Olímpico. Alejandro Foglia luego de su destacada actuación en Pekín

"Saber que sólo hay 16 atletas mejores que uno es meritorio"

Alejandro Foglia confesó que las críticas de la gente, por no haber obtenido ninguna medalla la delegación nacional, le resbalan.

­»Mi nombre es Alejandro Foglia, tengo 24 años. Vengo de participar en los Juegos Olímpicos, y además estudio Educación Física. Comencé a hacer este deporte a los siete años en la Escuela de Vela del Yacht Club de Punta del Este, como un hobby. Luego de un par de años comencé a competir en la Categoría Optimist, participé en cuatro campeonatos sudamericanos y en dos mundiales. Después de los 15 años cambié de categoría. Estuve 9 meses con un amigo en la clase Snipe, pero crecimos y quedamos un poco pesados para ese barco, y entonces pasé en la categoría Laser. Después de ir a tres mundiales juveniles y un campeonato mundial de mayores, conseguí el cupo para los Juegos Olímpicos de Atenas», dijo el entrevistado como carta de presentación.

­En tu familia hay varios integrantes que también son veleristas.

­Sí, mi padre navegaba cuando yo era chico y actualmente lo sigue haciendo. Compite en la Clase J-24 que es un barco más grande para 5 personas. Mis hermanas también navegan juntas, son bicampeonas mundiales y ahora se van al Mundial en España a defender el título. Mi madre es la que siempre se queda en casa. (Risas)

­La imagen de tu madre transcendió mucho el día de la ceremonia inaugural, en la que vos estabas como abanderado…

­Sí, me llegaron los cuentos y después yo lo vi por televisión que se había emocionado mucho.

La inauguración fue un momento lindo, fue impresionante la salida al estadio, ver a todas las personas gritando, y de repente verte en la pantalla gigante.

­¿Es difícil de trasmitir la experiencia? ¿Hay que vivirla para poder contarla?

­Exacto. Hay que estar ahí, porque lo podés ver por la tele pero no tenés las dimensiones del estadio, que es gigante ­creo que entran 120 mil personas­.

Y de repente buscabas una bandera uruguaya que estuviera colgada, porque siempre hay algún hincha.

Buscamos hasta que los encontramos, estaban en un rinconcito, nosotros los saludábamos y ellos empezaron a saltar.

­¿Sentiste responsabilidad al llevar la bandera uruguaya?

­Responsabilidad no sentí, pero fue un honor que me hayan elegido como abanderado olímpico. El tema de cómo la llevé, que la moví de un lado para el otro, fue algo que me salió en el momento y también porque de atrás me decían: «dale, mové la bandera» mientras se ponían a bailar. Estuvo bueno.

­Ya habías estado en la fiesta inaugural de Atenas, ¿me imagino que fue una experiencia linda de repetir?

­Sí, en la salida de Atenas como que se gritó un poco más «soy celeste», pero en ésta no. Esta vez el espacio era más amplio y había muchas delegaciones. Se gritó sí «vamo Uruguay», pero no se armó ese cantito que se hizo en Atenas. Más allá de eso, me gustó más esta ceremonia, además era el abanderado y obviamente eso tiene un plus.

 

Su estadía en Qingdao

­Estabas aparte en los Juegos Olímpicos, no en la Villa Olímpica ¿Cómo fue tú relación con el resto de la delegación?

­Fue muy poca, los vi en la ceremonia, cuando yo fui para Pekín, y al otro día me volví temprano. Cuando estaba todo el mundo durmiendo, descansando por la ceremonia, yo me volví para Qingdao, que es la ciudad donde están los remeros en la competencia.

Allí estuve toda la competencia y al último día sí me volví para Pekín; igualmente hay una excelente relación.

Especialmente con la gente de remo, con Rodolfo Collazo, con el cual también estuve en Atenas. En general hay muy buena relación en toda la delegación, somos todos amigos.

­¿Y con los competidores de otros países?

­En mi caso, me quede en una villa (Qingdao) pensada para funcionar como un hotel 5 estrellas después de los Juegos.

Ahí estábamos muy cómodos, teníamos todo. Eran dos edificios grandes con gimnasios, una piscina, sala de masajes, comedor, peluquería, Internet y más. Estábamos todos los veleristas juntos, ya nos conocíamos entre todos, pero siempre conoces más gente. Cuando fui a Pekín, no daba como para ponerse a charlar con nadie.

­¿O sea que no te pudiste sacar la clásica foto con deportistas como Rafael Nadal?

