necesidad.

Ya tenemos algunas solicitudes y es una maravilla poder tener la posibilidad de satisfacer la demanda. Es algo que genera mucha angustia para los familiares, el no poder brindar mínimas condiciones, en algunos casos, de comodidad para mejorar la calidad de vida».

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