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RECUERDOS DE LA UNION

Tiempos en que los guardas de los tranvías se cambiaban de ropa en el bar de Stratta frente a la vieja Estación. Los fanáticos del billar se trenzaban en campeonatos organizados en el Café Balear de 8 de Octubre entre Enrique Clay y Villagrán. La Unión vivía su época de gloria.

Cuando en el Club de Bochas Espronceda surgían jugadores de calidad que luego representarían al barrio y a la institución en torneos internacionales.

El bravo Club Atlético Unión mostraba su garra en los partidos de basquet que se jugaban en su cancha del Molino del Galgo. Lo mismo el guapazo equipo de Larre Borges, que no sólo fue campeón de baloncesto, sino que también tuvo el honor de que defendieran sus colores figuras del boxeo como Jacinto Caballero y en pelota vasca el gran César Bernal. Por 8 de Octubre y Pernas se instaló un inmigrante italiano con un pequeño taller de reparaciones de bicicletas. Su nombre fue Primo Zucotti, que había ganado carreras importantes en Italia y luego dictó cátedra de ciclismo en el Uruguay.

Su éxito deportivo fue paralelo a su brillante trayectoria comercial y terminó vendiendo bicicletas a todos sus vecinos. En la antiquísima Confitería La Liguria, que llegó a existir por más de 130 años, desfilaron en sus fiestas estrellas rutilantes como Tita Merello, Héctor Mauré y en la década de los 60 en los tradicionales cumpleaños de 15 tocaron en vivo Los Delfines.

Por el año 1940, surgió la casa de venta de discos «Radar Radio», dirigida por la familia Suárez, y se recuerdan sus liquidaciones donde se compraba un excelente material discográfico a mitad de precio. En ese comercio compraban los discos que pasaban en la CX30, Radio Nacional, que nació al éter en una casa de la calle Porvenir y Morelli.

En su pequeño estudio cantó «El Tata» Floreal Ruiz, quien con los años repitió su actuación en la 30 ya en su enorme fonoplatea céntrica. El barrio de la Unión se llena de gloria cuando por los años 20 actuaron en el Empire Theatre, que luego lo compraría el señor Gluksman, el dúo de Carlos Gardel y su inseparable José Razzano.

La Villa de la Unión tuvo sus bailes dedicados a la raza negra en el «Agrícola Italiano» de 8 de Octubre y Propios con candombes y milongas.

En esa sala inició su trayectoria el querido Santiago Luz con su mágico clarinete, tocando en ese clima tan caliente temas como «Estrellita» y «Cuando los santos vienen marchando», sin olvidar su genial versión de «El Choclo».

En los días de semana, en el «Agrícola Italiano» daban películas de Fred Astaire, Gracie Allen y George Burns, sin faltar las de Enrique Serrano.

Otro gran artista de la Unión fue Romeo Gavioli, que con su voz y sublime violín supo dirigir una gran orquesta que amenizaba los bailes del Unión Ciclista y el Defensores de Maroñas. Junto a Carmelo Imperio compone éxitos como «Baile de los morenos».

La Villa de la Unión fue cuna de lo mejor del Carnaval de antaño. En sus calles nacieron «Los Pobres Negros Orientales», de Luis Pereyra «Gardelito», y grandes troupes como «La Oriente».

De la Unión surgieron murgas como Don Bochinche, La Línea Magginot, La Gran Muñeca y más cerca en el tiempo estuvieron Don Timoteo y la Nueva Milonga del Tito Pastrana, un vecino del Reducto que amó a la Villa.

Por la puerta de la Escuela Sanguinetti pasaba con aire melancólico Juana de Ibarbourou y ahí va Agustín Pucciano caminando apurado a la Radio Nacional para hacer su programa «Mañanitas del Campo». Y desde el bar «Hércules» se escucha un tango que dice: «Soy de la Unión, mi barrio sí que es mejor…! Con más recuerdos y música los esperamos en la 30, Radio Nacional.

COORDINACION: ANGEL LUIS GRENE

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