­No. (Risas). Sé que Antonella (Scanavino) se sacó fotos con él, y algunos con otros, pero yo no.

­¿Por lo que te contaron tus compañeros, eran accesibles?

­Sí, en general te decían: «vení vamos a sacarnos una foto». Como que deportista con deportista sí, pero capaz que si venís de afuera no, porque no saben quién sos.

­Mejoraste tu actuación de Atenas. De estar 34°, saltaste al 17° puesto…

­El objetivo que me había planteado era terminar entre los 10 primeros, pero no se me dieron las cosas. El viento tampoco ayudó mucho. Mi objetivo fue difícil, ambicioso. En base a la preparación que había hecho (que había sido buena) y dentro de las posibilidades que tenemos, hice lo mejor posible. En base a esto y en base a otros resultados que tuve durante el año, me puse ese objetivo de terminar entre los 10 primeros. No se me dieron las cosas, pero el décimo séptimo lugar es un buen puesto no hay que desmerecerlo. Hay que tener en cuenta que hay sólo 16 personas que son mejores que vos en todo el mundo. Es meritorio.

­¿Antes de competir tenías la aspiración de obtener una medalla?

­La ilusión siempre la tenés porque es un deporte un poco imprevisible, depende mucho del viento. La ilusión la tenía, pero había que poner los pies sobre la tierra. Mi primer objetivo era llegar entre los 10 primeros y después, si había posibilidades, obtener una medalla

­¿Te pusiste más nervioso antes o durante la competencia?

­Antes tenés un poco de nervios de que te salgan las cosas bien, que el viento esté a tu favor; pero en el momento en que faltan 3 minutos o menos ya te olvidás de todo, y en lo que pienso es en ir para adelante y en hacer las cosas bien y tranquilo.

 

Oídos sordos a las críticas

­¿Cómo tomaste las críticas de la gente hacia ustedes por no haber obtenido ninguna medalla?

­Hay algunos que ven la actuación uruguaya como un fracaso, pero yo no la veo así porque ya el poder participar en un Juego Olímpico es algo muy importante para Uruguay, por las posibilidades que tenemos. Si bien ahora se está mejorando un poco, porque se está aportando un poco más al deporte de alto rendimiento, todavía falta. Si vienen las críticas tenés que ver la realidad nuestra y la realidad de los demás equipos. En tecnología en el mundo están mucho más avanzados e invierten mucha más cantidad de dinero en un deportista.

Son cosas que hay que tener en cuenta antes de hablar porque capaz que están desmereciendo a una persona que entrena 5 horas por día y se exige al máximo.

­Además, en tu caso, la gran mayoría no sabe ni las reglas del yachting, y sólo opinan en base a resultados.

­Claro, pero no me enojan las críticas. Me entran por una oreja y me salen por la otra.

 

DEPORTISTA MEDIATICO

­Tenés tu propia página web. ¿Sos un deportista mediático?

­Sí (Risas). Mucha gente que hace vela tiene su página web y me pareció una buena idea, porque yo siempre mandaba mails generales pero no mandaba fotos. En una página web podes contar lo qué pasó, poner fotos, colgar videos y que la gente deje sus comentarios. Estuvo buena la idea, tuvo mucha repercusión, gente que no conozco comentaba que me estaba siguiendo y yo mantenía informadas a las personas; a la prensa también le sirvió.

­¿Qué te pareció la organización de los Juegos?

­Excelente. Estaba todo preparado, todo pensado, como que no se les escapó ningún detalle.

­¿Cómo te resultó la gente de allí?

­Los chinos son muy amables, respetuosos, serviciales.

­¿Y cómo se hacían entender?

­Teníamos dos asistentes, uno que hablaba español y ot
ro inglés, que nos ayudaban mucho, porque en la calle muy poca gente habla inglés.

­¿Probaste alguna de las comidas raras que hay en China?

­No (Risas). Una vez íbamos por la calle y vimos algo impresionante. Había unos escorpiones chiquitos, vivos, dando vueltas en un balde y al lado una hornalla con aceite caliente. Entonces las personas elegían cuáles querían, los tiraban al aceite, los cocinaban y después se lo comían. Te daba una impresión, además salía un olor…

­¿Qué te pareció la cultura china, porque es bien distinta a la nuestra?

­Sí, impresiona. Es otra forma de vida, todo mucho más organizado, hay mucha seguridad en las calles. Es totalmente diferente, un mundo diferente.

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