Historias de medias, ascensores y paraguas
Las ex empleadas del London París que visitaron ayer la muestra coincidían en un recuerdo preponderante: usar medias era obligatorio, tanto en invierno como en verano. «Nos las poníamos en la puerta. Me daban un calor…», recuerda Hilda con nostalgia. Curiosamente, esa era una de las anécdotas favoritas de mi abuela, que comenzó a trabajar en 1939. Por aquellos años, también era de rigor que las damas usaran sombrero, no importaba la sección. Mi abuela decía que, en caso de olvido, cruzaban a La Madrileña, donde se los prestaban hasta que cumplieran su turno. Para Hilda, en cambio, llegó un momento que, para cumplir, se ponían «cualquier cosa en la cabeza».
El London París también se caracterizó porque, en sus años dorados, los ascensoristas eran hombres y negros, vestidos a la usanza de los «botones» norteamericanos. Una de las fotos de la muestra, en la que posa el plantel completo de la tienda, atestigua el dato. Mi abuela contaba que, en los días de lluvia, acompañaban a los visitantes que se apearan de cualquier automóvil con un paraguas. Faltaba más.
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