Tiene la palabra
Las adicciones
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Ser adicto quiere decir «depender de». Y aquí entra en juego una muy vasta y variada gama de dependencias. Se asombrará si le digo que estas (las adicciones) son infinitas, nefastas, crueles, inconvenientes, innecesarias y lastimosas. Creo, muy seguramente, no debe haber persona que no sea adicta a algo. Por costumbre y equivocadamente usamos el término «adicto». Lo correcto, es decir, «enfermedad». Es falso afirmar que algunas son las que llamamos «vicios sociales». Es un autoengaño que nos hacemos para justificar y buscar excusa a nuestra incontrolable conducta adictiva. Hablemos claro. Sin miedos, tabúes, ni falsos pudores. Todos estamos involucrados. Nadie es señalado ni discriminado. Lo que sucede es que no todos tenemos la misma adicción. Por lo tanto la mía molesta a otros, como la de otros podría eventualmente molestarme a mí. Queda claro y aclarado, en el sano parejo equidistante sentido situacional. La salud, bien preciado y anhelado por todos, es un tesoro que hay que cuidar a permanencia. La definición de salud es el constante y total equilibrio del cuerpo, mente, alma y espíritu. Es un todo. Fácil y difícil de conseguir. Un desafío que todos absolutamente debemos cultivar. Adicciones: no poder prescindir de algo o alguien. Las más conocidas, cotidianas y aceptadas como tales son: tabaquismo, drogadependencia, las drogas todas y que señalamos como tales. Quien toma «la droguita suave» para dormir, para mantenerse despierto, para sentirse menos ansioso, es igualmente un adicto. Alcoholismo, obesidad, bulimia y/o anorexia, nervios, bulimarexia (la combinación de ambas), la adicción al sexo, al deporte, al trabajo, al juego, al contacto con tal o cual persona, objeto, sustancia, demuestra la conducta adictiva. Todo lo que yo y/o usted, no podemos prescindir, manejar, dominar y poder buscar el punto ideal, exacto y real, hace que nuestra vida, muchas veces, se torne un calvario que rompe el antedicho equilibrio, y nos produce las más diversas enfermedades. Me preguntarán cómo se revierte todo eso. Se lo contesto. Con una muy sólida y férrea voluntad. Y otra vez más debo mencionar los grupos de ayuda, autoayuda, apoyo, soporte y sostén. Los hay, y muchos para toda patología. En la «casi» totalidad de los casos son absolutamente gratuitos. En la guía telefónica existe una amplia cantidad de direcciones. Y en éstas, por lo general, conocen a las demás. Ahh!! Le sugiero algo. En caso de no encontrar «su grupo ya formado y en funcionamiento», sea usted el líder, el fundador. Esa es la filosofía de los grupos de autoayuda. Junte o contáctese con algunas personas que padezcan su misma «enfermedad», reúnanse periódicamente, ya sea cada semana, o dos veces al mes. En el más estricto anonimato, planteen abiertamente el problema, con total seriedad, usando como emblema la famosa frase: «Ayuda y te ayudarán». Si yo pude, usted también puede. Juntos, todos, mano con mano, codo con codo, con el corazón abierto, transitamos por el camino de la «recuperación». Recuerde bien esto: la enfermedad adictiva no tiene cura. Esta palabra, suprímala. Tiene «recuperación». Y ésta, es la que nos coloca en el camino de las cuatro S (sagrada, sublime, y santa salud). Usted puede. Hágalo. ¡Viva la Vida!
CARMI RAUCH
Despenalización del aborto
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
El tema vulgarmente conocido como despenalización del aborto, ha tenido muchas idas y venidas.
Y ha originado marchas y contramarchas, de gente que lo aprueba, como asimismo con otros, que no piensan lo mismo.
Quizás se podría prohibir y no penalizarlo.
Pero lo ideal sería buscarle a esa madre, que no quiere tener a su hijo por distintos motivos, una solución mejor.
Y más que nada y quiero subrayarlo, a ese ser indefenso, abrirle un horizonte más humano y más racional.
El no pidió ser engendrado, que si la progenitora no se quiere hacer cargo de él, lo haga el Estado, la sociedad en su conjunto.
Gastamos millones en aviones, que no sabemos en qué los vamos a usar. Y para estos seres que podrían ser tan uruguayos como nosotros, los «grandes», no tenemos una solución para ellos.
Solamente nos están pidiendo, que los dejemos vivir. Sea donde sea. Donde nosotros lo consideremos más conveniente.
Démosle un rotundo ¡Sí! a la vida. Podemos hacer, con el esfuerzo de todos.
Lo saluda atentamente, JOSE RAINUSSO – C.I. 1.088.185-8
Gracias al profesor Oscar Chavarría y a su colaboradora Ana
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
Por su intermedio quiero agradecer públicamente, y destacar el acto médico de un médico cirujano de niños de la Mutualista Gremca.
Me refiero al doctor profesor Oscar Chavarría, que le practicó una pequeña cirugía a mi hija Amanda Ambrosi el día 17 de setiembre en la Policlínica de Cirugía del Parque, asistido por una enfermera, señora Ana.
Ha quedado demostrado el altísimo grado de profesionalismo e idoneidad, como así también la calidez humana; tanto para tratar al paciente, máxime cuando se trata de niños de corta edad, como el caso de mi hija de 5 años, cariño para tratar y atender a los niños.
Si bien juran para salvar vidas no siempre se suele encontrar profesionales de esta magnitud.
Por este medio quiero hacer público este agradecimiento pues considero que hay que destacar las cosas positivas y la buena atención.
Antes de finalizar quiero agradecer por el espacio que nos brindan para expresarnos y decirle que soy un asiduo lector ya que soy suscriptor desde el inicio.
Una vez más muchísimas gracias a ambos profesionales y felicitaciones a la Mutualista Gremca por los profesionales que tiene.
Saluda atentamente
MANUEL AMBROSI – [email protected]
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