Haciendo un ruidoso silencio reclaman derechos para sordos
La Asociación de Sordos del Uruguay (ASUR), el Centro de Investigación y Desarrollo para la Persona Sorda (Cinde) y la Asociación de Padres y Amigos de Sordos del Uruguay (Apasu) organizaron la manifestación que se realizó por tercer año consecutivo.
Actualmente en nuestro país está vigente la Ley Nº 17.378, que garantiza el acceso a la información por parte de las personas sordas y reconoce la Lengua de Señas Uruguaya como «la lengua natural de las personas sordas y de sus comunidades en todo el territorio de la República».
La ley establece además que «el Estado asegurará a las personas sordas e hipoacústicas el efectivo ejercicio de su derecho a la información, implementando la intervención de intérpretes de Lengua de Señas en programas televisivos de interés general como informativos, documentales, programas educacionales».
En conversación con LA REPUBLICA, Patricia Díaz, integrante de Apasu, aseguró que se ha logrado un avance muy importante con respecto a los medios de comunicación. El Canal 10 ha incorporado un sistema de subtitulado y el Canal 5 y Tevé Ciudad cuentan con intérpretes. A pesar de eso, dijo que «queda mucho por hacer». «Si bien el subtitulado es un avance importante, no en todos los televisores funciona», explicó.
Sin intérpretes
«Reclamamos que haya intérpretes en todos los organismos del Estado», dijo Díaz, y aseguró que la ministra de Salud Pública, María Julia Muñoz, prometió incorporarlos en todas las instituciones de Salud Pública.
Otro de los avances que destacó Díaz fue el cumplimiento de la cuota del 5% de contratación de personas discapacitadas y el convenio firmado con la Universidad de la República para la incorporación de especialistas en lenguaje de señas en las clases de Facultad. Hasta el año 2006, sólo 4 personas con esta discapacidad habían ingresado en la educación terciaria. En Uruguay hay casi 30.000 sordos, de los cuales el 50% no sabe leer ni escribir.
Otra de las dificultades radica en la formación en legua de señas. Solamente existen 65 especialistas, una cifra muy baja con la cual no se pueden cubrir las necesidades existentes. El único lugar habilitado por la ANEP es la escuela que funciona en Cinde, existente desde 1992.
Díaz es madre de una niña sorda de 11 años y estudia su lenguaje. «La nuestra es una realidad muy difícil. Los sordos se sienten extranjeros en su propio país», dijo.
La realidad educativa de las personas que sufren esta discapacidad también es compleja. «Los tiempos de los sordos son distintos. Hay muchos adolescentes que repiten hasta siete veces quinto o sexto año de liceo», graficó.
Sólo existe una institución de educación secundaria exclusivamente para sordos en Montevideo: el Liceo Nº32, pero dicta clases hasta tercero. En el IAVA también hay clases especiales pero sólo para cuarto año. En quinto y sexto los jóvenes deben compartir el aula con alumnos comunes, por eso es tan alto el índice de repetición.
«Nuestro gran reclamo es la educación sólo para personas sordas, y que las clases no estén integradas; sí exigimos la integración en la sociedad», finalizó.
Compartí tu opinión con toda la comunidad