Inequidad. Encuesta Continua de Hogares: uruguayas destinan a las tareas domésticas más del doble de tiempo que varones

Mujeres en pareja dedican 6 horas más  que hombres al trabajo no remunerado

El capítulo «Uso del tiempo y trabajo no remunerado» de la Encuesta Continua de Hogares fue elaborado por especialistas de la Facultad de Ciencias Sociales y del Instituto Nacional de Estadística, con datos del pasado año.

Revela lo que la población sospecha: las mujeres siguen encargándose de la atención de los hogares uruguayos.

 

Inequidades

El estudio indica que, «del volumen global de trabajo que se realiza en Uruguay, casi la mitad (49%) corresponde al ámbito de los hogares», y la otra mitad está inserto en las relaciones de mercado, por lo que es remunerado.

La encuesta señala que el 91% de las personas declara realizar trabajo no remunerado. No obstante, las cifras varían notoriamente si se analizan según la edad y el sexo de las personas. Un 96% de las mujeres y un 85% de los hombres afirma dedicarse a tareas por las que no obtienen retribución económica alguna.

En promedio, las uruguayas invierten 28 horas semanales en el trabajo doméstico, otras 18 en el cuidado de allegados, 14 al servicio de otros hogares y 10 en tareas comunitarias. Los hombres, por su parte, dedican 12 horas en el primer rubro, 10 en el tercero y 9 en los dos últimos.

Quienes más dedican a estas tareas son las mujeres de entre 30 y 59 años de edad, que a la vez triplican a sus pares varones. «Esto pone de manifiesto que la desigual distribución del trabajo no remunerado afectaría negativamente la incorporación de la mujer en el mercado laboral, precisamente en las edades en las que es más típico realizarlo», consigna el informe.

Las mujeres son quienes más trabajan: asumen el 52,3% de la carga laboral de nuestro país. No obstante, estas tareas suelen remitirse al ámbito no remunerado. Basta decir que está a cargo de los varones casi el 65% del tiempo de trabajo por el que se percibe un salario en nuestro país.

 

Brechas

Si la inequidad entre los sexos es evidente entre las personas adultas, también es ampliamente percibible entre los adolescentes. «La mayor brecha en la participación de mujeres y varones se presenta en el tramo de edad más joven (14 a 17 años), lo que permitiría sospechar la existencia en las familias de procesos de socialización de género que conducen a prácticas diferenciales en la distribución de los trabajos del hogar», señala.

Esta explicación es enfatizada por la socióloga Karina Batthyány, quien no participó de esta investigación -cuyas autoras, por motivos laborales, no pudieron dialogar con LA REPUBLICA-, aunque sí lo hizo en un relevamiento anterior, que data de 2003.

«A la mujer se le asigna el ámbito privado. Aunque esta pauta ha sufrido modificaciones con los años, también presenta permanencias. En el mundo siguen siendo las que se encargan predominantemente del trabajo no remunerado, y por lo tanto de la reproducción social. La división sexual del trabajo es lo que está detrás».

Para Batthyány, si bien «no todos tenemos por qué hacer el mismo trabajo», esta tendencia genera inequidades entre las mujeres, como las relativas a las pérdida de oportunidades y derechos. «Las mujeres que se han incorporado al mercado laboral suman dos jornadas: una remunerada y la otra no. La carga global se multiplica, y esto trae consecuencias en su salud y en la pérdida de tiempo disponible para recrearse o participar en ámbitos políticos y sociales», sostuvo la socióloga.

 

Casadas y solteras

Las diferencias se acentúan entre las mujeres que viven en pareja. Esto indica «el efecto que tiene la presencia de un miembro masculino en relación de conyugalidad», indica el informe. Es decir: si hay una mujer en casa, ellos son los que trabajan «afuera».

Un 98% de las mujeres en hogares en pareja y sin hijos realiza esta tareas, que le demandan, en promedio, 35 horas semanales. En cambio, sus parejas sólo les dedican 15 horas.

«Las mujeres que viven en pareja son las que presentan los promedios más altos (de trabajo sin salario), con 45.7 horas semanales, siguiéndoles (…) las que ostentan la jefatura de hogar», con 35 horas. En definitiva, existen 30 horas semanales de diferencia entre cónyuges varones y mujeres, «lo que equivale a una jornada laboral» más, completa el informe.

Finalmente, las inequidades entre los sexos no presentan diferencias evidentes entre las distintas clases sociales o niveles educativos.

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